Ya no existe San Juan. Al menos, no como el que nos ha embelesado durante tanto tiempo. María -el más terrible huracán que ha golpeado la isla desde 1928- lo destruyó.

Y ha arrasado también otros sitios. En total, 54 municipios han sido incluidos en la declaración presidencial de zonas de desastre. Ellos son Aguas Buenas, Aibonito, Arecibo, Arroyo, Barceloneta, Barranquitas, Bayamón, Caguas, Canóvanas, Carolina, Cataño, Cayey, Ceiba, Ciales, Cidra, Coamo, Comerio, Corozal, Culebra, Dorado, Fajardo, Florida, Guayama, Guaynabo, Gurabo, Humacao, Jayuya, Juana Díaz, Juncos, Las Piedras, Loíza, Luquillo, Manatí, Maunabo, Morovis, Naguabo, Naranjito, Orocovis, Patillas, Ponce, Río Grande, Salinas, San Juan, San Lorenzo, Santa Isabel, Toa Baja, Toa Alta, Trujillo Alto, Utuado, Vega Alta, Vega Baja, Vieques, Villalba y Yabucoa. Lamentablemente, puede que se agreguen otros nombres.

Sí, el paisaje puertorriqueño cambió para siempre.

Con vientos de 155 millas por hora, el huracán barrió ciudades, pueblos y comunidades, derribó viviendas, postes eléctricos, desbordó ríos, cortó vías y serruchó el paisaje para dejar zonas enteras sin vegetación.

Más de tres millones de residentes no tienen servicio de electricidad, agua ni comunicación. Están a oscuras y, lo peor, sin esperanzas: restablecer el sistema eléctrico podría tomar varios meses. Algunos, los más pesimistas (o realistas) hablan de un año.

Hasta ahora las autoridades informan de 15 fallecidos y de 700 rescatadas. Pero la cifra es engañosa: teniendo el país cortado y sin comunicaciones, incompleta aún la labor de los equipos de rescate, resulta prudente prepararse para muchas más víctimas.

Tampoco es posible, hasta el día de hoy, evaluar la dimensión de los daños. Solo hay informes parciales y preliminares. Por lo pronto, el presidente Donald Trump aseguró que la isla ha quedado “totalmente destruida” y ha dicho que planea visitarla pronto. El jueves aprobó la declaración de "desastre" para el Estado Libre Asociado. Esto permitirá el desembolso de asistencia federal cuantiosa e inmediata.

Sin embargo, la solidaridad no proviene tan solo de líderes políticos. Ya la Guardia Nacional entró en operaciones y está llegando ayuda de Nueva York para reestablecer la energía eléctrica y las telecomunicaciones. Miami, Fort-Lauderdale y Atlanta también están enviando auxilios. Siete escampavías se encuentran en aguas de la isla.

La situación sigue siendo difícil. Las lluvias continúan y hay peligro de inundaciones. Dos pueblos localizados cerca de la presa de Guajataca han sido desalojados por temor a que las aguas fracturen la instalación.

La incomunicación y el aislamiento exacerban las tensiones y dificultan la distribución de ayuda. Pese a ello, la Cruz Roja Americana ya reparte alimentos, agua, artículos de higiene y limpieza en los municipios más accesibles.

En ese ambiente de descontrol proliferan los delitos: se reportan numerosos saqueos y ya hay más de una decena de arrestos. El toque de queda nocturno es permanente y hasta el sábado está en vigor la Ley Seca. La Policía y agencias de seguridad patrullan las calles principales de San Juan y sitios céntricos con armas largas.

Mientras tanto, la gente se moviliza: surgen iniciativas para enviar ayuda a los damnificados. Jennifer López, Marc Anthony, Ricky Martin y Daddy Yankee, por solo mencionar algunas celebridades, están solicitando a sus admiradores que hagan sus contribuciones, de cualquier monto. En cada rincón de Estados Unidos los boricuas se movilizan para recolectar alimentos no perecederos, agua, mantas y medicinas. Y los que no son boricuas no se quedan atrás en su generosidad.

Puerto Rico se habrá de levantar, sobre todo, con el esfuerzo y voluntad de sus pobladores. Lo que no le pudo arrebatar María fue el entrañable y preciado encanto de su gente.

El artículo se basó en despachos de agencias de prensa e informaciones de diferentes publicaciones.

Borinquén iluminado

¿Quién lanzó la idea? ¿Fue el periodista Agustín Acosta, de Actualidad 1040? No importa mucho. Lo cierto es que resulta magnífica, sobre todo, porque es necesaria y realizable. Puerto Rico está a oscuras. Tres millones de personas. La reparación del sistema eléctrico puede durar bastante. Algunos calculan que entre seis y 12 meses. Tiempo largo, larguísimo: Díganselo a los miamenses que conocen la desesperación -por el calor, la oscuridad y la comida enlatada- luego de tres, cinco y siete días sin electricidad. Entonces, surgió la feliz, brillante, iluminadora idea de enviar generadores a la Isla del Encanto. La emisora está recaudando aportes monetarios para adquirir los equipos. Para más información y hacer las donaciones, escriba al correo electrónico personal de Acosta, agustinacostamiami@yahoo.com.

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