Por Javier Valdivia

El gobierno provisional de Haití adoptó una serie de medidas para evitar una nueva crisis post-electoral luego de que dos organizaciones políticas, el Partido Haitiano Tèt Kale (PHTK) y Fanmi Lavalas, reclamaron el lunes la victoria de sus candidatos presidenciales en las elecciones del pasado domingo.

El primer ministro Enex Jean-Charles pidió a la policía haitiana que esté vigilante para proteger los “logros democráticos resultantes del día de la votación”, mantener su presencia en las calles del país y proceder como ordena la ley electoral contra los que participen en manifestaciones públicas o adelanten pronósticos de las votaciones.

Miles de personas acudieron el domingo a las urnas para elegir al nuevo presidente de Haití, en un proceso que, pese a incidentes menores, se realizó en calma y con una participación electoral de apenas un 23,3% a nivel nacional, según el Observatorio Ciudadano para la Institucionalización de la Democracia (OCID), una organización cívica haitiana.

Una persona resultó herida en la localidad de Ouanaminthe, 317 kilómetros al noreste de Puerto Príncipe, en un enfrentamiento entre partidarios de candidatos rivales, mientras que la policía detuvo a 43 personas en todo el país. También se produjo un incendio en un mercado y un apagón que dejó sin luz a parte de la capital y a otras importantes ciudades.

El lunes, en una rueda de prensa, el portavoz del PHTK, Rudy Hérivaux, dijo que su candidato, Jovenel Moïse, favorito en las encuestas, “es el presidente electo de Haití”, y advirtió que su organización defenderá la decisión del pueblo haitiano expresada en los comicios.

En respuesta al anuncio del PHTK, seguidores del partido Fanmi Lavalas, que postuló a la candidata Maryse Narcisse, salieron a protestar a las calles de Puerto Príncipe, obstruyendo avenidas con neumáticos incendiados y formando piquetes ante el Palacio Nacional, sede del Ejecutivo haitiano, según reportaron medios locales.

Leslie Voltaire, uno de los principales líderes de Lavalas, también proclamó la victoria de Narcisse, que alcanzó un lejano cuarto lugar en las encuestas que daban como ganador a Moïse, aunque un estudio de opinión dado a conocer en septiembre la colocaba al frente de la preferencia de los votantes.

La ley electoral prohíbe a los partidos políticos declarar ganadores a sus candidatos y atribuye esa función de manera exclusiva al Consejo Electoral Provisional (CEP), entidad encargada de organizar los comicios.

Este lunes, el presidente interino de Haití, Jocelerme Privert, encabezó una reunión del Consejo Superior de la Policía Nacional, luego de la cual el Primer Ministro pidió a la Policía local procesar a todos los que promueven la violencia, “incluso a través de falsas alarmas”, y perturben el orden público.

En un comunicado oficial difundido este martes, Jean-Charles también solicitó a las autoridades policiales acelerar la investigación sobre el incendio en el mercado y las interrupciones en la red de distribución eléctrica en el área metropolitana, el Departamento del Centro y la ciudad de Gonaïves (Norte).

Tanto Privert como su jefe de Gobierno llamaron a la población a mantener la calma y a esperar la publicación de los resultados del tribunal electoral.

Haití se enfrentó en el 2015 a una grave crisis que no permitió concluir las elecciones programadas ese año. El proceso se inició el 9 de agosto con una primera vuelta legislativa y continuó el 25 de octubre con presidenciales, legislativas municipales, pero la oposición denunció fraude y se lanzó a las calles para protestar los resultados.

La situación dejó un vacío institucional que el Parlamento haitiano tuvo que cubrir con la elección de un mandatario provisonal.

Este domingo, en una rueda de prensa al final de la jornada, el presidente del CEP, Léopold Berlanger, se declaró en general satisfecho por la participación “serena y calmada” de la población, y pidió a la ciudadanía esperar con calma los resultados que se divulgarán el próximo lunes 28 de noviembre, cuando se sabrá si es necesario realizar una segunda vuelta el 29 de enero del próximo año.

Medios locales reportaron el lunes situaciones de tensión en la localidad de Cabo Haitiano, 378 kilómetros al norte de Puerto Príncipe, después del hallazgo de un lote de papeletas electorales en un centro de votación en el sector conocido como Vertières.

El Centro de Urgencia Anti-fraudes del Ministerio de Justicia recibió el domingo 300 reportes de fraude, 80% provenientes de centros de votación. Además, algunas mesas abrieron tarde y se reportaron incidentes menores a lo largo del día, incluyendo la confiscación de vehículos y armas de fuego por parte de la policía.

El mal tiempo en el departamento de Grand’Anse, uno de los más castigados por el huracán “Matthew” el mes pasado, evitó el funcionamiento de cuatro oficinas electorales.

Pese a los inconvenientes el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, felicitó el lunes al pueblo haitiano por la “expresión pacífica de su derecho democrático al voto”, al tiempo que llamó a los candidatos y a los partidos a recurrir sólo a medios legales en caso de algún reclamo.

En un comunicado difundido por la Misión de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah), Ban hizo hincapié en que este proceso electoral es crucial para poner fin al vacío de gobernabilidad en que se encuentra Haití e instó a todas las partes interesadas, especialmente a los candidatos presidenciales y líderes de los partidos políticos a “mostrar su grandeza política en esta fase crucial para su país”.

Entre tanto, la Misión de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos (MOE/OEA) destacó el lunes en un informe preliminar mejoras en el proceso con respecto a anteriores elecciones, y anunció que presentará en las próximas semanas sus recomendaciones al CEP para que sea considerado en la próxima ronda electoral del 29 de enero del 2017.

La Misión dijo que también está observando el proceso de tabulación que se inició el lunes y señaló que mantendrá “presencia continua” en el Centro de Tabulación (CTV) hasta la publicación de los resultados preliminares anunciados para la próxima semana, así como la fase de reclamaciones.

“Pese a que en Haití el voto no es obligatorio y la ley no prevé un umbral de participación, la Misión expresa su preocupación por lo que parece haber sido una baja participación en las elecciones del domingo, y llama a las autoridades haitianas y a los actores políticos a tomar medidas para incentivar la participación política”, señaló un el organismo en un comunicado.

El vicepresidente del tribunal electoral, Carlos Hercule, dijoel domingo que la participación en el Departamento del Artibonite, en el centro oriental del país, sería de alrededor del 50% al 60%.

El Artibonite aporta el 12,89% del electorado haitiano, la segunda plaza más importante del país solamente precedida por el Departamento del Oeste, donde se encuentra la capital, y que reúne al 41,36% de los votantes.

Otro consejero electoral, Frinel Joseph, que tuvo a su cargo la supervisión del proceso en el Sureste, afirmó que “la participación ciudadana fue bastante densa”, y que el balance fue positivo en ese departamento.

Pero el Observatorio Ciudadano para la Institucionalización de la Democracia (OCID), una organización sin fines de lucro que promueve el orden democrático en Haití, dijo el lunes que la participación fue de apenas un 23,3% a nivel nacional (37,9% mujeres y 62% hombres).

En las elecciones presidenciales del 25 de octubre del 2015 y que fueron anuladas este año, la participación fue de solo el 30% según el mismo OCID, que destacó el actual proceso como “una experiencia democrática de esperanza para la estabilidad política” del país.

En los comicios legislativas del 9 de agosto del año pasado, apenas el 18% del electorado haitiano ejerció su derecho al voto.

En general, la participación electoral en comicios presidenciales se redujo en Haití desde 1990 cuando votó el 50% de la población, con una sola excepción en las elecciones del 2000, año en el que el 78% del electorado acudió a las urnas.

Posteriormente, la tasa de participación volvió a caer desde el 59% en el 2006 hasta el 23% y 22% en la primera y segunda vuelta presidencial realizadas en el 2010 y 2011, según un estudio hecho por el Club de Madrid.

Pierre Espérance, secretario ejecutivo de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH), también puso de relieve el lunes la baja participación, causada según el representante por la ausencia de campañas de concienciación de votantes por parte de las autoridades, y una oferta “inadaptada” de los partidos políticos.

Haití inició en junio de este año un nuevo proceso electoral luego de que el CEP anunció que las elecciones se repetirían el pasado 9 de octubre, en primera vuelta, y continuarían el 8 enero del 2017, en caso de un balotaje.

El CEP adoptó esa decisión tras acoger las recomendaciones de una Comisión Independiente de Verificación Electoral que propuso que los comicios en el nivel presidencial realizados el año pasado “se vuelvan a hacer de cero”, pero estos tuvieron que ser suspendidos por el paso del huracán “Matthew” y convocadas nuevamente para el pasado domingo.

Un total de 16.752.300 boletas de votación fueron distribuidas en 11.993 mesas electorales y 1.534 centros de votación que fueron habilitados en todo el país para votar por presidente y por 16 senadores.

Seis mil agentes de seguridad electoral, entre 9.400 miembros de la Policía salieron a las calles para garantizar la seguridad de las elecciones, apoyados por 3.500 policías extranjeros que forman parte de la Misión de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah).

Haití trata de recuperarse de los devastadores efectos de “Matthew”, cuyo paso por el occidente del país a principios de octubre provocó 546 muertos, 128 desaparecidos, 175 mil damnificados y 2.000 millones de dólares en pérdidas.

Otras doce personas murieron a principios de este mes debido a fuerte lluvias registradas en el norte del país.

Los haitianos conmemoraron este año el sexto aniversario de un poderoso sismo de 7,3 grados en la escala de Richter, que causó oficialmente 222.570 muertos y pérdidas materiales por unos 7.900 millones de dólares.

El terremoto dejó también un millón y medio de damnificados, de los cuales 60.801 personas viven todavía en alguno de los 45 campamentos que todavía quedan en el territorio nacional, la mayoría en la capital haitiana.

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