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La salida de Venezuela de la Organización de Estados Americanos (OEA) no es un sorpresa -aunque no exista un precedente en la región-, es una consecuencia lógica de la línea discursiva del chavismo.

Ya el 10 de septiembre de 2013 el Gobierno de Nicolás Maduro hizo efectiva la denuncia de la Convención Americana sobre los Derechos Humanos, que había anunciado un año antes el presidente Hugo Chávez, dejando solo habilitada en esta materia a la Comisión Internacional de Derechos Humanos.

De concretarse el retiro del organismo, en dos años los venezolanos se quedarían sin un sistema interamericano. Una vez se formaliza la denuncia de la Carta Democrática, el Estado debe permanecer 24 meses en el organismo para hacerse efectiva su salida, y pagar el acumulado de deuda que tiene con el ente en los últimos años que asciende a 10.596.149 dólares, incluido el gasto correspondiente de este año.

En ese periodo, la CIDH va a continuar con su labor de recibir denuncias de venezolanos sobre la violación de sus DDHH, emitir comunicados, realizar audiencias, así como dictar medidas provisionales de protección hacia personas ante riesgo de violación de DDHH. Sin embargo, el Gobierno tiene historial de irrespeto de estas decisiones, explica Mariano De Alba, abogado especialista en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales.

Una vez concretado su retiro, la CIDH perdería dichas facultades sobre el Estado venezolano, aunque estaría abierta la posibilidad de seguir recibiendo denuncias de los venezolanos, como expedientes sobre las violaciones de DDHH, para tenerlas una vez regresasen sus competencias, ya que dicho órgano de la OEA no tiene jurisdicción, por no ser un tribunal, acota De Alba.

El mayor riesgo de que los venezolanos no cuenten con la OEA es que en el mediano plazo se le reste intensidad del foco sobre la sistemática violación de los derechos humanos. “Su retiro es un comportamiento negativo que deteriora la imagen internacional del Gobierno, que cree que ante un escenario de aislamiento internacional le restaría atención a lo que ocurre en el país, teniendo mayor margen de acción. Este Gobierno no quiere estar bajo el escrutinio de los demás Estados, porque sabe que no es democrático, que no respeta la Constitución, ni los derechos humanos“, enfatiza el abogado.

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Dos mujeres reaccionan ante la convocatoria de la Asamblea Nacional de Venezuela que protagonizó una sesión en la calle para discutir un manifiesto con las exigencias de lo que consideran el rescate de la democracia en el país.
Dos mujeres reaccionan ante la convocatoria de la Asamblea Nacional de Venezuela que protagonizó una sesión en la calle para discutir un manifiesto con las exigencias de lo que consideran el rescate de la democracia en el país.

La indefensión en la que quedarían los venezolanos en materia de derechos humanos con la salida de la OEA supone una violación a la Constitución, puesto que en su artículo 23 establece que “los tratados, pactos y convenciones relativos de los derechos humanos, suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional y prevalecen en el orden interno (…)".

Pero ya en 2008, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) había recomendado a Chávez denunciar la Convención Americana de Derechos Humanos, allanando el camino para que el país se retirara de dicho juzgado regional cinco años más tarde. Por lo que es previsible, que le máximo tribunal nacional no haga una interpretación distinta en este caso.

La presión internacional sería bilateral

Aunque la Carta Democrática no establece la posibilidad de sanciones a Estados que decidan salirse del organismo, como hace Venezuela, existe la posibilidad de que haya una presión bilateral de algunos Estados de la región que presionen a través de la retirada de su embajador, e incluso con una ruptura de relaciones diplomática, a pesar de que éste no es el ánimo de la región, que parece estar centrada en buscar una salida consensuada a la crisis institucional que vive Venezuela, destaca el experto jurídico.

Durante las manifestaciones de abril la comunidad internacional ha emitido diversos comunicados condenando la represión, la militarización del país, además de exhortar al Gobierno a investigar la muerte de más de 30 venezolanos durante la protestas.

En cuanto al impacto económico, el Banco Interamericano de Desarrollo no realiza préstamos a países que no integren la OEA, como Cuba que, aunque pertenece al organismo, fue suspendida hace 55 años y no puede recibir financiamiento de dicha organización.

En el caso de Venezuela, los préstamos con esta organización son mínimos, por lo que se prevé que su impacto sería menor. En base a esto, el Gobierno venezolano ha pedido préstamos a países que tienen poco talante democrático como Rusia o China.

“En materia de derechos humanos, la única ventana que le quedaría a los venezolanos sería el sistema de protección de derechos humanos de Naciones Unidas, pero dicho comité es limitado, y sus decisiones y recomendaciones suelen ser más lentas”, advierte De Alba.

El papel de la OEA frente a una dictadura

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, dijo que “las dictaduras no caen por sí solas, sino a partir del desarrollo de dinámicas internas y de la presión regional”, para defender la aplicación de la Carta Democrática de ese organismo a Venezuela.

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El secretario general de la la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, sella la recepción de la carta de salida de Venezuela del organismo entregada por la representante alterna, Carmen Luisa Velázquez, este viernes 28 de abril 2017, en la sede del organismo en Washington, EEUU.
El secretario general de la la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, sella la recepción de la carta de salida de Venezuela del organismo entregada por la representante alterna, Carmen Luisa Velázquez, este viernes 28 de abril 2017, en la sede del organismo en Washington, EEUU.

“Las dictaduras no caen por sí solas, sino a partir del desarrollo de dinámicas internas y de la presión regional basada en los principios de la OEA. Todos los episodios dictatoriales que se han trabajado en este marco de principios han llevado al único camino para dejar atrás una dictadura: elecciones”, manifestó Almagro en una entrevista con el diario uruguayo El Observador.

Almagro defendió que “la aplicación de la Carta Democrática Interamericana ha permitido siempre a la OEA establecer un marco constructivo de trabajo para lograr que el país afectado deje su crisis atrás” y que “el único camino hacia adelante de Venezuela es su redemocratización”.

Sobre el papel de la OEA en la actual crisis política y social que mantiene a los venezolanos protestando en las calles y que ha desatado una brutal represión y una violencia que se ha cobrado al menos 30 víctimas, dijo: “Ahora se trata de frenar la violencia y la ola de asesinatos contra el pueblo, garantizar un cronograma electoral sin presos políticos ni proscripciones, devolverle la legitimidad a las instituciones, garantizar la independencia de poderes y así evitarle más sufrimientos al pueblo de Venezuela”, explicó.

Almagro recibió en Washington DC el premio “Libertad” que le entregó la organización internacional no gubernamental Freedom House. Al recibirlo dijo “recibo con humildad este premio que le pertenece al pueblo de Venezuela, a los presos políticos y a sus familias”.

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