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CARACAS.- El mayor general Jesús Suárez Chourio, recién designado al frente del ejército nacional venezolano, tras los sucesos ocurridos el domingo 6 de agosto en el fuerte Paramacay, estado Carabobo, se dirigió al pueblo a través de un video difundido por las televisoras y las redes sociales, en tono de mitin político.

Más que como jefes militares que representan una institución profesional, las altas autoridades de la Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas suelen arengar a sus subalternos con profundas expresiones ideológicas. Así lo hizo el comandante general Suárez Chourio en su explicación pública.

El mayor general habló en nombre de “Chávez y Bolívar” y tras describir lo ocurrido como un “ataque terrorista, paramilitar, mercenario, pagado por la derecha y sus colaboradores del imperio norteamericano” olvidó informar que quienes ejecutaron el hecho en efecto se habían llevado casi 100 fusiles AK103 y municiones.

El mayor general advirtió que “mientras existan soldados bolivarianos, revolucionarios, socialistas, antiimperialistas y más que nunca chavistas, el pueblo estará seguro con ellos”.

Así pues, este general cuya carrera militar tiene como aval haber participado en el golpe de Estado de 1992 al lado de Hugo Chávez, aunque fracasó en la misión que se les había asignado en el golpe, se convirtió en el principal hombre de seguridad del Presidente luego de que Chávez triunfara en las elecciones de 1998. Este alto oficial ha sido uno de los militares clave en llevar a sus subalternos el componente ideológico reforzado por los cursos de formación que efectuó en Cuba.

De allí que como en ocasiones anteriores al despedirse de su arenga cerró su intervención alzando el puño y exclamando: “¡Aquí Chávez vive y vive!” Y en coro la tropa respondió “¡la patria sigue y sigue! ¡independencia y patria socialista, viviremos y venceremos!”.

FAN Revolucionaria

Aunque vaya en contra de la Constitución venezolana que dice que la FAN es una institución profesional “sin militancia política” y además ratifica que “está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”, desde que llegó Hugo Chávez al poder y luego de aprobar la Constitución, inmediatamente comenzó a realizar la transformación en la fuerza armada. Comprendía que consolidar su poder político pasaba por tomar el control de la institución armada.

Eso llevaría a intervenir tres áreas fundamentales: El doctrinario que pasaba por romper la alianza con EEUU y cambiar radicalmente el plan de estudios de la academia, incorporando materias de corte ideológico, así como el envío de oficiales a formarse en Cuba.

El segundo aspecto pasó por el mejoramiento del apresto operacional, aprovechando el alza de los precios del petróleo, con un plan de adquisiciones en orígenes distintos a Estados Unidos y a países europeos, orientándolos a compras en China y Rusia fundamentalmente. En tercer lugar, se cambió la estructura de la institución, marchando paralelamente hasta tener la FANB que conocemos hoy altamente politizada.

Al tiempo que se cambiaba la estructura, desde los primeros años se hizo énfasis en mejorar las condiciones económicas de los militares con aumentos de salario mucho más sustanciales a los recibidos por el sector civil. Al mismo tiempo se incorporó a los oficiales a importantes cargos en la administración pública y al frente de los planes sociales y económicos más importantes del país, aspecto este que se ha incrementado en los tres años de Nicolás Maduro.

Técnicos pasan a oficiales

Un punto a destacar ocurrió cuando el 10 de diciembre de 2008 fue publicado el reglamento del decreto para la transición de los suboficiales de carrera a oficiales técnicos. En la nueva Ley de la FANB, el artículo 63 establece que la categoría de efectivo para Oficial Técnico, podrá ser otorgada hasta el grado de General de Brigada o Contralmirante.

Al cierre de 2011 lograron ascensos en el Ejército entre los grados de tenientes a coroneles 2.984 sub oficiales técnicos de carrera , frente a 2.766 provenientes de la Academia Militar.

Los cursos para ascender al estatus de oficial eran apenas de tres meses con materias como “Ética y moral socialista”, “Nuevo Estado venezolano”, o “Guerra popular de resistencia”, vale decir hipótesis de guerra contra Estados Unidos.

Las purgas

A partir de 2001 se inició un proceso de purgas de oficiales identificados como contrarios a la nueva ideología. Al menos 980 oficiales fueron dados de baja y otro grupo fue relegado a labores administrativas lejos de los puestos de comando. Se recuerda la declaración del entonces ministro de la defensa el general Rangel Silva, según la cual la FANB no aceptaría un comandante que no fuera Hugo Chávez.

Las purgas y persecuciones se mantienen hasta la fecha con un aproximado de 90 militares acusados por rebelión y traición a la patria. Se destacan casos como el de Raúl Baduel, ex ministro de la Defensa, quien luego de cumplir condena por un caso administrativo fue puesto nuevamente en prisión acusado de nuevas conspiraciones.

Otro ejemplo ha sido el caso del general retirado Ángel Vivas Perdomo quien, mientras estuvo activo, protestó contra la consigna impuesta en los cuarteles que decía “Patria, socialismo o muerte”. El 7 de abril de este año fue puesto preso en su vivienda y trasladado a la cárcel del Helicoide donde sus familiares denuncian que ha sido sometido a severas torturas.

Al último grupo de militares sentenciados por casos de conspiración militar en el que se registraron 29 sentenciados, en los últimos meses se agrega otro grupo de procesados que según cifras extraoficiales, suman 36 militares.

Es de recordar que el 10 de enero de 2017, acompañado de una feroz campaña gubernamental a través de los medios de comunicación sobre amenazas a la revolución fue creado el “Comando Antigolpe” que supuestamente se ocuparía de aplastar las conspiraciones que se estaban produciendo al interior de la FANB. Conspiraciones que al indagar sobre sus orígenes eran movimientos que no pasaban de algunos pronunciamientos o señalamientos de terceros (cooperantes) a militares que de alguna forma habían manifestado descontento con el régimen. Es así que por causas de opinión se abrieron procesos en Tribunales de Guerra por traición a la patria.

Generales sin tropa

Una de las distorsiones que algunos analistas han señalado, se ha producido en la FANB, es la gran cantidad de altos oficiales como generales, contralmirantes, almirantes y mayor general, que han sido llevados a esos rangos, en el contexto de una institución armada que jamás ha enfrentado un guerra.

Aproximadamente las fuerzas armadas en Venezuela cuentan con cerca de 2.000 altos oficiales. Si bien no se maneja un criterio específico sobre la proporción que debe haber, analistas indican que en otras fuerzas de la región suele haber un alto oficial por cada 1.000 hombres. De manera que con una proporción de una fuerza de 150.000 hombres, con 50 altos oficiales estaría suficientemente representados los componentes del a FANB.

Adquisiciones militares

De acuerdo con los informes sobre adquisiciones que publica la ONG Control Ciudadano, que preside Rocío Sanmiguel, entre 2005 y 2010 Rusia fue el principal proveedor de armamento militar a Venezuela. Sin embargo en 2016 China pasa a poseer la mayor cantidad de contratos como proveedor de armas al país.

Arsenales en la mira

El asalto al fuerte Paramacay, ubicado en el Estado Carabobo, obliga a revisar los robos de armas en arsenales militares y sus causas. A diferencias de otros robos ocurridos en el país, en el caso de Paramacay se señala que fue un grupo conspirador liderado por el capitán retirado, Juan Caguaripano.

Esa acción indicaría que grupos disidentes de la FANB ya no solo se pronuncian en contra del Gobierno sino que se preparan para una lucha armada, esperando de esa manera que otros integrantes de la institución se les incorpore a la “resistencia” tal como lo señalaron en los panfletos dados a conocer el pasado domingo.

A partir de 2014, año en el cual se renuevan las protestas contra Nicolás Maduro y la revolución bolivariana, comienzan a registrarse continuos robos de arsenales. Durante ese año se robaron 174 armas de fuego entre fusiles y pistolas 9 milímetros en 8 operaciones de asalto a instalaciones militares y policiales. La misma tendencia siguió durante 2015 y en 2016 aproximadamente se conocieron cerca de 30 asaltos a arsenales.

Sin embargo no se puede señalar que tales acciones estén vinculadas a operaciones conspirativas sino que algunas de ellas estarían vinculadas al crimen organizado y el tráfico ilegal de armas.

FUENTE: ESPECIAL

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