"Acuerdo de paz en Colombia premia a las FARC"
El legislador y precandidato a la presidencia del país sudamericano anunció la presentación de una denuncia contra el mandatario venezolano Nicolás Maduro, ante la Corte Penal Internacional

MIAMI.- El senador y precandidato a la presidencia de Colombia, Iván Duque Márquez, dijo en relación al acuerdo de paz alcanzado entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC, que un pacto de esta naturaleza no puede premiar con un tratamiento benigno y complaciente a quienes han cometido delitos graves.

Duque, quien forma parte del Partido Centro Democrático, dirigido por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, sostuvo que los cabecillas de las FARC deben tener penas proporcionales a la gravedad de sus crímenes y, además, pedir perdón y mostrarle a la sociedad un verdadero arrepentimiento.

Durante una visita a DIARIO LAS AMÉRICAS, el precandidato presidencial también se refirió a la dictadura en Cuba y la peligrosa situación en Venezuela, y reveló que en próximos días, con otros senadores de América Latina, presentará una denuncia contra Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional.

-¿Por qué somete su nombre a consideración de los electores en Colombia?

Colombia necesita un cambio y pasar unas páginas de nuestra historia. Nuestra propuesta se centra en cinco grandes elementos, lo primero es legalidad, seguridad y justicia, que van dentro del mismo concepto de legalidad para que en el país podamos tener firmeza ante cualquier tipo de criminalidad, que podamos luchar de manera vigorosa contra la corrupción. Segundo, equidad, para mejorar y equilibrar la cancha de quienes están en una situación de mayor vulnerabilidad con políticas educativas, de salud, de acceso a la cultura, de acceso a bienes públicos que necesitamos en muchas regiones del país. Tercero, defender con vigor el concepto de un capitalismo emprendedor, estar consciente de una verdadera economía de mercado, gran competencia, pero siempre pensando en que el crecimiento tiene que traducirse en un beneficio para toda la población.

-Comentan que el expresidente Uribe entregó un país con mayores niveles de paz y que con Juan Manuel Santos eso se ha perdido.

Lo primero es que tenemos que entender que el fenómeno de criminalidad no se puede diferenciar según la ideología de los victimarios. Aquí el problema no es si son paramilitares o guerrilleros o narcotraficantes; es una criminalidad organizada que tenemos que enfrentar, que se nutre de un peligroso combustible que se llama narcotráfico. Nosotros en los últimos tres años hemos visto cómo ha crecido el área sembrada de cultivos ilícitos que es un oxigenante para la criminalidad en el país.

-Esos proyectos de los que usted habla, en algunos casos, no los pudo sacar adelante ni el expresidente Uribe.

Durante el Gobierno de Álvaro Uribe Colombia tuvo una mejoría económica incuestionable. Es un país que logró casi cuadriplicar la inversión extranjera directa, en donde también creció el Producto Interno Bruto (PIB), que multiplicó por tres o por cuatro las exportaciones. Entonces hubo las condiciones para que la inversión llegara al país. ¿Qué es lo primero que nos proponemos hacer en nuestros cuatro años de gobierno? Recuperar la confianza de los empresarios por el país.

-¿Cuáles son esos gastos que usted considera innecesarios?

Por ejemplo, Colombia ha gastado cerca de 2.000 millones de dólares en los últimos 6 años en publicidad y eventos, hecho que es una vergüenza. Hemos visto como ha crecido la nómina en el sector del Gobierno central y en nóminas paralelas. Se han creado muchísimas agencias gubernamentales de responsabilidad vertical que perfectamente se podrían aglutinar en las funciones de los ministerios, y hay una pésima asignación del gasto. La mayor parte de la publicidad se ha entregado a los medios de comunicación por contratación directa sin concurso y no es para publicidad pedagógica que facilite a los ciudadanos el acceso a bienes y servicios del estado sino para hacer promoción de la gestión del Gobierno. Esa es una vergüenza cuando tenemos regiones del país en donde carecemos de acceso al agua potable o donde hay niños que están muriendo por desnutrición.

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-¿Qué opina sobre el acuerdo de paz alcanzado con las FARC?

Yo creo que la diferencia tenemos que marcarla hacia adelante en nuestro país. Nosotros no podemos seguir dándole tratamiento benigno y complaciente a quienes han cometido delitos graves. ¿Por qué después de todos esos intentos fallidos sigue existiendo violencia en Colombia? Porque hay incentivos para quienes están en la ilegalidad de sentirse fuerte y después negociar los términos que quiera con el estado. Tenemos que romper con esa realidad y decir que en Colombia quien la haga, la paga.

-A su juicio, ¿cómo sería un acuerdo de paz idóneo en Colombia?

Yo les dije durante la campaña del plebiscito a muchos empresarios por qué ustedes quieren que haga Colombia lo que ustedes no harían en sus empresas. ¿Un empresario estaría dispuesto a que dentro de su empresa haya una pequeña pandilla de bandidos que esquilma, que asalta a los trabajadores, y los invita a que hagan parte de la junta directiva? Un acuerdo de paz no puede ser un mecanismo para premiar a la delincuencia, tiene que ser un mecanismo para que la delincuencia se doblegue ante el imperio de la ley. Yo no me opongo a la desmovilización, el desarme y la reinserción de los guerrilleros de la base a la vida civil, que en muchos casos han llegado obligados a hacer parte de esas estructuras, pero los máximos responsables deben tener penas proporcionales, tienen que pedir perdón y mostrarle a la sociedad que tienen un verdadero arrepentimiento. Pero si les damos curules a dedo en el Congreso, que no paguen cárcel y que adicionalmente puedan manosear la Constitución imponiendo normas que favorezcan a sus deseos de impunidad, hay lo que estamos haciendo es crear incentivos para que haya mayor violencia en el país.

-¿Cuál sería la posición de su eventual gobierno frente a las dictaduras de Cuba y Venezuela?

América Latina ha venido construyendo un sueño colectivo de ver a nuestros países en democracia. Nosotros como región sacamos adelante una Carta Democrática, y lo que no podemos permitir bajo ningún tipo de circunstancia es que las dictaduras vuelvan a fortalecerse o resurgir en América Latina. Lo que estamos viendo en Venezuela es una dictadura en cabeza de un sátrapa que está oprimiendo a su pueblo, un pueblo que está pidiendo elecciones libres para expresarse. Yo creo que el continente entero tiene que reaccionar. Tiene que haber sanciones para ese régimen y estoy comprometido en llevar una denuncia formal contra Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional, para que la fiscalía tenga información con la que le pueda abrir una investigación. Tenemos ya las firmas de 75 senadores colombianos y estamos buscando otras más en parlamentos de América Latina. Esa es una voz que se tiene que levantar contra la dictadura. Y frente al tema de Cuba, yo hago parte de esos latinoamericanos que soñamos con que en Cuba brille la democracia y que se pueda hacer una transición donde los cubanos libremente escojan su destino, y no que estén doblegados por unos sujetos que en nombre del pueblo se han dedicado a construir una oligarquía de uniforme verde olivo en detrimento de la pobreza de un pueblo.