POR ROLANDO ALUM LINERA*

La religión, como sistema de creencias, interactúa prácticamente con todas las manifestaciones socioculturales. Aunque ha sido un tema problemático para la investigación socio-científica, los antropólogos estimamos que este fenómeno universal puede estudiarse desapasionadamente a través de nuestros métodos eclécticos (ej., la observación personal de los participantes). La antropología contemporánea ha ampliado su interés más allá de las sociedades típicamente tribales, examinando ya nuestros propios movimientos religiosos occidentales modernos, tal como la expansión del protestantismo en Latinoamérica, considerada eminentemente católica desde la era colonial.

Diversas variantes del protestantismo se han transformado en grandes competidores del catolicismo en el "mercado" de las almas latinoamericanas. Un libro reciente, NATIVE EVANGELISM IN CENTRAL MEXICO ([“Evangelismo Nativo en el México Central“]; University of Texas Press, 2014) confirma estas tendencias al explorar la difusión del evangelismo en la región central de México. Sus autores, el ya desaparecido profesor de la Universidad de Pittsburgh Hugo Nutini, y su esposa/co-investigadora Jean Nutini –nativa mexicana– ya habían plasmado en varios libros anteriores sus escrutinios de casi todas las capas sociales mexicanas.

El tomo en cuestión se centra en las iglesias evangelistas nativas: congregaciones autóctonas fundadas por mexicanos. La pareja Nutini se aleja de los análisis marxistas que, a pesar de ser mega-especulativos, aun pululan ridículamente entre algunos intelectuales que prefieren esquivar, además, los desafortunados comentarios racistas de Karl Marx y Frederick Engels sobre los mexicanos durante la Guerra México-Americana (1846-1847) [http://www.ivanzavalae.org/Tsc1Marx EngelsContra Mexico.htm].

No es sorprendente que una de las principales atracciones pragmáticas para la conversión entre los mexicanos sea que el Evangelismo Nativo enfatiza las necesidades materiales, lo que explica su éxito proselitista entre las clases sociales menos privilegiadas. Más aún, según la muestra demográfica de los Nutini, los conversos lo perciben como más democrático en su gobernación eclesiástica interna, así como más propicio al progreso económico individual, que el catolicismo. No obstante, como he observado en mis propias investigaciones en República Dominicana y entre hispanos en EEUU, la conversión puede engendrar efectos secundarios; por ejemplo, encontré disensión familiar entre los conversos más ortodoxos que consideran a sus nuevos correligionarios como parientes suplentes de los familiares consanguíneos no conversos.

Los Nutini identificaron nueve iglesias evangélicas nativas en el valle de Tlaxcala-Puebla y las ciudades de Córdoba y Orizaba (estado de Veracruz). A pesar de sus diferencias, estas congregaciones comparten –con algunas excepciones– valores y prácticas comunes que las sitúan en el bando de los conservadores sociales; por ejemplo:

  1. Practican la glosolalia (hablar en lenguas);
  2. Desdeñan el abuso conyugal, el divorcio, el aborto, la infidelidad, la homosexualidad, y el consumo de bebidas alcohólicas y productos de tabaco.
  3. Alientan el progreso educativo, el compañerismo (fraternidad), una vida sana y limpia, una vestimenta discreta, una fuerte ética de trabajo, y la autosuficiencia financiera.

Las estadísticas varían dependiendo de la fuente; pero según reportes del CID-Gallup, de las 20 naciones latinoamericanas, México ocupa el décimo-quinto lugar con una población protestante (11,6%), aunque nótese que dicha minoría comparativa se ha venido duplicando por década.

Curiosamente, ciertos escritores y periodistas se han pasado años prediciendo (equívocamente) que una u otra variante del marxismo conquistaría a Latinoamérica; sin embargo, el panorama ahora luce muy diferente. La dictadura antirreligiosa de los hermanos Castro en Cuba finalmente admite que su "experimento" comunista desde 1959 es un fracaso colosal. Por otra parte, el llamado "Socialismo del Siglo XXI", encabezado por el desastroso gobierno del binomio venezolano Chávez-Maduro –que intenta emular la tiranía de Cuba– parece estar en retirada, doméstica e internacionalmente. En lugar de la lucha de clases y el divisionismo anticipado, y del fomento del odio visceral interhumano que propagan las diversas vertientes marxistas, lo que realmente vemos ascender a través del continente es el "espectro” del protestantismo, y del género evangélico.

La revista inglesa THE ECONOMIST, inspirada en el estudio clásico del sabio alemán Max Weber sobre la ética protestante, hace poco llamó el fenómeno de la "protestantización" latinoamericana una “Reforma religiosa sureña" que producirá transformaciones políticas y socioeconómicas positivas.

El tiempo dirá si esta predicción es atinada u otro mero deseo ideológico. Nótese, no obstante, que algunos de los países latinoamericanos con mayor proporción protestante no son todavía los más progresistas, ni los más democráticos (por ej., los centroamericanos Guatemala, Honduras y Nicaragua), aunque los anhelos no les faltan.

*Una versión anterior en inglés de este escrito apareció en PANAM POST (2016), adaptado especialmente para DLA por el autor, quien es vice-presidente del Comité de Psicoanalistas de New Jersey e Investigador Asociado (externo) de la Universidad de Pittsburgh [ralum@pitt.edu].

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