Nicaragua inicia este 14 y 15 de septiembre las celebraciones de las fiestas patrias. Primero con la conmemoración de la Batalla de San Jacinto, mientras que el día 15, celebra el Día de la Independencia de Centroamérica, fecha que comparte con Honduras, El Salvador, Guatemala y Costa Rica.

La conmemoración se origina en un ambiente de pérdida de espacios democráticos y ante la instauración de una nueva dictadura dinástica. El 10 de enero del 2017, Daniel Ortega inició su tercer periodo presidencial consecutivo, mientras su esposa Rosario Murillo, ocupa el cargo de vicepresidenta de la nación. Los hijos del matrimonio ocupan cargos principales en el gobierno y en las empresas obtenidas al amparo de la presidencia.

Ortega mantiene control absoluto de los poderes del estado y de las Fuerzas Armadas, y es señalado de comprometer la soberanía nacional.

Miles de campesinos acusan a Ortega de haber entregado la soberanía del país al empresario chino Wang Jing, al otorgarle la concesión para la construcción del Canal interoceánico con la aprobación de la Ley 840, un proyecto que desplazaría a lo largo de 278 kilómetros a más de 27.000 campesinos, cuyas tierras el gobierno pretende pagar a precios irrisorios, además de ocasionar daños irreversibles al medio ambiente, como dividir en dos el Lago Cocibolca, [en el centro del país, próximo a la ciudad de Granada] uno de los principales afluentes de agua dulce en Nicaragua, y el más grande de la región centroamericana.

Pero la independencia del país también se ve comprometida por el incremento de la presencia militar de Rusia en Nicaragua, la entrega de tanques de combate y la instalación de un satélite que inquieta a Estados Unidos y a los países vecinos en la región.

El periodista Alvaro Bagnarello, radicado en Costa Rica, sostiene que la relación de Ortega con Rusia compromete la soberanía nacional porque no se basa en los intereses comunes de ambas naciones para crecer y desarrollarse en aspectos económicos, sociales, tecnológicos y culturales.

“Más bien se basa en el interés unilateral de Rusia, como potencia nuclear para anclar sus bases militares y de espionaje en el corazón de América”, acotó.

Tal situación expone a Nicaragua en medio de un conflicto internacional.

“Como en los años 80, Ortega pone el territorio nicaragüense al servicio de una potencia extra continental y se convierte en parte de un conflicto en el que no debería involucrarse a cambio de armamento para apuntalar su régimen autoritario. No hay razón alguna para friccionar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, históricamente el mayor socio comercial de Nicaragua”, afirmó Bagnarello.

Para el abogado y analista político independiente, Oscar Carrión, la entrega de la soberanía por parte de Ortega es mucho más amplia.

“Por culpa de los malos gobernantes hemos venido perdiendo espacios de soberanía comprometidos con la onerosa concesión canalera en la Ley 840 que no solo haría partir en dos nuestra patria y la integridad territorial sino que entregaría en bandeja a los neocolonizadores asiáticos, rusos, iraníes, y de otras latitudes por parte de los nuevos entreguistas de turno”, sostiene el experto.

Culto al caudillo

Tradicionalmente, en el marco de los festejos patrios, en Nicaragua se realiza la lectura del Acta de Independencia de Centroamérica en las escuelas del país y los estudiantes participan en desfiles cívicos acompañados de actos que enaltecen las gestas heroicas de los luchadores independentistas y el amor por la patria, pero esa dinámica ha cambiado en los últimos años.

La bandera del partido Frente Sandinista es cargada por estudiantes durante los desfiles patrios, un acto nunca antes visto.

Para Carrión, en el actual contexto predomina la concentración de la atención en la pareja que ocupa de facto el poder en Nicaragua.

“Las fiestas patrias ha estado opacado por la maldición malinchista que le hace reverencias al colonizador de turno mientras pisotea y violenta los derechos fundamentales de sus hermanos nicaragüenses”, aseguró el analista Carrión.

Visto desde la perspectiva estudiantil

A juicio de Juan Diego Barberena, estudiante de Derecho, a la conmemoración de la Batalla de San Jacinto y de la Independencia de Nicaragua ya no se les otorga la relevancia que merecen esas fechas porque el régimen las ha convertido en espacios para enaltecer la imagen de figuras del sandinismo.

“La conmemoración de San Jacinto y la Independencia se celebran [actualmente] con un trasfondo político partidario [del FSLN], se vitorea a [Augusto César] Sandino, a [Daniel] Ortega, y no se resalta las gesta de los verdaderos héroes”, afirmó Barberena.

Barberena sostiene que Nicaragua se enfrenta a un estado totalitario por el irrespeto del gobernante sandinista a las Leyes del país, la violación a los derechos fundamentales de los nicaragüenses, la concentración de poder de la familia gobernante, la corrupción imperante y la represión contra los verdaderos opositores del régimen.

Amenaza latente

El analista político Oscar Carrión, considera que Nicaragua está bajo constante amenaza debido a las acciones del actual gobierno que lleva una tendencia de terminar de cerrar algunos pequeños espacios políticos en el país que mantiene hasta ahora para vender una imagen de “democracia”, que no tiene.

“Al igual que hace 196 años, los nicaragüenses que amamos la patria estamos obligados a buscar alternativas y opciones que hagan posible restituir la democracia. El sistema de partidos políticos tradicionales y el caudillismo totalitario es otro de los obstáculos a superar. Tenemos la obligación de forzar reformas electorales que permitan a la población poder buscar nuevas opciones políticas que surjan de verdaderos consensos sin tener que depender de la franquicia dominada por un caudillo o en el peor de los casos de uno de los socios del régimen Orteguista que se prestan al juego político por diferentes razones”, preciso Carrión.

Para Juan Diego Barberena, la esperanza está en los jóvenes que no tienen pasado político y que quieren un cambio real en el país.

Bareberena es un crítico del actual liderazgo opositor. “Los partidos políticos en Nicaragua perdieron credibilidad, están desfasados y desgastados. La oposición actual son colaboradores necesarios y cómplices de Ortega”.

El estudiante de Derecho sostiene que hace falta una renovación política para independizar al país de la política caudillista que tanto daño está ocasionando.

Background

El 14 de septiembre de 1856, en la localidad de San Jacinto, ubicada al norte de la capital, Managua, el general José Dolores Estrada, a la cabeza de 180 soldados, derrotó a 300 estadounidenses liderados por William Walker, que pretendían apoderarse de Centroamérica. Esa gesta es conocida como la batalla de San Jacinto. El día 15 de septiembre, los nicaragüenses conmemoran la Independencia de Centroamérica, ocurrida en 1821, cuando logró separarse de la corona española.

En esa época, Centroamérica era un solo bloque. Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, Honduras eran provincias del Reino de Guatemala, formado por las provincias Ciudad Real de Chiapas, Guatemala, San Salvador, Comayagua (de Honduras) y la provincia de Nicaragua-Costa Rica.

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