Imposible el optimismo si tose fuerte el interés
Aquello que Benito Pérez Galdós, en su quinta novela histórica integrante de "Episodios nacionales" pone en boca de uno de los personajes, aquí en Venezuela lo vivimos: "Las ideas caen desplomadas en cuanto tosen fuerte los intereses". ¡Dios, que desgracia!

Nadie desconoce que Nicolás Maduro y toda la banda que lo acompaña en el Poder está acosado por la presión internacional. Ya a los Estados Unidos se sumaron países europeos y a ellos también algunos gobiernos latinoamericanos. Esto sin dudas es lo que ha movido a cubanos y rusos a activar violentamente otro nuevo diálogo que no es más que una repetida y probada treta para lavarse la imagen de Narcoestado que desconoce la voluntad mayoritaria de la ciudadanía venezolana que siempre ha hecho público su deseo de rescatar la democracia y con ella los más elementales derechos conculcados por este espanto que emergió con el tropero infame Hugo Chávez y ha continuado con sus secuaces recibiendo órdenes de los extranjeros que ahora son dueños del país e imponen sus intereses a nuestros deseos de libertad.

Las sanciones que ha estado aplicando el gobierno de Donald Trump sin dudas tiene muy golpeado al Narcoestado y sus capos, pero si a esto se suman sanciones contundentes de países de la Unión Europea, no cabe duda que sería su final, de allí esta maniobra burda pero que ha contado una vez más con la complicidad de un grupo de seudo líderes opositores que no escatiman acciones para dar aire a la tiranía y asegurarse así las cuoticas de poder que les generan ganancias y les convierten a ellos también, en parte protagónica de este caos que amenaza eternizarse como ha sido eterna la abyecta tiranía cubana, verdadera tejedora de este espantoso tapiz de ruina, hambre y muerte en que estamos condenados a vivir.

Todo esto -aunque aún a muchos sorprenda- no es más que el resultado de la conchupancia entre castrochavistas y líderes de muchos partidos que se presentan como opositores y son simplemente la otra cara de una moneda que personifica al Narcoestado en que se convirtió una república que tuvo dignidad, libertad, desarrollo, pluralidad y ahora no es otra cosa que una letrina de hampones y sus compinches tratando de preservarla como guarida.

Otra vez allí tenemos a los mismos actores escenificando la misma farsa. Otra vez escogen República Dominicana que de hecho es aliada del narcochavismo y donde los trúhanes extranjeros que se han convertido en los dueños del futuro de los venezolanos cuentan con la complicidad de especímenes como Julio Borges, Manuel Rosales, Timoteo Zambrano y otros igual de despreciables que continúan sembrando desespero, desconfianza, tristeza y certeza de que con ellos la narcotiranía seguirá cobrándose vidas, derechos y sueños de millones que ante tantas cómplices maniobras decidieron no volver a las calles a poner sus vidas como carne de cañón mientras tipejos con ínfulas de líderes no son otra cosa que cooperantes de los que bien pagan que les hayan enfriado las calles y ya consideren maravilloso ir escogiendo un contendor a la medida del narcochoro que competirá de “Embuste embuste” en elecciones con la certeza del triunfo.

Tanta es la complicidad que un hombre ponderado como el Cardenal Urosa Sabino, este mismo fin de semana ha propuesto "postergar diálogos" en Venezuela hasta después de las elecciones regionales de octubre, y considera "extemporánea" esa irrespetuosa llamada “fase exploratoria” arrancada por el régimen y la falsa oposición, acotando algo tan cierto y lógico como es que únicamente después de las ya bastante cuestionadas elecciones de gobernadores “es que podría evaluarse si se va o no a un diálogo”. El cardenal insistente crítico del régimen, sin rodeos ni frasecitas cómodas afirmó que esta repetitiva y chocante “discusión sobre los diálogos puede distraer la atención de la oposición sobre las elecciones de gobernadores” agregando "Si ese no es el objetivo del gobierno, al final es el logro que va a obtener: desanimar al pueblo opositor”.

Y no es que lo va a lograr, es que ya nos han desanimado y sobre todo enardecido porque a esos cooperantes nada les duelen los más de 140 muertos en las últimas protestas que ellos se encargaron de liquidar. Nos desaniman unos bellacos a los que les importa un comino que en Cuba el salario mínimo sea de $23, y aquí en Venezuela, su provincia N° 15 sea de $6... Y les importa un comino porque a ellos les sobra el dinero, las prebendas, los pagos jugosos a esos favores que hacen a Maduro y compañía.

Y así, aquello que Benito Pérez Galdós, en su quinta novela histórica integrante de “Episodios nacionales” pone en boca de uno de los personajes, aquí en Venezuela lo vivimos: "Las ideas caen desplomadas en cuanto tosen fuerte los intereses”. ¡Dios, que desgracia!

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