POR LAURA POSADA

Un divorcio puede ser una de las experiencias más devastadoras en la vida de una persona. Recuperarse de algo así es complicado, porque hay demasiadas emociones y situaciones tristes en juego. Sí, es complicado, pero no imposible. En ese momento crees que no puedes vivir sin tu pareja, pero el tiempo te demostrará que sí puedes. Quedan huellas, pero debes tener fe en que tu corazón sanará eventualmente.

Permítete sentir y no reprimas tus emociones: Tienes todo el derecho a estar triste y deprimida, a llorar y a desahogarte. Date permiso a ti misma de sentir dolor, porque después de todo, un divorcio es una frustración importante. Dale tiempo al tiempo. Busca ayuda profesional si es necesario, para que puedas lidiar con las culpas y los remordimientos y superarlos.

Rodéate de la gente que te quiere: No tienes por qué pasar por todo el proceso sola. Busca apoyo en tu familia y en tus amigos, trata de salir con ellos, distraerte y realizar actividades que te gusten y que te hagan sentir emoción otra vez. Aunque no estés animada, oblígate a hacerlo. Te vas a sentir peor si te quedas encerrada en casa.

Haz lo que puedas para sentirte mejor contigo misma: Aunque los cambios permanentes surgen desde el interior, tienes que hacer todo lo que puedas para sentirte y verte mejor. No te descuides, empieza a hacer ejercicio, ve a la peluquería y hazte un corte de cabello, compra ropa nueva, aliméntate mejor.

Haz todo lo que no pudiste hacer mientras estuviste casada: Tal vez dejaste de estudiar por cuidar a los niños, o nunca pudiste viajar a un sitio al que siempre quisiste ir. Empieza a ver el divorcio como una oportunidad de empezar una vida que solo la decides tú. Cumple tus sueños y verás que eventualmente podrás pensar en el divorcio como una etapa de tu vida que ya superaste.

@PosadaLifeCoach

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