Fantasía, creatividad, innovación... a quién no le gusta jugar? Lo lúdico forma parte esencial de los humanos porque es una manera de experimentar, dejar que la imaginación vuele -y hasta que se desboque un poco- cuando se está en intimidad, con la pareja; cuando no hay nada mejor que la desnudez, la piel y los sentidos...

Los juguetes sexuales tienen una atracción especial, que llaman a la curiosidad y para muchas personas están en el terreno del tabú, pero como la curiosidad vence la sensatez y si decide saltar esa raya, existe la posibilidad de despertar sensaciones inimaginables cuando se utilizan.

¿Arriesgarse a tener un juguete? ¿Y por qué no? Considérelo una inversión para darle fuego a una relación que cayó en la monotonía y registra un descenso en coitos, orgasmos y caricias.

Si usted es muy cauto, puede consultar con un especialista para conocer cuál es el mejor juguete estimulante y el modo de mantenerlo limpio.

Puede que su pareja sea un poco tradicional en cuanto a relaciones se refiere. Sorpréndala con un juguete. Como los buenos amantes, prepare el ambiente, encienda velas aromatice el lugar, sirva vino y una cena afrodisíaca. Que comiencen las caricias y muestre su regalo; que a lo mejor esta vez ella o él no dirán que no.

Para todos los gustos

Son un centenar los tipos de juguetes en diferentes materiales, colores, tamaños, texturas, formas y aplicación.

Los masturbadores o masajeadores están entre los más populares. Los vibradores usan baterías y presentan varias velocidades, lo que permite adaptar la intensidad de acuerdo a la necesidad; mientras que los consoladores son manuales. Ambos permiten juegos en solitario o en pareja, como si se tratara de una tercera persona. Un “ménage á trois”.

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Estos masajeadores pélvicos nacieron en el siglo XIX, en plena época victoriana, como un método para curar la histeria femenina. Joseph Mortimer Granville, un médico inglés, inventó el artilugio para estimular a la mujer que debía tener un orgasmo, llamado en aquel tiempo paroxismo histérico, de acuerdo con http://www.lineaysalud.com. Por supuesto a mediados del siglo XX se cae el mito de la histeria, que desde ese momento no es considerada como una enfermedad.

Para dicha de muchos y muchas, los artilugios pueden utilizarse para estimular la vagina y el ano, y algunos están adaptados para darle fuego al clítoris al mismo tiempo.

Las bolas Ben Wa o de geishas son un invento chino, que se introducen en la vagina. Son huecas y tienen pequeñas esferas en el interior. Cuando la mujer se mueve, las pelotas también lo hacen. La sensación es sumamente placentera. También sirven para fortalecer el suelo pélvico.

Para él también hay juguetes destinados a prolongar una erección, como lo anillos. Se colocan alrededor del pene y estimulan el clítoris. Hay muñecas gigantes, las cuales cada vez se asemejan más a un ser humano.

En la guerra y en el amor todo se vale… pruebe, atrévase y sea feliz!!!

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