Con la certeza de que la política actual de EEUU pudiera conducir a un nuevo período de parálisis respecto a Cuba, Sebastián Arcos Cazabón, especialista del Instituto de Investigaciones Cubanas (CRI) de la Universidad Internacional de la Florida, advierte que si los cubanos de la isla no son capaces de percibir que deben tomar en sus manos el control del futuro de su país, en la isla controlada por una gobierno dictatorial hace casi 60 años, todo podría continuar igual.

Arcos Cazabón en 1987 se unió al naciente movimiento de derechos humanos en Cuba, fundado una década antes por Ricardo Bofill Pagés y otros activistas cubanos. Desde 1992 vive exiliado en Miami, donde trabaja para explicar las realidades de su país de nacimiento, a veces desconocidas, malinterpretadas o falseadas en el mundo.

Sobre las relaciones de Cuba con Venezuela, Rusia, Corea del Norte y Estados Unidos, el analista conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS.

Algunos analistas dicen que si Venezuela cae, Cuba también. Otros piensan que primero debe caer el castrismo. ¿Cuál es su análisis?

Cuba sobrevivió a la caída de la Unión Soviética, y Venezuela es menos importante para Cuba en términos económicos que la antigua URSS. Simbólicamente la caída del chavismo sería un golpe devastador para el castrismo, pero no debemos hacernos ilusiones. El castrismo es el cáncer original y el chavismo la metástasis. Lo ideal sería extirpar el tumor original primero, pero en este mundo lo ideal y lo real raramente coinciden.

Luego de casi seis décadas de dictadura, no pocos piensan que a EEUU no le ha interesado verdaderamente resolver los problemas de Cuba. ¿Es esto cierto?

Por supuesto que no es cierto. Como a cualquier otro país, a EEUU le conviene tener un vecino estable y próspero, y con ese objetivo se equivocó por exceso de intervención durante la primera república (1902-1934). En contrapeso, EEUU después se equivocó por defecto durante la dictadura de Batista. Tras la llegada del castrismo, EEUU hizo esfuerzos por normalizar la relación primero, y después por cambiar al régimen. Tras la Crisis de Octubre, EEUU se conformó con la política de contención que muchos han clasificado como benign neglect [descuido benévolo]. La única alternativa a esta política era la intervención militar directa en Cuba, al estilo Soviético en Hungría y Checoslovaquia. Por otra parte, nadie debe esperar que una nación con las responsabilidades globales de EEUU se dedique exclusivamente a resolver los problemas de un pequeño país como Cuba.

¿En qué debía estar basada una mejor estrategia de EEUU hacia Cuba, que ayudara a derribar la vieja dictadura?

La alternativa debe emplear tácticas de ambas estrategias, presión y acercamiento, incentivos positivos y negativos. Sucede que la “vieja” política era más palo que zanahoria, y la “nueva” de Obama más zanahoria que palo. Una combinación inteligente de ambas, sería más efectiva para crear incentivos al cambio en la dirección que interesa a EEUU, una transición democrática.

¿Qué podría obtener EEUU en la Cuba actual, gobernada por un régimen dictatorial?

Nada positivo. La asociación con un régimen autoritario o totalitario siempre termina mal para las democracias y es moralmente reprochable. En el caso particular de Cuba, el castrismo es un régimen virulentamente antinorteamericano, que sólo pretende explotar la relación con EEUU para beneficiarse, mientras sigue oponiéndose a todos los valores que EEUU representa. Esta relación asimétrica genera más problemas de los que resuelve.

¿Le convendría a la economía de EEUU una Cuba cercana a lo que es China?

El modelo chino es mejor que el imperante en Cuba hoy, pero no es la solución a largo plazo que le conviene a EEUU. Recordemos que China es un socio económico importante de EEUU, pero a la vez es un adversario que se beneficia de la relación comercial para avanzar sus propios intereses globales. Recordemos también que los chinos son hoy más ricos, pero no más libres que hace 30 años cuando comenzó esta política de “relación constructiva.”

¿Qué podría obtener la economía de EEUU de una Cuba democrática?

Aun considerando el pequeño tamaño del mercado cubano, una relación normal con una Cuba democrática y de libre mercado sería infinitamente más provechosa para ambas naciones. Imaginemos a una Cuba integrada al NAFTA [Tratado de Libre Comercio de América del Norte], con pleno acceso al mercado norteamericano, y beneficiándose de una masiva inversión de capital norteño, incluyendo el capital cubanoamericano. Aparte de los obvios beneficios económicos, EEUU podría relajar la tensión militar y de seguridad en su flanco sur una vez que Cuba deje de ser un estado enemigo.

¿En qué se basan y cómo son las relaciones de Cuba con Rusia?

Esta es una relación que se basa exclusivamente en la oposición de ambos socios a EEUU. Nada más. La Rusia de Putin no es la antigua Unión Soviética, dispuesta a sostener económicamente al parásito castrista. Es una relación más simbólica que otra cosa.

¿Y con Corea del Norte?

Fundamentalmente igual que la de Rusia. Son parte de los llamados “pueblos hermanos”, unidos en su hostilidad hacia los EEUU. Poco puede hacer Cuba por la economía o la seguridad de Corea del Norte, y viceversa.

¿Qué de riesgoso tienen para EEUU estas relaciones de Cuba con Rusia y Corea del Norte?

El riesgo aquí no es militar tradicional, sino de seguridad. El jefe de inteligencia de Obama afirmó hace poco que Cuba representa una de las mayores amenazas de espionaje a EEUU. Combinado con el terrorismo internacional, narcotráfico, subversión activa de la democracia como en Venezuela, Bolivia, y otros países. Cuba sigue siendo un problema serio para los EEUU.

¿Cree que hoy existen condiciones reales en Cuba para derribar al régimen?

Las condiciones ideales nunca se alcanzan. Las transiciones son difíciles de diseñar y controlar, y la mayoría de ellas tomaron por sorpresa tanto a los opositores como a sus aliados extranjeros. Cada régimen tiene su propia inercia interna de acuerdo con sus orígenes. La realidad cubana hoy es que el régimen sigue siendo mucho más poderoso que la oposición. Los factores internos siempre son más dominantes que los externos, y es imprescindible ampliar la oposición, unirla, masificarla, para entonces lograr un apoyo internacional efectivo.

¿Qué cree que pasará con Cuba en la era Trump?

La era de Trump es confusa y frustrante para los que queremos una Cuba libre. El nuevo Presidente prometió revertir la política de Obama, pero se ha quedado corto. Como siempre sucede, otras crisis internas y externas son mucho más importantes que la islita del Caribe, y probablemente la política de EEUU hacia Cuba caerá en otro período de parálisis reactiva. Me temo que el castrismo persistirá medrando de los beneficios del turismo norteamericano, de las remesas de los exiliados, y seguirá creando problemas en Latinoamérica. Hasta que la dinámica interna convenza a los cubanos de que nadie les va a resolver el problema desde afuera, y terminen tomando el futuro en sus propias manos, como han hecho los venezolanos.

llleon@diariolasamericas.com / @LuisLeonelLeon

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