HORRENDO CRIMEN

Asesinato de exmiss sacude a Venezuela

Mónica Spear y su esposo fueron asesinados en una carretera venezolana después de que su auto sufriera una avería

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La actriz Mónica Spear junto a su esposo, el empresario irlandés Thomas Henry Berry. (Facebook)

DANIEL LOZANO/ ESPECIAL PARA DLA

La muerte sigue en Venezuela: Mónica Spear, Miss Venezuela 2004 y estrella de telenovelas residente en Miami, fue asesinada por unos atracadores que se quisieron aprovechar de que su vehículo se había averiado en plena autopista. También mataron a su marido e hirieron de un disparo a su hija de 5 años.

El país se despertó tras las vacaciones de Navidad para constatar la pesadilla diaria que sufre desde hace más de una década. Un rostro popular que pone cara a los 24.700 asesinados de 2013. Y que este año siguen llenando sus morgues. “No conocí a Mónica Spear. Sólo la vi en La Mujer Perfecta y aquí estoy llorando. Lloro por mi país”, resumió la articulista Maruja Tarré la mezcla de sentimientos que ayer golpeó a su sociedad: asombro, miedo, dolor, desesperanza…

Las primeras investigaciones policiales coinciden en que la pareja y su niña sufrieron una avería en la carretera que une Puerto Cabello con Valencia cuando volvían de sus vacaciones pasadas las 10 p.m. del día de Reyes. Una situación que el venezolano vive con pánico. Una grúa llegó hasta el lugar y subieron el carro a la plataforma. En ese momento llegaron cinco delincuentes y los dos empleados de la grúa huyeron a la carrera.

“Al notar que las víctimas se habían encerrado en el vehículo, decidieron efectuarle varios disparos”, confirmó un funcionario policial. La actriz sufrió un impacto a la altura de la axila y el hombre, el empresario irlandés Thomas Henry Berry, en el pecho. La niña se recupera del balazo, que hirió su pierna derecha, en un hospital local.

Pocas horas antes, Spear, de 29 años y que fuera cuarta finalista de Miss Universo, colgó un vídeo en su cuenta de Instagram. El sosiego y la calma que se siente en ese paraje de los llanos a través de su mirada digital es de otra Venezuela.

Una situación que no se vivía en Venezuela con tanta intensidad desde hacía ocho años, cuando los tres niños de la familia Faddoul fueron secuestrados y ejecutados junto a su chofer. “Lamentablemente tenía que morir algún famoso que nos recordara el horror en el que vivimos”, reflexionó Rafael Uzcátegui, defensor de derechos humanos.

“Es muy triste, sentimos dolor”, expresó Nicolás Maduro, quien acabó el año apostando “por los valores en Cristo, Chávez y Bolívar” y atacando nuevamente a Spiderman, (“un muerto pa´lla, un muerto pa'cá”). “Queremos que en Venezuela haya niños distintos a los del capitalismo, sin valores de vicios ni pornografía”, dijo entonces.

El primer mandatario aprovechó para apoyar el Plan Patria Segura que él mismo lanzó, pese a la ineficacia y las críticas que arrastra. “Voy a ir a fondo contra los que pretendan mantener la matanza, no va a haber tolerancia”, repitió ayer.

Horas antes de la declaración gubernamental, obligada ante la conmoción social creada por el crimen, el líder opositor Henrique Capriles ofreció su mano política al presidente: “Nicolás Maduro te propongo poner a un lado nuestras profundas diferencias y unirnos contra la inseguridad, un solo bloque”.

Con el Gobierno a la defensiva, Maduro se vio obligado a proponer para hoy una reunión urgente en el Palacio de Miraflores con alcaldes y gobernadores, incluyendo los opositores, aunque su ministra de Comunicación volvió a atacar a la alternativa democrática vía Twitter: “¿En qué se diferencia el odio expresado por sectores opositores con la violencia que acabó con la vida de una buena venezolana?”.

Pese al inusitado crecimiento de las cifras que el Gobierno no reconoce (según el ministro de Seguridad, Miguel Rodríguez Torres, los homicidios descendieron 17% el año pasado), la violencia jamás ha pasado factura al chavismo. “El crimen es un puntal del autoritarismo porque la muerte violenta y súbita produce miedo, nos hace seres inseguros y dependientes”, profundizó el psicólogo Áxel Capriles.

“A Hugo Chávez le falló la ecuación: apostó por la inversión social, no reprimió el delito y además promovió un discurso violento”, sostuvo desde hace tiempo el criminólogo Fermín Mármol.