RIO DE JANEIORO.- Una tercera parte de los presos encarcelados hoy en el estado brasileño de Río de Janeiro ingresó en el sistema carcelario en el período comprendido entre la Copa de las Confederaciones de fútbol de 2013 y los Juegos Olímpicos de agosto del año pasado, según un informe divulgado este viernes.

Según cifras oficiales citadas por el portal UOL, en el citado período fueron encarceladas al menos 16.788 personas, que representan el 33% de la población carcelaria de Río de Janeiro.

El número de presos en Río de Janeiro saltó un 130% en los últimos nueve años y pasó de los 21.987 en 2008 hasta los 50.833 en junio pasado.

Según denunció el subcoordinador de Defensa Criminal del Defensor Público del Estado, Ricardo André de Souza, el aumento del número de presos tiene una clara relación con la celebración de los dos mayores eventos deportivos del mundo en Río de Janeiro: el Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

De acuerdo con el funcionario, además de la política de guerra al narcotráfico, los eventos deportivos sirvieron para hacer una política de seguridad pública centrada en el encarcelamiento y en el control de las poblaciones más pobres.

Actualmente, el sistema penitenciario de Río de Janeiro registra altos índices de hacinamiento, ya que el número de presos supera en un 177% su capacidad de 28.688 internos.

El crecimiento del número de presos en Río de Janeiro superó ampliamente el de todo Brasil en el mismo período (45 %), pasando de 451.429 internos en 2008 a 654.372 en junio pasado.

Tras los Olímpicos de Río en agosto de 2016, los encarcelamientos bajaron. Según la Secretaría de Administración Penitenciaria (SEAP), mientras que en el primer semestre del año pasado ingresaron 5.374 presos a las cárceles, entre diciembre de 2016 y julio pasado tan sólo entraron 72 personas.

El fiscal del Ministerio Público de Río de Janeiro Tiago Joffily alertó que en paralelo a la caída de las detenciones, hay un aumento del número de muertos causados por la Policía.

"Seguimos ejecutando una política de seguridad pública pautada exclusivamente en la represión policial. Lo máximo que cambia es el instrumento utilizado por la Policía: a veces se recurre con más intensidad a las armas de fuego, y otras, a las esposas", dijo.

En el primer semestre de este año, al menos 581 personas murieron en Río de Janeiro en intervenciones policiales, frente a los 400 muertes en el primer semestre del año pasado. En la misma comparación, este año se realizaron 24.127 detenciones en flagrante y por mandato, contra 26.304 en 2016.

Una inusitada y grave ola de criminalidad en los últimos meses en Río de Janeiro obligó al Gobierno a reforzar la seguridad de la ciudad más emblemática de Brasil con cerca de 10.100 soldados, que, según el presidente Michel Temer, permanecerán en la segunda mayor urbe del país hasta finales de 2018.

La grave crisis económica que ahoga al estado de Río ha contribuido a disparar los niveles de inseguridad, con una media de 20 muertes violentas diarias y 94 policías asesinados en lo que va de año.

Según Amnistía Internacional, sólo un año después de organizar los Juegos Olímpicos de 2016, Río sufre una "crisis dramática en todos los niveles", aunque la organización humanitaria alertó contra el impacto de la militarización y consideró que un aumento de la Policía y el Ejército en las calles no es la solución al problema de violencia.

FUENTE: EFE

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