CARACAS.- Las últimas cifras que marcan el debate sobre la situación de Venezuela guardan relación directa con el conflicto político: más de 120 muertos, casi 2 mil lesionados y 676 presos políticos forman parte del balance que arrojan las protestas que comenzaron en abril contra el presidente Nicolás Maduro, tras la ruptura del orden constitucional.

Sin embargo, existen otros números. Aquellos que reflejan la destrucción de la economía venezolana, causa del malestar social que ha erosionado el apoyo popular del régimen chavista y chispa que encendió la lucha por el control del poder en Venezuela.

La Asamblea Nacional anunció esta semana que la inflación en el mes de julio se ubicó en 26%, alcanzando este año un acumulado de 249%. “El fraude Constituyente no va a resolver esto. A los venezolanos ya no les alcanza ni para comer”, expresó el diputado Rafael Guzmán, miembro de la Comisión de Finanzas.

El Banco Central de Venezuela (BCV), que depende del Ejecutivo, dejó de publicar esta cifra en 2015 argumentando que sus detractores daban un “uso político” a la información. El último dato del BCV, presentado en enero de 2016, ubicó la inflación anual en 141.5%. Tratando de llenar este vacío, el Parlamento asumió la responsabilidad de medir y difundir el avance del índice de precios al consumidor.

Julio ha sido el mes que ha registrado mayor inflación en 2017, de acuerdo con los cálculos del Poder Legislativo. En los primeros cinco meses del año, la inflación mensual tuvo un piso de 16,2% (marzo) y un techo de 20,1% (febrero). Pero en junio dio el salto hasta 21,4% y ahora ratificó su ascenso imparable.

Guzmán indicó que “26% (inflación de julio) es superior a la inflación acumulada de Perú en los últimos diez años. No hay aumento de salario que pueda cubrir esta situación porque resulta que en Venezuela el precio de la carne que está regulado en 250 bolívares, se consigue bachaqueado (revendido) en 22 mil bolívares”.

Controles descontrolados

Evaluar el comportamiento de la inflación no es tarea fácil en este país. Para precisar ese número, la firma Ecoanalítica debe tomar en cuenta los productos subsidiados, los que se venden en las cadenas de comercialización sin restricciones y, por último, los que ofrecen los llamados “bachaqueros” o revendedores en el mercado negro, que amplía su cuota impulsado por la escasez de alimentos, medicinas y productos básicos.

El economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, apunta que la inflación de julio trepó hasta 28.3% y que el acumulado ya subió a 280%. Entre julio de 2016 y 2017, los precios aumentaron 738% y es posible que la inflación de 2017 cierre en 1.500%, según las estimaciones de esta empresa consultora.

Oliveros explica que la “agresiva devaluación de la tasa de cambio oficial” y la existencia de “mayores volúmenes de importaciones a tasa libre”, golpean las estructuras de costos de las empresas y disparan los precios. En Venezuela rige un férreo control de cambio desde 2003. La tasa Dicom, impuesta por el Ejecutivo, superó en marzo los 700 bolívares y hoy ya se acerca a los 3 mil bolívares por dólar. La tasa “paralela” o ilegal, muy inestable en las últimas semanas, rompió la barrera de los 10 mil bolívares por dólar.

El Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FMV) señaló el mes pasado que para adquirir la canasta alimentaria familiar se necesitaban 1.443.634.25 bolívares, 17.4% más de lo contabilizado en junio. Maduro ha decretado este año tres aumentos del salario mínimo, hasta dejarlo en 97.531 bolívares. Si se suma el bono de alimentación de 153 mil bolívares, el llamado ingreso mínimo integral de los trabajadores llega a 250.531 bolívares.

Ni siquiera la maquinita de producir billetes da abasto para enfrentar esta situación. “Advierto que otra vez se está presentando una crisis con la falta de efectivo. La inflación pulverizó los nuevos billetes”, alertó el diputado José Guerra, presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional.

Guerra describió en un reciente artículo el panorama de la economía venezolana. “El tamaño de la economía es en 2017 aproximadamente 33% menor de lo que fue en 2013, la inflación está desatada y amenaza con llegar a 1.000% este año, la producción petrolera tiene diez meses declinando de manera sostenida y no hay forma de detenerla, los servicios públicos tales como telefonía, agua y electricidad están en virtual estado de colapso por la falta de inversiones”, resumió el legislador.

Con hambre

La Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), realizada por las universidades Central de Venezuela (UCV), Católica Andrés Bello (UCAB) y Simón Bolívar (USB), precisó en febrero que 82% del país está sumido en la pobreza. El estudio determinó que 93% de la población admite que no puede cubrir sus necesidades alimentarias, y halló que 9.6 millones de venezolanos (el total de la población supera levemente los 31 millones) solo comen dos veces al día.

Un estudio de Cáritas Venezuela -organización de la Iglesia Católica- difundido en mayo sostiene que la desnutrición golpea a 11.4% de los niños en el país. La nutricionista Susana Rafalli alertó en una entrevista publicada en junio por el diario El Nacional, que en algunos estados y parroquias de la República “la desnutrición está en 13% o 12.8%”.

“Este año han muerto 37 niños por desnutrición, una cifra altísima”, enfatizó Rafalli, quien agregó que “en Venezuela tenemos la desnutrición aguda, la repentina delgadez del niño que puede llevarlo a la muerte, y la desnutrición crónica, que es el niño con una talla baja, que no muere pero que dejó de crecer y presenta un rezago metabólico, cognitivo y afectivo”.

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