Gaviota prohíbe a sus trabajadores divulgar la situación de Cayo Santa María
Fuentes que laboran en las instalaciones del polo y pidieron mantenerse en el anonimato han asegurado que, excepto el Meliá Las Dunas (popularmente llamado Dunas 3-4), los 11 hoteles restantes sufrieron daños severos

Sobre el paso del huracán Irma por costas cubanas, Raúl Castro aseguró que las afectaciones a los destinos turísticos de la Isla quedarían solucionadas con vistas a la temporada alta, que comienza en noviembre próximo.

El sitio web oficialista Cubadebate informó en un artículo el 24 de septiembre, que el país se encuentra recuperado para encarar la temporada y, según palabras del ministro de Turismo, Manuel Marrero, "todas las instalaciones hoteleras serán operativas", incluyendo Cayo Santa María.

De este polo turístico, ubicado al centro norte de la Isla, apenas se registra información oficial. Fuentes que laboran en las instalaciones del polo y pidieron mantenerse en el anonimato aseguraron a DIARIO DE CUBA que, excepto el Meliá Las Dunas (popularmente llamado Dunas 3-4), los 11 hoteles restantes sufrieron daños severos.

Poco después del paso del huracán Irma, Gaviota, perteneciente al consorcio militar GAESA, convocó a sus trabajadores para que se sumasen a las obras de reconstrucción. Los que han acudido, presionados por el temor de perder sus puestos fijos, han sido trasladados en catamarán durante dos horas y media desde Caibarién hasta el cayo. Los jardineros de cada instalación tienen el peso más fuerte en la recogida de escombros; el resto del personal se emplea en levantar paredes, la sustitución de cablerías, caños, etc, indicaron las fuentes.

La Defensa Civil en la provincia reportó un total de 4.000 viviendas con pérdida total del techo en el municipio de Caibarién; sin embargo, "el capital humano y material del país" se enfoca, de forma inmediata, en la recuperación de los destinos turísticos. Pudiera resultar completamente probable, aunque paradójico, encontrar a un trabajador de Gaviota reparando el tejado de un bungalow, tras haber perdido su propia vivienda.

"Nos prohiben usar los teléfonos celulares dentro del hotel o los alrededores. Debemos dejarlos a la entrada. Nos explicaron, en una reunión con todos los directores y el personal, que 'las desgracias no se anuncian'; por tanto, el mundo no tiene que saber la situación real del cayo. Eso, a largo plazo, puede perjudicar no solo al país, sino también el bolsillo de cada uno", comentó un trabajador de lobby-bar.

"La de Recursos Humanos me envió un SMS con los horarios del catamarán, pero cada cuál sabe a quién le toca, en verdad, pinchar allá atrás. Yo soy un simple camarero de área, no tengo plaza fija, estoy empezando. No tengo mucho que perder. Los que van, no lo hacen por voluntarismo ni solidaridad. Hay ubicaciones muy valiosas dentro del hotel: la recepción, los bares del lobby, los bares-piscinas o bares-playas, algunos dependientes fijos, bar-tenders, que reciben enormes propinas y deben garantizar sus puestos", explicó otra fuente.

Se presume que el 15 de noviembre arranquen al menos cinco hoteles con la mitad de las capacidades en funcionamiento. Esto afecta, a su vez, a la mitad del personal que opera.

"Lo que me sigue preocupando es la transportación del personal. Se está exigiendo la presencia de casi todos los trabajadores en los hoteles y no hay condiciones para transportarnos", dijo el trabajador de lobby-bar.

"El pedraplén tiene algunas zonas muy dañadas. El catamarán no da abasto y han empezado a circular guaguas con el personal. El tramo más peligroso es el Puente de Los Barcos, que se desconectó del resto de la vía. Una brigada colocó par de láminas de aluminio para conectarlo nuevamente, para cubrir el hueco. ¡Y por ahí encima circulan los obreros!", agregó.