NUEVA YORK.- El 14 de julio último, la carta de renuncia de un alto funcionario de la Misión Permanente de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) se volvió viral en redes sociales. Y es que Isaías Medina Mejía no solo acabó su relación laboral sino que al hacerlo rompió con el Gobierno de Nicolás Maduro debido a “divergencias irreconciliables”.

En la misiva también calificó de inconstitucionales los intentos de Maduro de llevar a cabo una modificación a la Constitución venezolana y aseguró que su Gobierno ha cometido violaciones sistemáticas y retiradas de Derechos Humanos y crímenes de lesa humanidad.

Hasta el momento de su polémica renuncia, Medina Mejías no era una persona pública. Ejerció su cargo en el organismo internacional desde 2015 y, tal vez, mantenerse bajo perfil fue lo que le permitió acompañar al general Antonio Rivero a entregar ante la Secretaría General y el Consejo de Seguridad una solicitud formal de embargo de armas a Venezuela el 20 de junio de 2017, cuando aún ejercía su cargo.

Isaías Medina III, como firma en su carta de renuncia, es nieto del expresidente venezolano Isaías Medina Angarita e hijo de Isaías Medina Serfaty, quien fue senador durante el el período presidencial de Rafael Caldera, y asegura que de allí viene su carácter democrático.

Entre sus mentores cuenta a Diego Arria, expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU y a Hildegard Rondón de Sansó, abogada y suegra del expresidente de Pdvsa y embajador permanente de la misión de venezolana en la ONU, Rafael Ramírez, quien consideró la renuncia de Medina algo “deshonesto”. Al respecto, Medina Mejías aseguró que a pesar de la cercanía con la madre de la esposa de Ramírez, su relación nunca fue cercana a su jefe. Lo había conocido años antes, pero asegura que la relación siempre ha sido laboral.

Con una posición frontal al Gobierno que representó hasta hace dos semanas, el abogado y activista desde hace más de 30 años en materia ambiental conversó vía telefónica con DIARIO LAS AMÉRICAS sobre su posición en relación con las sanciones de Estados Unidos al régimen de Maduro, la Asamblea Nacional Constituyente, las denuncias al Gobierno de Venezuela que reposan en La Haya y las acciones que espera de la Fiscal General de Venezuela, Luisa Ortega Díaz.

¿Cuál cree que son las consecuencias de las sanciones impuestas por Estados Unidos al gobernante Nicolás Maduro?

Las sanciones fueron muy importantes y ya se veían venir. Lo que hicieron fue darle un chance para que rectificara, pero era evidente que no lo iba a hacer porque no estamos ante un Gobierno ordinario. Es un Gobierno que como lo explica Diego Arria, quien fue presidente del Consejo de Seguridad, no solamente es el caos que generan en el país, sino sus vínculos con el terrorismo lo que lo convierte en un grave riesgo para Estados Unidos y para la paz y la seguridad mundial. Estas sanciones son un anuncio a tener en cuenta, más si quien está ahora sancionado es el presidente, bueno, entrecomillas, porque el 16 de julio el mandato de la consulta popular, acorde con mi opinión legal, es vinculante de acuerdo con el artículo 70 de la Constitución venezolana, y 7.5 millones de personas explícitamente lo revocaron. No como los 8 millones que dicen haber sacado el domingo 30 de julio. Realmente no deben haber obtenido más del 10 o 12% del electorado pero hicieron toda una tramoya para poder representar unos números falsos que fueran superiores a los del 16 de julio.

Usted habla de que el Gobierno de Venezuela está vinculado al terrorismo. ¿Tiene pruebas de eso?

Recordemos que Estados Unidos, mediante las sanciones anteriores a los 13 funcionarios venezolanos, incluye al vicepresidente Tarek El Aissami a quien le atribuye vínculos no solo con el narcotráfico sino con el terrorismo. De ahí podemos deducir que muy pronto podrían iniciarse juicios dentro de EEUU contra estas personas. Vimos señalamientos por corrupción, por narcotráfico, por crímenes de lesa humanidad y violaciones de Derechos Humanos de una forma sistemática. Por eso, en una oportunidad tuve que señalar la posibilidad de que si esto continua como va, Venezuela podría convertirse en el próximo Corea del Norte en Latinoamérica. Hay que resaltar que Latinoamérica es una zona libre de armas nucleares pero Venezuela tiene uranio y con sus vínculos terroristas en Medio Oriente pudiera fácilmente pensar que esa pueda ser una de las posibilidades. Por eso pienso que Venezuela, el Gobierno de Maduro, debe ser declarado como un grave riesgo para la paz y la seguridad mundial.

En declaraciones anteriores, usted afirmaba que de lograrse la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente podríamos estar frente a una guerra civil que podría tomar las magnitudes del conflicto de Siria. ¿Aún mantiene esa posición?

Tuvimos una evidencia bastante clara de una masacre el pasado 30 de julio: más de 10 personas asesinadas durante la jornada. Vimos explosiones. Creo que es obvio que la forma asimétrica y desproporcionada con que las Fuerzas Armadas de Maduro, los colectivos, como grupo paramilitar armado que representa el terrorismo de Estado frente a la persecución sistemática a la población civil en donde le disparan a las casas de los ciudadanos y a los ciudadanos en la calle, parte de los más de 120 asesinados en estos 3 meses y demuestra que ya estamos en camino hacia una guerra civil.

Guerra civil no significa que las dos partes estén igualmente armadas, en este caso es la desproporción por parte de Maduro, que tiene las armas, contra los muchachos de la resistencia, a quienes siempre les he dado mi apoyo y reconocimiento porque son los verdaderos héroes del cambio, de lo que está sucediendo en Venezuela. Y es tan importante el llamado que quise hacer en ese momento porque tenemos que evitar un baño de sangre de magnitudes mucho mayores. Fíjate, si sacamos la cuenta de los últimos años, han fallecido 350.000 personas por crímenes violentos. Son 30.000 al año. Y ya de por sí esas son cifras que representan una situación de inestabilidad y de preocupación en Venezuela. Imagínate tú si caemos ahora en la anarquía de un Gobierno totalitario que quiere terminar de eliminar los derechos civiles y las garantías fundamentales de la Constitución.

Recientemente, el general Antonio Rivero, con el respaldo de algunas ONG’s venezolanas, llevó ante el Consejo de Seguridad de la ONU una solicitud de embargo de armas a Venezuela. ¿Cree usted que una solicitud como esta pueda prosperar?

Quiero comentarte algo, y creo que es la primera vez que lo digo en público. Tuve la oportunidad de acompañarlo a él, incluso fui yo quien lo firmó (le garantizó el ingreso) en las Naciones Unidas. En ese momento fuimos al piso 37 porque también le entregamos una comunicación al Secretario General y luego bajamos al Consejo de Seguridad y la consignamos allí. Me pareció una movida excelente. No obstante, el único órgano ejecutivo de las Naciones Unidas es el Consejo de Seguridad. Pero el Consejo de Seguridad tiene 5 miembros permanentes que mantienen el poder del veto. Y sin el consenso de los 15 miembros no se puede abrir un punto de agenda sobre la situación de Venezuela.

La embajadora de los Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, aproximadamente dos meses atrás, llevó un punto llamado “Any other business” (Otros Asuntos) a las reuniones cerradas del Consejo de Seguridad y allí presentó la situación de riesgo que tiene Venezuela y la profunda crisis humanitaria que está viviendo. Y ocho países, de los 15, manifestaron que no estaban de acuerdo con que el punto se llevara como punto de agenda nuevo y con que tampoco se presentara una declaración presidencial del Consejo de Seguridad en ese respecto, y más que nada sostenido en el artículo 2 de la carta de las Naciones Unidas que expresa la igualdad soberana de los estados y la no injerencia en los asuntos internos de los países.

Pero yo creo que esto va mas allá de un tema político y jurídico. Es un tema humanitario y debe tratarse como tal. Por eso insisto tanto en el llamado a la intervención humanitaria dentro de la doctrina de proteger a los ciudadanos.

La fiscal Luisa Ortega ha dicho que va a hacer todo el registro y la documentación de las víctimas, que iba a reunir todo el expediente para llevarlo a instancias internacionales. ¿Puede eso hacer que haya celeridad en el caso?

Mira, para ser aún más transparente, cuando yo me reuní con la fiscal de la Corte Penal Internacional, lo que yo quise fue pedirle a ella que colaborara con la fiscal general de la República, porque es diferente que se haga una investigación previa, que se tarda todo el tiempo que tú me mencionaste, a lo que yo le planteé, que era que ella cooperara con la presentación de los expedientes y los casos para que la fiscal general acudiera a los tribunales de justicia penales venezolanos. Y en el caso de que no recibiera respuesta, o que no quisieran actuar, ella tuviese suficientes elementos para continuar el juicio dentro de la Corte Penal. Ese fue realmente mi planteamiento.

Yo creo que la fiscal Ortega lo que está diciendo, y ella no dijo específicamente la Corte Penal Internacional, es que también se está refiriendo a algunos tribunales de Derechos Humanos. Ya veremos a su debido tiempo. Pero lo que yo sí creo que ella debería iniciar es el antejuicio de mérito. Ya ella hoy dijo que Maduro era un dictador, entonces debería iniciar lo antes posible un antejuicio de mérito.

¿La Corte Penal Internacional es más lenta de lo que la realidad venezolana exige?

Lo que tú dices es cierto, pero la idea de asistir a la Corte Penal, más que para lograr un cambio inmediato, es porque la impunidad debe ser perseguida para el beneficio de las víctimas. Y como ya has visto, tenemos más de 123 víctimas solamente en los últimos meses. Hay una cantidad de personas que han adelantado un trabajo increíble como es el caso de la abogada Tamara Sujú, como es el Foro Penal, la Universidad Católica Andrés Bello, y ellos han ido consignando…

Hay como 53 denuncias que se han ido acumulando y ellos han estado estudiándolo y en algún momento, porque realmente sí es imparcial, no como la justicia en Venezuela, ellos tienen que tomar su decisión cuando tengan la suficiente evidencia. Pero lo que sucede es que la carga probatoria en los crímenes de lesa humanidad en los tribunales penales internacionales, como ha sido en los casos de Ruanda, Yugoslavia o Nuremberg, son sumamente altos y por eso es que se tardan.

Tienen que tener acceso, tienen que tomarse testimonios, pero en algún momento, incluso cuando esta gente ya no se encuentre en el Gobierno, los mandan a buscar. Entonces eso es lo que es la lucha contra la impunidad. En algún momento, no en el momento que uno quiere, sino en el momento en que la justicia tiene las suficientes pruebas para enjuiciarlos, los llaman inmediatamente y les envían una orden de arresto. Hay varios presidentes y jefes de Estado que han sido llamados bajo orden de arresto por la Corte Penal Internacional, incluso estando dentro de su mandato.

¿Pero que la fiscal lo lleve puede hacer que haya celeridad en el caso?

Sí, sí y sí. Y además no prescriben. Las causas de lesa humanidad no prescriben y son irrenunciables, así que se puede iniciar perfectamente. Hay algunas teorías que se llaman la jurisdicción universal, pero no todos los países creen en ella y todavía no es ley. Pero sí, en Siria y en España tienen un caso abierto por jurisdicción universal. Me parece excelente que haya dicho eso y pienso que no debería perder más tiempo y abrir un antejuicio de mérito.

¿Piensa regresar a Venezuela? ¿Cuáles son sus planes?

Yo estoy completamente a la orden. Yo no estoy buscando nada, ningún tipo de asilo político, porque yo quiero ser libre de poder ir a mi país cuando me necesiten y de poder asistirlo en Estados Unidos o en cualquier lugar del mundo en donde sea necesario.

¿La Cancillería canceló sus pasivos laborales o aún se los adeuda?

(Risas) No, no creo que los vayan a cancelar. Pero, ¿tú sabes? El problema no es solo para mí, es para todos los diplomáticos que nos adeudan tres y cuatro meses durante más de un año y ocho meses. En Estados Unidos no es fácil vivir con las deudas y quiero decirte que realmente ser un diplomático de Venezuela amerita tener mucho corazón y querer trabajar por tu país, porque por dinero no es.

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