CIUDAD DE MÉXICO.- En México hubo en 2011 una masacre que fue silenciada y su magnitud apenas se conoció años más tarde. La detención de un exalcalde esta semana como supuesto "cómplice por omisión" ha revivido la tragedia.

Se trató de una represalia de Los Zetas, una organización sanguinaria, contra miembros de su propio grupo acusados de una traición. Consistió en secuestrar y matar al menos a 28 personas de sus familias y en arrasar con unas 34 casas que les pertenecían, entre el 18 y el 20 de marzo de ese año.

La venganza, sin piedad, ocurrió en el municipio norteño de Allende, en el estado de Coahuila, sin que nadie se percatara en el momento. Las víctimas tenían casi todas los mismos apellidos: Garza, Moreno y Villanueva. Hubo complicidad de la policía.

Hay organizaciones que afirman que en esa época desaparecieron más de 300 personas en la misma región, en la época más álgida de la violencia del crimen organizado en México durante el Gobierno de Felipe Calderón (2006-2012).

A lo ocurrido en Allende y alrededores se le llama la masacre silenciada porque pasó mucho tiempo hasta que empezó a salir a la luz lo que había sucedido.

De acuerdo con la Procuraduría General del Estado de Coahuila, el alcalde que gobernaba Allende en ese entonces, Sergio Lozano, miembro del mismo partido que Calderón, supo que la venganza de Los Zetas iba a ocurrir pero no hizo nada.

Por ese motivo fue detenido el jueves acusado de secuestro agravado y está recluido en el penal de Piedras Negras en Coahuila.

De acuerdo con el diario La Jornada, conoció con tres días de anticipación los planes que tenían Los Zetas, después de reunirse con ellos. Según las autoridades, hay suficientes elementos de prueba para responsabilizarlo de complicidad por omisión.

Los indicios apuntan a que el exalcalde fue informado por los propios Zetas con antelación y "acordaron no intervenir para facilitar su comisión", según un comunicado oficial.

Incluso, afirman las autoridades, cuando Los Zetas irrumpieron el 20 de marzo de 2011 para llevarse a tres miembros de la familia Garza, el alcalde, que vivía enfrente y presenció lo que estaba pasando, optó por no intervenir.

Según medios locales, Lozano acostumbraba a recibir en un almacén de forraje de su propiedad al líder de Los Zetas en Allende, Germán Zaragoza Sánchez, conocido como "El Canelo", que ya fue detenido y a quien se le acaba de sentenciar a 90 años de prisión.

"En Allende todos conocían a Germán Zaragoza y sabían que era el jefe de Los Zetas en el municipio y también todo mundo veía a diario la camioneta de Germán afuera de la forrajera del alcalde", dijo a La Jornada una fuente involucrada en las investigaciones.

También fue condenado por estos hechos a 75 años de prisión un expolicía municipal, junto con "El Canelo". La fiscalía empezó a investigar el caso en mayo de 2011 y hay varios policías y miembros de Los Zetas con órdenes de aprehensión.

Como ocurre con frecuencia en México, la delincuencia actúa con la complicidad de policías y autoridades en muchos municipios.

Fue también así como desaparecieron y presuntamente fueron asesinados en 2014 en el sur de México 43 estudiantes de la escuela rural para formación de maestros de Ayotzinapa.

En distintas partes de México hay grupos civiles que por su cuenta recorren zonas agrestes y cerros en busca de restos humanos en fosas clandestinas. Eso en el mejor de los casos. Muchas de las víctimas son incineradas y nunca más se sabe de ellas.

El caso de Allende, con sus 28 muertos confirmados, las imágenes de pueblo fantasma arrasado y el dolor de familiares que todavía buscan a los suyos aún no se cierra. La detención del exalcalde reabrió aquella herida.

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FUENTE: dpa

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