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No es precisamente un lácteo, ni su color es realmente dorado, aunque su particular sabor, con un toque picante, sigue conquistando paladares. Se trata de una de las bebidas favoritas de los millennials, enmarcada en la categoría de “superalimento” por sus cualidades nutritivas, y por ser considerada una opción saludable se le conoce como “leche dorada”.

Esta antigua bebida que se toma caliente y que fue considerada durante siglos una medicina con acción antiinflamatoria y analgésica, se elabora mezclando alguna leche vegetal con pasta de cúrcuma, ghee y miel.

El secreto y principal ingrediente activo de la también llamada “golden milk”, es la cúrcuma, conocida en India como “la especie de la vida”. Esta se obtiene de la raíz de una planta con el mismo nombre, familia del jengibre, y es nativa del sudeste de Asia, donde se usa desde hace varios siglos como medicamento, colorante y condimento.

La cúrcuma es rica en curcumina, cuyo efecto en el organismo es muy parecido al de la cortisona, pero sin los indeseados efectos secundarios, y se le adjudican propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, analgésicas, digestivas, y antialérgicas. Además, este polifenol es considerado un antibiótico natural, capaz de prevenir una variedad de infecciones, así como de mejorar la circulación y fluidificar las mucosidades.

Pero más allá de los beneficios asociados a la cúrcuma, el consumo de la “leche dorada” tiene afectos y detractores. Algunos la califican como un verdadero milagro para la salud, mientras que otros expresan abiertamente sus dudas.

Puntos a favor

Para quienes están a favor del consumo de la “leche dorada”, esta bebida es efectiva para combatir los problemas y dolencias asociados con la artritis, artrosis y otros dolores articulares y musculares. Además previene la obstrucción arterial y ayuda a controlar los niveles de colesterol y triglicéridos.

Se le considera un potente desintoxicante del hígado, así como un remedio efectivo para combatir las flatulencias, los dolores menstruales y de muela, las hemorragias y los cólicos; pero quizás lo más importante es que permite retrasar el deterioro y envejecimiento de las células.

Incluir esta bebida en la dieta diaria permite, según quienes apoyan su consumo, retrasar el deterioro cognitivo asociado con el envejecimiento, regular el metabolismo y hasta bajar de peso. Así mismo, funciona en el tratamiento de la depresión y manejo de los niveles de estrés, pues promueve en el organismo una mayor producción de serotonina.

Incluso la “leche dorada” es considerada una herramienta eficaz en materia de belleza, pues tonifica la piel, es un relajante natural, ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro y es eficaz en el combate del sobrepeso. Además, controla la caída del cabello, combate la caspa y las irritaciones del cuero cabelludo.

Argumentos en contra

Todos estos beneficios asociados a la “leche dorada” corresponden, en realidad, a su ingrediente principal, la cúrcuma, y ese es el principal argumento de quienes ponen en duda el potencial benéfico de esta bebida, sin dejar de aceptar que se trata de una opción para incorporar la curcumina a la dieta.

El problema fundamental para quienes se resisten a considerar esta bebida como un producto milagroso está en el hecho de que no existe un sistema para dosificar el consumo de curcumina, una proporción que debe variar según la enfermedad a tratar y el estado general de salud de la persona.

Lo que sí ha probado la ciencia es que, en exceso, el consumo de cúrcuma puede provocar síntomas desagradables como malestar estomacal, cólicos, reflujo, náuseas, mareos y diarrea. También se ha confirmado que es recomendable evitarla si se sigue un tratamiento con anticoagulantes, cuando la persona tiene pautada una intervención quirúrgica, durante el embarazo y en los niños menores de tres años.

Los detractores de la “leche dorada” insisten en que es imposible adjudicar a esta bebida un valor medicinal efectivo y específico, más allá de su capacidad para hidratar y proveer al organismo algunos nutrientes. Lo cierto es que si bien este antiguo brebaje no resulta perjudicial, al parecer tampoco hace milagros.

¿Cómo prepararla?

  • Ingredientes

Una taza de leche de almendras o coco.

Una cucharadita de ghee o aceite de coco.

Un cuarto de cucharadita o más de pasta de cúrcuma, preparación elaborada a base de cúrcuma y pimienta.

Miel al gusto

  • Instrucciones

Poner todos los ingredientes, excepto la miel, en una olla y cocinar a fuego medio removiendo la mezcla contantemente hasta que se integre bien, pero sin dejarla hervir. Posteriormente retirarla del calor, dejarla reposar unos segundos, endulzar y beber.

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