¿Es autoritario? ¿Evade las decisiones? ¿Le sobra soberbia? Eso no puede ser un buen jefe. Si uno pudiera diseñar un jefe ideal, seguro que no querría tener a alguien que estuviera siempre de mal humor o que se enfadara por cualquier cosa. Tres asesores especializados en altos cargos describen las características centrales que deberían tener alguien en una posición de liderazgo de equipos.

1) Tener visión a futuro. "Debe ser alguien que pueda entusiasmar a los demás, alguien que sienta entusiasmo por su tarea y que además sepa transmitírsela a otros", menciona Doris Brenner como primera cualidad. El único modo de que lograr que todos se comprometan con lo que están haciendo y cumplan con los objetivos es fijar metas claras que emocionen a todos.

2) No sucumbir ante las presiones. Un jefe suele tener que lidiar con las expectativas que le vienen de arriba, los reclamos que le llegan de abajo y sus propias metas. "Alguien que quiere liderar debe ser muy maduro y tener una personalidad fuerte" para poder atajar las presiones y no pasárselas a quienes tiene por debajo.

3) Alentar y fomentar a cada persona del equipo en sus cualidades. Muchos jefes intentan que las personas que forman parte de sus equipos pasen desapercibidas para lucirse ellos con cualquier logro del grupo. Ese es el camino equivocado, porque los empleados no se sienten apreciados y pierden motivación. "Hay que permitir que la gente crezca", explica Brenner. Un buen jefe respalda, da libertad, deja que otros asuman responsabilidades, exige y alienta sin sobreexigir, además de hacerse cargo y hablar con todos cuando algo no funciona.

4) Poner el eje en los puntos fuertes. "Si uno intenta compensar los puntos débiles, sólo logrará un resultado mediocre", asegura el coach Alexander Groth, de Frankfurt. "Los buenos jefes se concentran en los puntos fuertes de cada empleado y los hacen crecer en eso", explica.

5) Elogiar el trabajo de otros. "Muchos critican demasiado y, a la hora de hacer un comentario positivo, se quedan cortos", dice Groth. Reconocer los logros de los demás es una de las mayores motivaciones.

6) Escuchar. Cuando uno puede contar algo se siente aliviado. Poder pensar que el jefe ofrece ese espacio es muy importante para un equipo. Pero claro, no basta con que el jefe se siente y deje hablar. Debe tener realmente la intención de escuchar al otro, entender cuál es la preocupación que quiere transmitir, y no estar pensando ya en la próxima reunión.

7) Admitir errores. Un jefe puede cometer errores, por supuesto. Lo importante es tener cierta cuota de autocrítica y poder admitir qué salió mal. Eso genera confianza en los equipos.

8) Poner límites. "Un buen jefe tiene que ser firme y hacer respetar su línea", observa Brenner. La cuestión es cómo lo hace. Incluso en caso de despidos. Uno tiene que poder desprenderse de un empleado si no está funcionando bien, pero cualquier decisión que uno tome debe ser comunicada desde una sensibilidad hacia el otro.

9) Ser justo. "Es imposible tratar a todos por igual", admite Brenner, porque cada individuo es distinto, tiene sus puntos fuertes y débiles. "Un buen jefe debe tratar a cada uno según sus cualidades", explica la experta. Eso no es ser injusto, sino "ver qué necesita cada uno".

10) Entender su papel dentro del equipo. De algún modo, el lugar de trabajo es una reconstrucción de una situación familiar. Todos conocemos el rol de líder porque, de una u otra manera, lo hemos vivido en la infancia con nuestros padres. Si uno debe ocupar ese papel, debe ser consciente de lo que significa. Intentar recordar qué era lo que a uno le parecía bien de sus padres y que no, puede ayudar a depurar el comportamiento que uno adopte hacia los demás.

FUENTE: DPA

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