LA HABANA.- Les cuento la historia oficial según la enseñan en escuelas cubanas. Los mambises estaban ganando la guerra contra el colonialismo español. Entonces Estados Unidos interviene y tras una batalla naval en la bahía de Santiago de Cuba, contra la flota del almirante Cervera, usurpan la victoria de los insurgentes.

Luego España y el incipiente imperio estadounidense pactaron en París un acuerdo de paz sin la participación de los independentistas cubanos. La injerencia yanqui quedó plasmada en la Enmienda Platt. Por tanto, el 20 de Mayo de 1902, fecha en que se fundó la República, no hay nada bueno que celebrar. Fin de la historia contada por los manuales castristas.

Pregúntele a cualquier estudiante cubano sobre el día de la independencia. Nueve de cada diez le responderá que la emancipación auténtica comenzó el 1 de enero de 1959, cuando una tropa de barbudos dirigidos por Fidel Castro derrotó al inepto ejército del dictador Fulgencio Batista.

Durante 58 años, la misión de historiadores, politólogos y amanuenses estatales ha sido reescribir la historia nacional en blanco y negro. Sin matices. Como en aquellos viejos filmes del oeste americano, solo existen malos y buenos.

Pero la historiografía real, la que no está contemplada en las escuelas cubanas, es más compleja. La enseñanza local no cuenta que la mayoría de los líderes mambises se inspiraron en la revolución norteamericana y apostaban por la anexión.

Tampoco se detalla que la intervención estadounidense fue acordada por la plana mayor del ejército insurrecto. Desde luego que no todos estaban de acuerdo. Algunos jefes rebeldes se sintieron traicionados. Y los asambleístas de la Constituyente, en contra de su voluntad, tuvieron que aceptar la Enmienda Platt, que consideraban aberrante y antisoberana.

Pero los tiempos eran otros. Cuando usted desplegaba un mapa mundial, la mayoría de las naciones eran dominadas por un grupo de metrópolis imperiales.

A pesar de la Enmienda Platt -que sería derogada en 1933-, y del derecho de intervención militar que asumía la armada estadounidense o el de establecer en la Isla bases navales, de acuerdo con las circunstancias de la época, nuestros líderes republicanos firmaron en aquel momento el mejor pacto posible.

Gústele o no a la autocrática junta militar que gobierna en la Isla, el 20 de Mayo de 1902 es de las efemérides más importantes de la historia cubana, junto a las del natalicio y muerte de José Martí, el 28 de enero de 1853 y el 19 de mayo de 1895 respectivamente.

Cuando aquella mañana soleada del 20 de mayo de 1902, el General Máximo Gómez, acompañado del hijo de José Martí y el presidente electo Tomás Estrada Palma, izaron la bandera de franjas azules y blancas con una estrella solitaria en el centro del triángulo rojo, la República de Cuba quedaba inaugurada.

Los primeros cuatro presidentes que sucedieron a esa fecha habían sido generales durante la guerra contra España. El caudillismo, corrupción institucional, fraude electoral, apetencias dictatoriales o el caso de Gerardo Machado, no se le puede imputar al decálogo republicano, sino al desempeño, con virtudes y defectos, de los seres humanos.

¿Hubo una legión de políticos ineptos, ladrones y déspotas? Sí, es cierto. Pero también es cierto que de la panoplia política formaban parte personas honestas y cumplidoras de la ley.

No olvidar que en 50 años de vida republicana, y no obstante el golpe de Estado perpetrado por Batista el 10 de marzo de 1952, Cuba alcanzó cotas económicas loables, urbanística avanzada, servicios públicos eficientes, parámetros productivos del Primer Mundo y una calidad de vida innegable, sin negar la existencia de focos de pobreza urbana y rural.

La educación era pública y había una amplia cobertura de salud, pero en zonas intricadas del país predominaba el analfabetismo y la insalubridad. La sociedad republicana tenía sus manchas y necesitaba cambios, aunque con sus altas y sus bajas, funcionaba la democracia, la libertad de prensa y el pluripartidismo. Los salarios eran superiores, había un desarrollo agroindustrial, mayor cantidad de empleos y mejor desempeño de los ministerios públicos.

Los cambios y aspiraciones estaban contemplados en la Constitución de 1940, vigente hasta que Fidel Castro llegó al poder, secuestró la historia e hipotecó el futuro. A base de promesas incumplidas y mentiras tejió una dictadura casi perfecta. Prohibió cualquier atisbo de oposición y libertad de expresión, utilizando a destajo el pelotón de fusilamiento o muchos años de cárcel. Combinando el engaño y el miedo, acalló a todos los sectores sociales.

Y en eso estamos. En una etapa negra de la historia donde no se divisa el final. A nueve meses de que Raúl Castro entregue el mando, pero intentando perpetuar el castrismo. Con medios amaestrados por el régimen verde olivo, una historiografía truncada y un déficit democrático nunca antes padecido en la República.

Este 20 de mayo, como ya es habitual, volverá a ser ignorado -o despreciado- por las instituciones oficiales. Pero fue ese día de 1902 donde todo comenzó.

Aparecen en esta nota:

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cree que las sanciones de EEUU a funcionarios venezolanos ayudan a solucionar la crisis en Venezuela?

Las Más Leídas