Seis epidemias en Venezuela generan alarma
La propagación de la malaria, la difteria, la tuberculosis, la escabiosis, el sarampión y el VIH han generado alarma sobre la emergencia humanitaria que padece el país ante la ausencia de prevención y tratamientos.

@VeroEgui

CARACAS.- La capacidad de respuesta del Estado para garantizar el derecho a la salud y la vida de los venezolanos ha sido rebasada por la cantidad de epidemias – la malaria o el paludismo, la difteria, la tuberculosis, la escabiosis, el sarampión y el VIH- que hoy afectan a la ciudadanía en distintas áreas geográficas del país, y que superan en su conjunto a más de un millón de personas, causando un gran riesgo para toda la población.

Desde 2014 el Gobierno venezolano ha restringido el uso de la información epidemiológica, dejando de publicar datos sobre las epidemias en el país, desde que se propagó el chikunguya, el zika y el dengue. Pero hoy la situación es más grave, con enfermedades infecciosas que están fuera de control y sin cifras oficiales.

En 2014 se creó una empresa socialista para la fabricación de Medicamentos Biológicos que tenía como objeto producir 120 millones de dosis de vacunas al año para el Sistema Público Nacional de Salud, que en la actualidad no se están fabricando, y que han dejado en absoluta indefensión a los venezolanos.

Actualmente el nivel de atención primaria es baja o no existe y las medidas de prevención son prácticamente nulas. Las autoridades realizan jornadas especiales de vacunación en hospitales, con carácter político y sin una planificación del Programa Nacional de Inmunización, que además solicita la presentación del carnet de la patria para acceder a la vacunación, en clara violación del artículo 84 de la Constitución que garantiza un sistema público de salud nacional.

Reaparecen enfermedades erradicas

El paludismo fue erradicado de Venezuela en 1961, la nación marcó un hito mundial al acabar con la malaria pero hoy sufre una epidemia que podría cerrar el año con más de 951 mil infectados de manera autóctona, importada, recaída o personas sin diagnosticar, de acuerdo a la Sociedad Venezolana de Salud Pública.

Actualmente la enfermedad está presente en 14 de los 23 estados del país: Bolívar, al sureste es el territorio más expuesto con 206.240 casos hasta octubre, un incremento de 240% frente al mismo periodo en 2016. En esta región se ubica el Arco Minero donde la tala de los árboles para la extracción de oro ha generado el escenario perfecto para la propagación del parásito unicelular llamado Plasmodium. Pero también está presente en Amazonas, Sucre, Delta Amacuro, Monagas, Anzoátegui, Zulia, Apure, Barinas, Guárico, Portuguesa, Trujillo, Nueva Esparta, y Miranda. De hecho, ya los venezolanos están exportando la epidemia a Colombia y Brasil.

De acuerdo al Observatorio Venezolano de la Salud (OVS) el ministerio de Salud no aplica una campaña de distribución masiva de mosquiteros e insecticidas de larga duración. Así mismo destaca la limitada implementación de fumigación en el interior de viviendas, y el desabastecimiento del suministro para el diagnóstico y tratamiento de la malaria.

La propagación de la malaria en el estado Bolívar ha sido tan grave que el viernes pasado activaron un plan de contingencia para combatir la epidemia, que solo la última semana de octubre registró 12 mil nuevos casos en la entidad y 32 muertes. El programa distribuirá 200.000 tratamientos en ocho localidades y sectores del estado.

La malaria no ha llegado aún a la capital pero la difteria sí, esta semana se confirmó el primer caso en el Hospital Universitario de Caracas, una joven de 22 años, residente del municipio El Hatillo, al sureste de la ciudad. Aunque esta enfermedad agudo contagiosa había desaparecido del país en 1993 han vuelto a conocerse casos desde finales de 2016, pero sin boletines epidemiológicos no existen cifras oficiales de contagiados ni muertos. Extraoficialmente se conoce que ha habido este año 447 casos sospechosos de difteria, de los que posteriormente se confirmaron 51 y al menos siete muertes.

Aunque el primer caso se conoció en Bolívar, en la zona de la minería, es en el estado Carabobo donde mayor impacto ha generado, por ubicarse en una ciudad industrial muy cerca de Caracas (200 kilómetros). Autoridades locales han pedido decretar la emergencia en la entidad luego de confirmarse la muerte de dos jóvenes por difteria.

La difeteria se transmite de persona a persona, y es producida por la bacteria Corynebacterium diphtheria. La misma compromete las vías respiratorias. Es altamente infecciosa, una persona con la enfermedad puede contagiar hasta a siete más, la vacunación masiva puede contrarrestarla.

Aquellos que tienen los síntomas (fiebre, vías respiratorias obstruidas, dolor al tragar y los ganglios del cuello inflamados) deben permanecer hospitalizadas, recibiendo antibióticos o antitoxina, medicamento que bloquea el efecto de las bacterias y que sólo se usa en pacientes graves.

El médico infectólogo Julio Castro explica que la difteria es una enfermedad que puede prevenirse en un alto porcentaje (85%) mediante la vacunación, y advierte que el esquema de vacunas comienza en la niñez hasta la adolescencia y requiere refuerzos cada 10 años.

José Oletta, exministro de Salud, médico especialista en medicina interna y miembro de la Sociedad Venezolana de Salud Pública, explica que para combatir la difteria se deben aplicar dos componentes, “uno contra la bacteria con penicilina o un derivado de eritromicina si la persona es alérgica a ésta pero ambos antibióticos están agotados en Venezuela desde hace meses. La otra parte del componente es la antitoxina, sueros especiales que neutralizan la toxina diftérica presente en la circulación sanguínea”.

A pesar de que la difteria fue erradicada hace 25 años está presente en 17 entidades del país, repite en las mismas regiones que la malaria exceptuando Amazonas, Delta Amacuro y Guárico, pero le suma Carabobo, Cojedes, Distrito Capital, Mérida, Vargas y Yaracuy.

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El Gobierno de Maduro ha iniciado un plan de vacunación contra la difteria, que ya llegó a la capital.

La pobreza como evidencia sanitaria

La difteria “solo ocurre en países de extrema pobreza como Haití, donde las enfermedades infecto contagiosas que son prevenibles a través de una vacuna no se controlan. Lo mismo está sucediendo con la malaria. Estamos teniendo el mismo comportamiento de los países pobres, porque no hay una política de atención hacia el ciudadano“, denuncia el exministro de Salud.

En cuanto a la tuberculosis, las últimas cifras que publicó el ministerio de Salud datan de 2015 advertían que las cifras superaban los 7.272 casos, lo que revela que la enfermedad pasó de 21,9 a 23,5 casos por cada 100.000 habitantes, como consecuencia del hacinamiento en los hogares, cárceles, y los altos índices de desnutrición de familias enteras que no disponen de suficientes alimentos de calidad. La propagación de esta enfermedad es proporcional a la pobreza en los países, explica el OVS.

“La malaria, la difteria y la tuberculosis se pueden tener bajo control. Pero en Venezuela estamos introduciendo enfermedades vinculadas a la pobreza y a la poca capacidad que tienen los gobiernos de generar respuestas oportunas y efectivas para garantizar los derechos fundamentales de las personas“, advirtió el exministro Oletta.

Siguiendo el parámetro de enfermedades asociadas a la pobreza se encuentra la escabiosis, conocida popularmente como sarna. Una dolencia cutánea producida por el ácaro sarcoptes scabiei, asociada con la ausencia de agua y la mala higiene corporal y que hoy está presente en al menos seis estados del país - Anzoátegui, Carabobo, Distrito Capital, Miranda, Táchira y Lara- de acuerdo a los Departamentos del Servicio de Medicina Tropical y Enfermedades Endémicas de al menos seis estados que estiman que el 20% de la población de dichas entidades estarían padeciendo la enfermedad, lo que empeora ante la escasez de medicamentos y agua potable en sus comunidades.

Pero no es lo único que afrontan los venezolanos. En el estado Bolívar hay una tercera calamidad en curso, un brote de sarampión que debido a su capacidad de contagio podría desatar una tercera epidemia en la entidad. Hasta el momento se conocen 38 casos confirmados en la región. Una enfermedad que reaparece en el país luego de 18 años.

Castro advirtió que no existe una enfermedad más contagiosa que el sarampión. “Un paciente infectado puede llegar a contagiar de 12 a 18 personas, por ello, la cobertura requerida para el escudo de inmunización debe estar entre 83 a 95%”, enfatizó el epidemiólogo.

“La emergencia de la difteria y el sarampión están íntimamente ligadas a la insuficiente cobertura de vacunación y al incumplimiento del esquema completo”, estima Adelfa Betancurt, exdirectora de Inmunizaciones del ministerio de Salud y miembro de la Alianza Venezolana de la Salud.

Crisis de salud en Venezuela
Venezuela atraviesa una crisis de escasez y desabastecimiento de medicinas desde hace dos años por lo que el Parlamento, de mayoría opositora, declaró la emergencia humanitaria.

El estigma del VIH

A diferencia del resto de enfermedades epidemiológicas, los pacientes diagnosticados con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) guardan secreto sobre su enfermedad, y no denuncian las violaciones a su derecho a la salud por los estigmas asociados a dicha condición.

Sin embargo, cifras de la organización no gubernamental Stop VIH advierten que en el país existen unas 300.000 personas diagnosticadas, pero solo 21.000 (7%) utilizan sus antirretrovirales para disminuir la carga viral de la infección, que les permita mantener su calidad de vida.

Dentro de la comunidad indígena de los waraos, en el Delta del Orinoco existe una epidemia de VIH sin control. Al menos 30% de los hombres de esta comunidad estaría contagiado sin recibir ningún tipo de tratamiento.

Las personas con VIH tienen una probabilidad mayor de contraer toxoplasmosis, sífilis y tuberculosis si interrumpen los ciclos de antiretrovirales, porque se debilita su sistema inmunológico. En este momento, los pacientes con esta enfermedad tienen tres meses sin recibir su tratamiento por parte del Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS) poniendo en riesgo no solo su salud sino su propia vida.