Militares alzados podrían haberse llevado el parque de armas del Fuerte militar
Intensos enfrentamientos se produjeron en las zonas residenciales cercanas al Fuerte Paramacay, donde la Guardia Nacional Bolivariana ha arremetido violentamente contra los civiles que manifestaban en las calles

CARACAS.-Mandos castrenses venezolanos dijeron este domingo que el alzamiento de un grupo militar en el Fuerte Paramacay, en el estado Carabobo, fue repelido y controlado, dejando un saldo de siete personas detenidas, entre ellas algunos civiles. Pero estos apresados no serían los únicos involucrados en el alzamiento, por lo que se asegura que un grupo indeterminado de militares logró escapar con el parque de armas de este fuerte.

Según la periodista Sebastiana Barráez, especializada en la fuente castrenses, en el alzamiento fallecieron tres militares, dos del lado del Régimen de Maduro y uno del lado del capitán que comandaba la acción, Juan Caguaripano. Este último contaba con el apoyo de cuatro generales activos que desde hace meses tenían planes de rebelarse. El alzamiento se realizó con el fin de acceder al parque de armas del recinto.

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Informaciones oficiales señalan que la Brigada 41 en la ciudad de Valencia, capital del estado Carabobo, fue tomada por los militares rebeldes, con el capitán de la Guardia Nacional (policía militarizada) Juan Caguaripano al frente de lo que llamó "operación David" para supuestamente restablecer el orden legal.

"Nos declaramos en rebedía unidos con el bravo pueblo venezolano para desconocer la tiranía asesina de Nicolás Maduro. Este no es un golpe de Estado sino una acción cívica y militar para restablecer el orden constitucional y salvar al país de la destrucción total y para detener el asesinato de nuestros jóvenes", dijo Caguaripano en un video difundido en las redes sociales y a través de la prensa.

El primer oficialista en reaccionar fue Diosdado Cabello, diputado y ahora miembro de la Asamblea Constituyente que asumió con poderes plenipotenciarios. A través de Twitter, explicó que en la madrugada atacantes "terroristas" entraron al fuerte Paramacay y que había varios detenidos. A Cabello, militar retirado que participó en el intento golpista de 1992 de Hugo Chávez, se le atribuye influencia en los cuarteles.

El jefe del Ejército, general Jesús Suárez Chourio, envió un mensaje diciendo que se encontraba en la Brigada 41 y que los "paramilitares" que intentaron asaltar la instalación "fueron repelidos y derrotados".

"Volvió a triunfar la paz, hemos sido objeto de un ataque terrorista, paramilitar, mercenario contra la paz, pero nos encontró como un solo cuño, como un roble, unidos por la patria y la canalla nuevamente fue derrotada", dijo rodeado de soldados armados.

A la vez, el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino, emitió una declaración en la que señaló que en la mañana se produjo un "ataque terrorista de tipo paramilitar en contra de la 41 Brigada Blindada del Ejército Bolivariano", ubicada en Valencia, admitiendo que los rebeldes lograron sustraer armas del fuerte.

"La referida acción fue ejecutada por un grupo de delincuentes civiles portando prendas militares y un primer teniente en situación de deserción. Los mismos fueron repelidos en forma inmediata por el personal adscrito a la precitada unidad superior, practicándose varias detenciones, incluyendo la del referido oficial subalterno (Caguaripano). Parte del grupo logró sustraer algunas armas y están bajo intensa búsqueda por parte de organismos de seguridad del Estado", señaló.

Según Padrino, la operación incluyó la difusión de un video grabado por el oficial (Caguaripano), que hace tres años fue separado de la institución por "traición a la patria y rebelión" y huyó del país y recibió protección en Miami, Estados Unidos.

Según la prensa, Caguaripano desertó y estaba prófugo después de ser acusado de conspirar contra el Gobierno en 2014.

El ministro asegura que los sujetos capturados confesaron haber sido contratados en los estados de Zulia, Lara y Yaracuy, por activistas de la "extrema derecha venezolana" en conexión con Gobiernos extranjeros.

"(Esta) no es más que una operación propagandística, una entelequia, un paso desesperado que forma parte de los planes desestabilizadores y la conjura continuada que se viene gestando, para intentar evitar que se consolide el renacimiento de nuestra república", dijo Padrino.

El jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada, el oficial naval Remigio Ceballos, publicó en Twitter un mensaje en el que anunció la detención de siete rebeldes, que llamó "terroristas". "Nuestra Fuerza Armada repelió con éxito ataque terrorista delictivo paramilitar, los siete capturados están aportando datos!!!", señaló.

Sin embargo, versiones de prensa y testigos decían que los rebeldes mantenían el alzamiento en el Fuerte Paramacay, en las afueras de la ciudad de Valencia, mientras circularon rumores en las redes sociales de que otros cuarteles se habían sumado a la rebelión.

La zona alrededor de la instalación militar estaba despejada en la mañana y se oían algunos disparos, dijeron vecinos. También fueron movilizados carros blindados para apoyar la operación para sofocar el alzamiento.

Tras confirmarse el alzamiento, centenares de opositores que se han declarado en "desobediencia civil" se apersonaron en los alrededores del Fuerte Paramacay de Valencia para manifestar su apoyo a los sublevados, lo que produjo un enfrentamiento con los cuerpos policiales y militares que se mantienen fieles al Gobierno.

Los manifestantes hicieron un llamado a los militares a mantener la rebelión contra Maduro. De momento, los líderes de la oposición venezolana han mantenido un cauteloso silencio ante el pronunciamiento.

Los mandos militares han mantenido una irreductible lealtad a Maduro, con Padrino alegando defensa de la Constitución, incluso después de las denuncias de un posible fraude en las elecciones del 30 de julio, en la que se escogieron los miembros de la Asamblea Constituyente.

El movimiento ocurre en medio de fuertes tensiones políticas por la instalación el viernes de la Asamblea Constituyente, que es rechazada por la oposición y que el sábado tomó como primera medida destituir a la fiscal general, Luisa Ortega Díaz.

Se trata del primer alzamiento militar en Venezuela desde que en 1992 Hugo Chávez encabezó un intento golpista de cuadros medios de la Fuerza Armada.

La sociedad civil acudió en apoyo a las afueras de la Brigada, pero fueron dispersados por la Guardia Nacional Bolivariana quienes lanzaron gases lacrimógenos para evitar el cierre de vías y las protestas callejeras.