La primera vuelta presidencial en Ecuador demostró las debilidades del sistema de conteo de votos desplegado para estos comicios. Las vulnerabilidades detectadas durante los cuatro días que duró la totalización de 10 millones de votos pueden ser claves en los resultados de la segunda vuelta presidencial del 2 de abril.

No solo la demora de cuatro días dejó entredicho la capacidad del Consejo Nacional Electoral (CNE) para ofrecer resultados creíbles y de manera oportuna. Hasta el momento no se ha logrado explicar el origen del retraso, ni los motivos que generaron la anulación de 763.743 votos (7,04% de los votos válidos).

Por otra parte, el organismo comicial aún no ha logrado identificar las causas que le obligaron a reconocer 5,49% de inconsistencias numéricas o la incidencia en el cómputo oficial de resultados de la abstención de 64% de los votantes en el extranjero.

Aunque los distintos actores políticos ecuatorianos analizaron como un éxito y avance la eliminación de las tradicionales juntas intermedias para el conteo de votos por la implementación de un sistema de escáner ópticos para la lectura de actas de votación, la primera vuelta presidencial demostró las vulnerabilidades y posibilidad de manipulación electoral que este sistema puede permitirle a quien detente el poder, especialmente cuando de los resultados de los estudios de opinión pública se puede inferir que el margen entre el oficialista Lenín Moreno y el opositor Guillermo Lasso en la segunda vuelta será cerrado.

A pesar que el despliegue de la nueva plataforma de totalización junto a los costos tradicionales de un proceso de ámbito nacional representaron 131 millones de dólares, las denuncias de manipulación de resultados al anunciarse los cómputos de la primera vuelta permiten inferir los problemas que existirán después del cierre de las urnas el 2 de abril, especialmente si el margen entre los dos aspirantes presidenciales es relativamente pequeño como sugieren las últimas encuestas.

Según los resultados de la encuestadora Cedatos, 81% de los ecuatorianos ya tienen definido a quién apoyarán en la segunda vuelta. No obstante, si se considera la opinión de todos los votantes (incluidos indecisos) 44,8% asegura que votará por Lasso, 41,2% se inclina por Moreno y 14% dice que votará nulo. El margen de indecisos y de potencial voto nulo pudiese complicar aún más el trabajo del CNE para ofrecer resultados confiables en el menor tiempo posible.

Los escáneres llegaron de Corea del Sur

En diciembre del año 2015 el gobierno de Rafael Correa recibió de Corea del Sur una donación de

1.850 escáneres ópticos para ser utilizados en las elecciones presidenciales.

Esta donación se formalizó a través de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea del Sur (Koica, por sus siglas en inglés). No obstante, la cantidad de escáner ópticos resultó insuficiente si se considera que el padrón de votantes está integrado por 12.816.698 ciudadanos y existen 1.818 Recintos de Transmisión y Publicación de Actas donde se digitalizan las actas de escrutinio.

Por esta razón el CNE debió comprar 1.217 escáneres convencionales (no coreanos) para poder digitalizar en un lapso de tiempo aceptable las actas generadas tras el cierre de las urnas, algo que no ocurrió durante la primera vuelta.

Los escáneres donados por Koica pertenecen a la compañía coreana MIRU. Estos dispositivos no son utilizados por los votantes directamente para digitalizar su boleta de papel sino que son manejados por operadores quienes desde centros de acopio escanean las boletas previamente marcadas por los electores.

Entre las debilidades que pueden aflorar durante la segunda vuelta, especialmente si el margen entre Lasso y Moreno es pequeño se debe mencionar que los votantes marcan con papel y lápiz su preferencia electoral.

Posteriormente los votos son contados manualmente por operadores quienes llenan manualmente las actas de escrutinio. Una vez que las actas de escrutinio contienen los datos de la votación, se trasladan a los Recintos de Transmisión y Publicación donde se transcriben y digitalizan con los escáneres de MIRU. Una vez en formato digital, se transmiten y se consolidan en el CNE.

La cadena de manipulación manual de las actas que son escaneadas pudiese explicar las inconsistencias numéricas de 763.743 votos (5,49% del total de sufragios emitidos) detectadas en la primera vuelta. Estas inconsistencias, en un escenario electoral cerrado pudiesen ser la diferencia que incline la balanza.

Incertidumbre sobre los resultados

Las dudas sobre el material que es escaneado cobran más sentido después de la denuncia realizada por el general Luis Castro quien se desempeñó como Comandante del Ejército durante la primera vuelta presidencial. Según Castro, las Fuerzas Armadas ecuatorianas temieron por la transparencia de los resultados porque los efectivos militares fueron marginados de la cadena de custodia de la actas.

Castro fue destituido por el presidente Correa después de esta denuncia, al tiempo que el presidente del CNE, Juan Pablo Pozo, aseguró que los militares estuvieron custodiando el material desde su impresión hasta su escrutinio final. Las denuncias de Castro demuestran que quien controle el material electoral que debe escanearse en los Recintos de Transmisión y Publicación de Actas puede manipular los resultados, especialmente porque se realizan procesos manuales de conteo, llenado y transcripción de actas.

No obstante, es evidente que al tratarse de solo dos candidatos el sistema que fue ineficiente en la primera vuelta posiblemente mejore en su desempeño el 2 de abril. Sin embargo, la confianza en el sistema y en los resultados ya se vio afectada, especialmente porque el propio presidente Correa aseguró que los resultados de la primera vuelta fueron fraudulentos.

Según el presidente de Ecuador, el candidato oficialista Moreno obtuvo el 46% de los votos válidos en la primera vuelta. En su denuncia sostuvo que el resultado oficial de 39% fue generado por la manipulación de CREO (partido de Lasso). En este sentido, Correa hizo propia las denuncias que en su momento expusieron los líderes opositores.

No en vano José Serrano Salgado, Delegado Oficial del Movimiento Alianza País (partido oficial) criticó al CNE por la demora para anunciar los resultados, además de cuestionar la pulcritud del proceso, exponiendo como principal argumento las discrepancias numéricas en las actas.

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