Los 76 migrantes cubanos que se encuentran actualmente en el albergue de Chiriquí en Panamá dicen estar "desesperados" porque las autoridades locales no les han comunicado la fecha en que los deportarán a la isla, según publica Diario de Cuba que cita al periódico La Prensa.

"Los que nos quedamos en el albergue es porque no tenemos nada de nada y no existe otra opción que aceptar lo que nos dijeron las autoridades de Panamá", afirmó uno de los migrantes que pidió anonimato.

El Gobierno panameño había ofrecido a este grupo de migrantes la opción de regresar a la Isla con 1.650 dólares y la posibilidad de solicitar un visado en la embajada panameña en La Habana. En aquel entonces, algunos se mostraron resignados y otros desesperados.

Esta oferta, según apuntan los medios locales, fue aceptada por este grupo de 76 cubanos hace 12 días, mientras que otros 50 la rechazaron.

Sobre el destino de los que han rechazado la propuesta, las autoridades migratorias de Panamá señalaron que aquellos cuyo estatus migratorio sea irregular, serán detenidos y deportados a Cuba.

Según fuentes citadas por La Prensa, algunos de estos cubanos habrían sido detenidos por autoridades costarricenses y otros están varados en la frontera con Nicaragua.

En el albergue de Chiquirí llegaron a haber en semanas anteriores hasta 129 cubanos que habían ingresado a la provincia de Darién, procedentes de Colombia, según las autoridades del Servicio Nacional de Migración.

A principios del pasado enero, EEUU anunció el fin de la política "pies secos/pies mojados" que daba facilidades a los cubanos para legalizarse en territorio estadounidense, incluso si llegaban a él ilegalmente (siempre que no fueran interceptados en el mar).

Los cubanos varados en Panamá desde entonces llegaron a ser cientos y estuvieron esperando por la posibilidad de emigrar o conseguir una residencia en un tercer país, pero las autoridades panameñas señalaron que esto era imposible porque ningún otro país les dio garantía de acogerlos.

Panamá, además, negó la opción de legalizarlos, según explicó, "porque la entrada de los migrantes de forma indocumentada imposibilita cualquier tipo de trámites para su regularización".

La última propuesta del Gobierno local fue el regreso voluntario a la Isla con 1.650 dólares: esta oferta caducó el pasado 31 de julio. A los que no aceptaron la proposición, solo les dieron 48 horas para abandonar por su cuenta el territorio panameño.

En lo que va de año, Panamá ha deportado a casi un centenar de cubanos a la Isla.

En marzo el Gobierno panameño firmó con La Habana un acuerdo para garantizar un flujo migratorio "regular, ordenado y seguro" que facilita la deportación de los isleños irregulares en el país centroamericano.

FUENTE: Publicado originalmente en Diario de Cuba

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