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Cinco venezolanos, Thais, Juanita, Trina, Marlene y Raúl, ligados por las artes, la amistad y lazos familiares, unieron fuerzas en Miami y en apenas cinco años lograron establecer un centro cultural que tiene por nombre IMAGO Art in action, que hoy es una referencia en Coral Gables.

“El comienzo no fue fácil”, recordó Thais, quien junto a Trina empezó con la venta de arte en un pequeño local, en el que lanzaron la idea de establecerse como empresarias en Miami.

“Nos propusimos establecer un nombre y lo logramos”, comenta Thais. “De alguna manera, siempre hemos estado relacionados con el arte y la literatura, la curaduría, la producción, el montaje de exposiciones y la venta de obras, dentro y fuera de Venezuela”, explicó.

Poco a poco, con mucha paciencia y constancia, el grupo creció y el concepto de galería también fue ampliado.

IMAGO
Thais, Juanita y Trina imparten los talleres.
Thais, Juanita y Trina imparten los talleres.

“Hoy ofrecemos el espacio a artistas para exponer sus obras, dentro de una línea conceptual, abstracta, digamos geométrica, constructivista, que refleja de alguna manera la creatividad contemporánea que queremos promover”, amplió Trina.

Además de contar con exposiciones temporales de arte, que forman parte del popular Gallery Walk de Coral Gables, el primer viernes de cada mes, el local cuenta con un importante inventario de libros en español, presentaciones de publicaciones, cursos de redacción y charlas temáticas que son conducidas por especialistas invitados.

“Agregamos el servicio de librería, el diseño y los talleres, con clases de fotografía y cerámica, hasta conformar un sitio que sirve como centro de difusión para las artes”, resaltó Trina.

Por otra parte, Juanita relató cómo el grupo de cinco ha sabido utilizar el espacio para, según “las necesidades y las actividades que queremos realizar”, adaptarlo para proponer un acceso “más asequible” al arte y, al mismo tiempo, mantener actividades paralelas como “una conferencia o un taller”.

Los talleres son indistintamente impartidos por Thais, Juanita o Trina, así como especialistas invitados.

IMAGO
Poco a poco, con mucha paciencia y constancia, el grupo creció.
Poco a poco, con mucha paciencia y constancia, el grupo creció.

“Por ejemplo -mencionó Thais-, contamos con clases de grabados, creación literaria de personajes, poesía y dramaturgia, e incluso origami”, el cada vez más popular arte de origen japonés, que consiste en el plegado de papel, sin usar tijeras ni pegamento, para obtener figuras de formas variadas.

Thais hizo énfasis en el círculo de lectura, que ayuda a promover el uso de los libros, “tanto para niños como adultos”, así como la librería, “con la que proponemos vender los libros y promocionar a los escritores”.

De hecho, el local, que lo mismo ofrece un desfile de modas, que un curso de apreciación a la ópera, cuenta con una sesión, cada sábado, dedicada al cuento infantil.

“Es una actividad muy linda para los niños, en la que contamos un cuento dramatizado y luego continuamos con un taller que sirve para ampliar la apreciación de la lectura y la escritura”, señaló Trina.

Para Thais es muy simple: “Hay un hilo conductor que une todo lo que hacemos aquí. Ese hilo es el arte, la cultura en general, y eso es lo que tenemos en cuenta para cumplir nuestro sueño de ser un centro cultural referencial”.

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