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Sería imposible describir el relieve musical de Miami sin mencionar a la agrupación Los Tres de La Habana, que a través de afiladas y puntuales letras exponen sus alegrías y tristezas, y son un vehículo para transmitir lo que sucede a su alrededor.

La valentía y la decisión marcaron el destino de esta familia de músicos, que emigró hacia la Capital del Sol en busca de un futuro mejor y más posibilidades de triunfar en el ámbito artístico.

“En nuestra época irse del país era visto de otra manera, como otras generaciones que nos precedieron, no como hoy en día. Nuestras razones fundamentales fueron que no teníamos futuro, pasábamos mucho trabajo, incluso, para ejercer como músicos y vivíamos inmersos en muchas situaciones sociales, incluyendo las presiones del Gobierno”, expresó Germán Pinelli, líder de la banda, también integrada por Ana Páez y su hijo, Tirso Luis Páez.

Por su parte, el más joven de la agrupación relató cómo convertirse en un emigrante cambio su perspectiva de vida y profesional.

“Miami me abrió la mente política y culturalmente de lo que representa Cuba y de lo que es la patria, esta comunidad me enseñó su significado. También vi aquí una vía para crecer económicamente. Acá tuve la posibilidad de graduarme en Ingeniería de Sonido y las oportunidades son infinitas”, recalcó Páez.

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Los Tres De La Habana.
Los Tres De La Habana.

Páez asegura que Miami los ha recibido con los brazos abiertos, lo que les ha permitido expandir su música.

“Hemos sido afortunados desde que llegamos. Somos de las agrupaciones que la gente quiere y es porque transmitimos lo mismo en el escenario. Queremos mucho a esta ciudad y a lo mejor eso se hace recíproco. Nos ha ido bien y podría ir mejor si los cubanos nos unimos más, pero no tengo ninguna queja”, amplió.

Asimismo, Pinelli se refirió a esta ciudad como una gran metrópoli en la que los sueños se hacen realidad. “Tenemos que reconocer a Miami y a la comunidad latina, porque gracias a ellos podemos hacer música y vivir de eso. Hemos tenido una gran oportunidad, porque en Cuba teníamos un espacio para presentarnos pero todo se quedaba allí, sin embargo, en esta ciudad hemos tenido el privilegio de hacer nuestro trabajo y de que la gente lo reconozca. Ha sido una oportunidad lindísima y hoy en día eso se nota”, indicó.

Y aunque en diversas ocasiones ha parecido en la Capital del Sol no es un lugar propicio para los artistas, Páez opina sostiene una opinión diferente.

“Muchas veces se dice que Miami es el cementerio de los artistas, pero pienso que es lo contrario. Los artistas aquí crecemos, tal vez con menos difusión que la que teníamos en Cuba, pero con toda nuestra vida cubierta. Yo venía con un perfil muy bajo de lo que era crecer como artista y estoy muy contenta de todo lo que hemos logrado. Se puede hacer más para demostrarle al mundo que en Miami se avanza, que los cubanos nos apoyamos, y que somos capaces”, comentó la cantante.

Sobre la adaptación en tierras extranjeras, los músicos coincidieron que es una carrera compleja pero que finalmente tiene sus frutos.

“Al final es un proceso bonito porque comienzas a reconocer y entender esta sociedad y descubres que muchas de las cosas que nos inculcaron en Cuba no son ciertas. También te das cuenta de que los valores y las tradiciones que nos arrebataron de nuestro país, si existen”, aseguró Pinelli.

Con respecto a su país, se mostraron ansiosos por regresar para reencontrarse con los seguidores que los aclaman.

“En Cuba hay un público deseoso de escucharnos más allá de la política. Pienso que cuando las cosas cambien, y nos sintamos libres para tocar nuestra música, tendremos que cantar allá”, concluyó.

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