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SAN JOSÉ.- El expresidente panameño, Ricardo Martinelli (2009-2014), fue capturado por alguaciles en Miami el lunes 12 de junio tras ser reclamado por su país por presuntos actos de corrupción.

Martinelli esperaba obtener libertad bajo fianza al comparecer este martes, ataviado con el uniforme de reo color marrón y esposado, ante el juez federal Edwin G. Torres, pero la petición fue denegada por lo que tendrá que permanecer detenido hasta la próxima audiencia, fijada para el día 20 de junio, según reporte de la agencia EFE.

El equipo de abogados del exmandatario planea presentar las apelaciones pertinentes a fin de obtener una libertad condicional y luchar a toda costa para que no sea extraditado a Panamá, según información procedente desde el país centroamericano.

Martinelli fue requerido en extradición por la Corte Suprema de Justicia de su país para que enfrente el proceso penal del caso conocido como “Pinchazos”, que son escuchas telefónicas que en teoría se les realizaron a 150 personas durante su gobierno.

Se le acusa de intercepción de comunicaciones telefónicas sin autorización judicial; seguimiento, persecución y vigilancia sin la orden de un juez, malversación y peculado de uso.

Las acciones se habrían ejecutado durante su gobierno, desde el Consejo de Seguridad Nacional (CSN) y afectaron a políticos opositores, sindicalistas, magistrados judiciales, diputados y periodistas, entre otros.

En este caso también son investigados dos exsecretarios ejecutivos del CSN y dos excontralores. Fueron 10 de los afectados quienes pusieron la denuncia.

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Los “pinchazos” integran apenas uno de tantos procesos abiertos en Panamá contra Martinelli, que incluyen aparente malversación de fondos. El exmandatario salió de su país el 28 de enero de 2015, cuando se conocieron las primeras denuncias de corrupción en su contra, hizo escala en el Parlamento Centroamericano en Guatemala y partió hacia Miami, donde reside.

Como había pedido asilo político en Estados Unidos, alegando persecución en Panamá por supuesta falta de democracia, según sus afirmaciones, las autoridades norteamericanas conocían la dirección de su vivienda, según declaraciones de su abogada Alma Cortés, en declaraciones al canal TVN de Panamá.

El caso por los pinchazos telefónicos fue admitido por la Corte el 8 de junio de 2015. El 13 de agosto de ese mismo año iniciaron las investigaciones oficiales, con una polémica acerca de si el exmandatario tenía inmunidad.

El 10 de octubre el magistrado Harry Díaz, a cargo de la investigación, presentó una acusación formal en la que pedía 21 años de cárcel en contra el exmandatario. A su vez giró una alerta azul en Interpol para que se le comunicara al indiciado sobre el proceso.

Martinelli fue declarado en rebeldía al no acudir a una audiencia judicial el 11 de diciembre del 2015; por lo tanto la Corte ordenó captura preventiva 10 días después.

El 22 de mayo anterior Interpol giró una alerta roja en su contra, una vez que la Corte pidió su extradición.

Si la justicia norteamericana encuentra indicios de que debe ser extraditado para que enfrente el proceso por el cual se requiere en Panamá, el trámite podría durar entre 3 y 6 meses y se haría bajo el Tratado de Asistencia Legal Mutua, suscrito por ambos países, según expertos panameños consultados por la prensa local.

La jurisprudencia legal norteamericana sugiere la denegación de libertad bajo fianza cuando existe de por medio una solicitud de extradición, salvo en casos espéciales, como complicaciones de salud o retrasos en el proceso mismo.

En Panamá el grueso de abogados contratados por el exandatario se reunió en breve, según medios de prensa, pero no quisieron dar detalles legales sobre la captura.

Carlos Carrillo, uno de sus abogados en su país, dijo al diario local La Estrella que Estados Unidos es un país de leyes y por lo tanto, se le respetarán sus derechos y garantías al expresidente, además de recibir el debido proceso.

El fiscal adjunto Adam S. Fels, que representó en esta primera audiencia al Estado panameño, expuso ante el juez Torres en un escrito al que tuvo acceso Efe todos los antecedentes del caso de Martinelli, con detalles pormenorizados de las actividades por las que Panamá quiere que le sea entregado.

La existencia de un tratado de extradición entre Estados Unidos y Panamá fue remarcada al inicio de la exposición del representante de la Fiscalía estadounidense, quien señaló que se optó por no avisarle de que iba ser detenido porque podía huir del país.

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