La revista Forbes no cree que el mercado de los viajes de EEUU a la isla se haya afectado o se afecte por el cambio de política de Washington hacia La Habana anunciado en junio por el presidente estadounidense Donald Trump.

La publicación señala que este mercado siempre ha sido "zombie" y, por tanto, resulta difícil matar lo que ya estaba muerto.

Un artículo publicado este viernes en el medio estadounidense recuerda que los pronósticos iniciales de la Administración Obama fueron de 1.8 millones de pasajeros al año, pero tal rentabilidad inmediata no ha resultado ser así.

Diario de Cuba apunta que la mayoría de los viajeros que se mueven entre EEUU y la isla son estadounidenses o cubanoamericanos, mientras que el número de isleños es menor. Por lo que el movimiento se produciría de forma unidireccional.

"El desarrollo de la demanda de tráfico rentable entre una población en extremo pobre como la cubana tal vez tomará décadas, incluso si finalmente se les permite viajar libremente", precisa.

Asimismo, Forbes conjetura que muchas de las aerolíneas que ofrecieron este servicio de manera inmediata lo hicieron pensando probablemente en ganancias a largo plazo y en asegurarse una cuota en un nuevo mercado, y no pensando en resultados inmediatos.

Otro factor que refiere la publicación es el estado deteriorado de la infraestructura turística del país y el personal que "no conoce el tipo de niveles de servicio que la mayoría de los estadounidenses espera".

"Los estadounidenses que volaron a Cuba después de que el mercado abrió el año pasado rápidamente descubrieron que no hay mucho que hacer allí", agrega Forbes.

A estos factores atribuye la publicación el hecho de que "las aerolíneas estadounidenses se tropiecen unas con otras para salir de Cuba" y la disminución en un 20% de la capacidad aérea para este próximo otoño.

Asimismo, Forbes señala que la capital se convertirá en el destino con mayor demanda. De hecho, las aerolíneas están solicitando permisos para aumentar los vuelos a La Habana, mientras reducen o cierran sus frecuencias a otros destinos de la isla.

Sin embargo sobre las solicitudes de aumentar los vuelos, la publicación de EEUU apunta que "no se están llevando a cabo con fervor real, se están haciendo no porque los transportistas crean que pueden hacer dinero volando a La Habana hoy (o en cualquier momento cercano), sino para reclamar activos (derechos de ruta) que son limitados y que eventualmente podrían valer algo".

Forbes recuerda que antes del anuncio de la nueva política de Trump hacia La Habana los transportistas estadounidenses comenzaron su retirada de la isla.

Ello se debió al factor de carga de equilibrio (el porcentaje de asientos que una aerolínea necesita para cubrir los costos directos de operación). En la mayoría de las rutas cada uno de sus vuelos necesita llenar alrededor del 65% de sus asientos para cubrir completamente sus costos operativos.

Solo las rutas de Miami y Tampa operan por encima del supuesto factor de carga del 65%: American (79.7% desde Miami), Delta (71.8%), Frontier (67%) y Southwest (70.5% desde Fourt Lauderdale).

Por debajo de esos estándares quedan muchas rutas: de Delta (vuelos desde Atlanta) un 53.2% y un 50.8% (vuelos de Nueva York); de American (desde Charlotte) un 49.1%; de United (desde Newark) un 64.5%; de JetBlue (desde Nueva York) un 58.3%, un 56.1% (desde Orlando) y un 63.2% (desde Fourt Lauderdale) y de Spirit (desde Fourt Lauderdale) en un 43.2%.

"Las nuevas rutas a menudo toman tiempo para desarrollarse antes de alcanzar la rentabilidad. Pero ese desarrollo aún no ha comenzado. Tampoco es probable que llegue pronto. Es por eso que las aerolíneas están abandonando muchos vuelos y suspendiendo el servicio por completo en algunos casos", explica.

En lo que va de año, varias aerolíneas de EEUU han dejado de volar a la Isla. Frontier Airlines, con sede en Denver, anunció en marzo la cancelación de sus vuelos diarios entre Miami y La Habana a partir del 4 de junio, debido a la fuerte competencia y a los costos más altos de lo esperado del servicio en el aeropuerto de La Habana. Silver Airways y Spirit Airlines también dejaron de volar a Cuba.

Otras aerolíneas como American Airlines, JetBlue y Southwest han recortado sus servicios.

En 2016 el Gobierno estadounidense autorizó 110 vuelos a la Isla (20 a La Habana y 90 a otras ciudades). El primero de ellos se realizó el 31 de agosto de 2016, después de un receso de más de 50 años, con una ruta de JetBlue de Fourt Lauderdale a Santa Clara.

"Por lo tanto, probablemente no es justo decir que Trump mató el desarrollo del mercado de viajes de Estados Unidos y Cuba. Era, en el mejor de los casos, solo un mercado zombie. Pero está lejos de quedar claro si, alguna vez, ese mercado zombie cobrará vida", concluye Forbes.

FUENTE: DIARIO DE CUBA

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