@lmaracara

CARACAS.- Aunque en el mercado sigue existiendo temor acerca de la posibilidad de que Venezuela y PDVSA dejen de pagar capital e intereses de sus bonos de deuda externa, el Gobierno prefiere sacrificar importaciones y que arrecie la escasez, antes que caer en default.

El miedo en el mercado se incrementó luego de que a principios de octubre hubo un retraso con la cancelación de casi 500 millones de dólares de intereses, pero que fueron honrados antes de que se venciera el período de gracia.

Durante el último trimestre del año Venezuela y PDVSA deben cancelar un total de $3.767 millones, de los que ya ha pagado una buena parte.

Solamente en octubre el pago de deuda venezolana (entre la petrolera estatal y el Gobierno central) asciende $1.633 millones de dólares, según los cálculos de Rendivalores. El resto deberá pagarlo antes de que cierre 2017.

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Las precarias condiciones financieras de Venezuela determinadas por la caída de la producción de petróleo y el precio promedio de la cesta petrolera venezolana, que se ha mantenido por debajo de $46 durante todo 2017 y que fue de $35,15 en 2016, se agravaron con la imposición de sanciones financieras por parte de Estados Unidos, que impiden a la nación sudamericana adquirir nueva deuda en el mercado norteamericano.

Sin embargo, en una nota de prensa la petrolera estatal venezolana informó este viernes que canceló los $841,88 millones correspondiente a amortización de intereses del bono PDVSA 2020, cuyo cupón es de 8,5%.

La operación que fue calificada por el vicepresidente venezolano Tareck El Aissami como táctica, se hizo a través del banco de inversión estadounidense JP Morgan, aunque su agente es Delaware Trust. El funcionario venezolano dijo durante un acto político que “el Gobierno de Estados Unidos fracasó en su intento de asfixiar económicamente a Venezuela”.

Para noviembre, la República y PDVSA deben pagar en total $1.890 millones, distribuidos de la siguiente forma: $182,5 millones corresponden a la República y el resto a PDVSA. El pago más fuente corresponde a la petrolera estatal el 2 de noviembre por un total de $1.168 millones de capital e intereses del Bono 2017N.

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El último pago de este año se deberá hacer el 17 de diciembre por un monto $80 millones de dólares por concepto de intereses.

El verdadero default es con la deuda social

Para el presidente de la comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional y exfuncionario del Banco Central de Venezuela, José Guerra, los compromisos externos se honran en detrimento de los venezolanos.

“Se deja impaga la deuda social, por lo que habrá más hambre y menos atención a la crisis de salud”, dijo el parlamentario a NTN24 y agregó que con estos pagos “se conforma una situación de acreedores enriquecidos, un Gobierno endeudado y un pueblo empobrecido”.

Explicó el parlamentario que la deuda total venezolana supera $150.000 millones, que generan un pago anual cercano a los 10.000 millones, sin contemplar los pagos que deben hacérsele a Rusia y China.

“Ese pago de $10.000 millones anuales representa el 90% de las importaciones de hoy y excede el gasto social. Mientras PDVSA se endeudaba masivamente la producción de petróleo caía a un ritmo de 10% anual”, señaló.

El mayor temor del diputado de oposición es que la restricción externa se acentuará, pues al Venezuela no poder refinanciar su deuda, la concentración de pagos se eleva a alrededor de 9.000 millones anual entre 2018 y 2020.

Se reduce el margen de maniobra

Venezuela, que debe hacer frente a fuertes pagos de deuda con ingresos mermados, pese a las sanciones de Estados Unidos y la fragilidad de sus finanzas aún tiene margen de maniobra.

Para conseguir recursos el Gobierno venezolano ha recurrido a operaciones poco ventajosas como las hechas a principios de 2017, cuando el Banco Central de Venezuela le vendió a la firma estadounidense Goldman Sachs bonos de PDVSA con un valor facial de $2.800 millones en $865 millones, es decir con un descuento de 69%, causándole un daño patrimonial a la petrolera estatal.

Anteriormente, en abril, el BCV realizó una transacción a Fintech Advisory, en la que este fondo de inversión recibió bonos de PDVSA por $1.300 millones y le entregó al Banco Central $300 millones. También República Dominicana y Jamaica recibieron un descuento de 50% en sus deudas con Petrocaribe y posteriormente hubo un descuento de 34% por pago anticipado que debía Uruguay por la venta a crédito de combustible.

Además de esas operaciones, el Gobierno mantiene las importaciones de alimentos y medicinas en mínimos históricos que no superan los $13.000 millones.

La firma Ecoanalítica estima que las importaciones cerrarán este año en $12.500 millones, frente a unos 70.000 millones de 2012.

De hecho, desde septiembre el Gobierno paralizó la asignación de divisas al sector privado lo que es determinante en la supervivencia de ese sector.

El país cuenta $10.088 millones en Reservas Internacional –el nivel más bajo en 15 años– de los que, según los expertos, solo puede usar $700 millones, pues el resto corresponde a barras de oro y colocaciones de bonos en el Fondo Monetario Internacional.

Según reseñó el portal Cronica.Uno, hace unos días el Gobierno dejó vencer una operación con Deustche Bank por $1,7 mil millones cuya garantía eran lingotes de oro. Venezuela podría recibir una diferencia de entre $400 y $500 millones una vez que el banco alemán venda el oro y cobre la acreencia.

El BCV efectuó varias operaciones utilizando como garantía el oro de las reservas internacionales y una de las transacciones que también estaría cerca de vencerse es la efectuada con el Citibank en 2015 por 1.000 millones de dólares.

Algunas firmas económicas estiman que si se dejan vencer los canjes, la República puede recibir por las diferencias un monto de 2.000 millones de dólares

Un guión anunciado

En agosto de este mismo año, en DIARIO LAS AMÉRICAS, ya habíamos señalado que la decisión del presidente de EEUU Donald Trump de cerrar completamente la posibilidad de que el régimen de Nicolás Maduro consiga financiamiento fresco en el mercado estadounidense colocó a Venezuela en una encrucijada: honra los pagos de deuda de finales de año y evita el default o importa alimentos y materias primas para tratar de impedir que se profundice aún más la crisis económica y social.

Las evidencias señalan que Venezuela optó por honrar sus compromisos ante la imposibilidad de refinanciar su deuda. Para este lunes se espera la cancelación de otros $90 millones de dólares.

Pese a que el Gobierno de Venezuela en voz de diversos funcionarios y del mismo presidente Nicolás Maduro, han asegurado una y otra vez que su país no cesará pagos, la credibilidad sigue bajando y el mercado apuesta a que habrá un default tarde o temprano.

De hecho, en el caso de PDVSA las apuestas en ese sentido siguen subiendo y según la agencia especialista en temas financieros Bloomberg, la probabilidad de que PDVSA caiga en default en 2018 subió a 79%, y a 99% para los próximos cinco años.

Solo el tiempo dirá quién tiene razón. Mientras, la economía venezolana no da muestras de recuperación.

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