Desde hace muchos años, los regímenes autocráticos de Latinoamérica, cuyos miembros notables incluyen los regímenes de Nicolás Maduro y Raúl Castro, han fortalecido sus relaciones con Teherán.

Recientemente, el canciller iraní Javad Zarif visitó Cuba, Nicaragua, Ecuador, Chile, Bolivia y Venezuela. Para aquellos que aprecian la democracia, esta gira de represión es preocupante, ya que presagia un deseo de fortalecer los vínculos entre el régimen iraní y muchas naciones cuyos líderes son antiestadounidenses.

Esta última incursión iraní en nuestro hemisferio no debe sorprender en pos del equivocado acuerdo nuclear de la Administración Obama con el Ayatola.

Sin duda, Zarif usará los fondos provenientes del alivio de sanciones y los pagos por rescate para reforzar la influencia que Irán ha creado en los últimos años, especialmente mediante Hezbollah.

El viaje de Zarif es una clara indicación que Irán intenta expandir sus operaciones en las Américas. Esto es especialmente claro si tomamos en cuenta que en el pasado, reportes han mostrado que Hezbollah mantiene una presencia operacional en Cuba, que Irán ayudó en la apertura de una instalación militar en Bolivia, y que la compañía Venezolana PDVSA fue sancionada por su cooperación con Irán. Dándole más apoyo a Teherán no es sino propaganda política para Castro, Maduro, Ortega y otros autócratas de la región.

El momento de la visita de Zarif también es significante ya que Irán pudiera usar muchos de estos regímenes canallas para evitar y esquivar las sanciones que aún están en vigencia, socavar nuestros intereses, y expandir la red del tráfico de drogas que le permite al régimen financiar sus actividades ilícitas.

El libreto clásico de Irán es usar centros culturales, nuevas embajadas, consulados, o acuerdos de cooperación en varias áreas que sirvan como fachadas para expandir su redes extremistas y radicales. Con la crisis en Venezuela y Cuba, la asistencia iraní sólo ayuda en mantener estos regímenes criminales con el fin de continuar oprimiendo a los que desean la democracia.

Esta amenaza a nuestros intereses de seguridad nacional y de nuestros aliados es alarmante. La administración de Obama no ha podido impedir que Rusia y China expandan su influencia en nuestro hemisferio. Ahora, Irán esta una vez más incrementando sus esfuerzos para obtener una mayor presencia que le permita llevar a cabo sus nefarias actividades.

Urjo a que la Casa Blanca deje de restar importancia a la amenaza iraní y tome acciones inmediatas para prevenir que el principal estado patrocinador del terrorismo mundial establezca un refugio seguro regional en las Américas.

Todos en – el Congreso, la Casa Blanca, y las naciones responsables – debemos de permanecer vigilantes a fin de garantizar que Irán no continúe ampliando su punto de apoyo, no sólo en Latinoamérica sino en todo el mundo.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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