Cuando Martina decidió poner en marcha su propio emprendimiento estaba muy segura de una cosa: su nueva oficina debía ser "pet friendly". Y así es como hoy en su agencia de comunicación de Hamburgo no sólo hay un perro, sino dos: Nela y Cleo, los perros de ella y de su socia.

"Yo siempre quise tener un perro, pero al mismo tiempo era imposible porque no quería dejarlo todo el día solo en casa", cuenta Martina. Al dejar la empresa en la que estaba y poner en marcha sus propias oficinas, Martina pudo hacer su sueño realidad: no dejar a Cleo en el apartamento. Y no es la única que ha tomado la decisión de llevar su mascota al trabajo. En Alemania suelen verse de vez en cuando perros a los pies de un escritorio. Eso sí: son sumamente callados.

Para los amos, es fantástico porque no tienen que dejar solas a las mascotas ni organizarles un cuidador. Para los compañeros de trabajo la "mascota de la oficina" también puede ser una buena propuesta, porque, según comentan los especialistas, las mascotas hacen que uno secrete oxitocina, una hormona que se supone que está relacionada a la generación de vínculos de confianza.

Al aumentar el nivel de esa hormona, decae el estrés y surge una sensación de equilibrio.

Además, para las mascotas el "pacto" también es ideal, porque no quedan solas ni libradas a manos de un extraño durante el día.

Pero claro, antes de que el perro sea integrado al equipo es fundamental fijar ciertas reglas, porque no a todos les gustan los perros. Hay gente a la que incluso le da miedo, con lo cual es fundamental hablar del tema con los demás, delimitar muy bien el espacio en el estará la mascota y asegurarse de que sean los demás los que puedan elegir si quieren tener contacto con el perro o no.

La oficina debería tener sí o sí algún espacio en el que el perro tenga prohibido ingresar, de modo que cualquiera pueda retirarse en caso de quererlo. Y, por supuesto, algo esencial: que el can esté muy bien cuidado y siempre limpio.

Las "mascotas de oficina" no se ven en cualquier rubro. En los ramos más creativos, como pueden ser las agencias de publicidad o los estudios de arquitectura, podría suceder más a menudo que las mascotas estén deambulando por los pasillos que en un banco o en una empresa industrial.

De todos modos, si uno toma esa decisión, no sólo tiene que asegurarse de que haya consenso y aceptación en lo que respecta al comportamiento del perro, sino también al de su amo. No sería nada bueno ir con mucha frecuencia a la calle para que el perro haga sus necesidades si los compañeros van a pensar "qué vivo, al final él está todo el tiempo paseando y trabaja menos". Las salidas con el perro deberían coincidir con las pausas de los demás. Otra alternativa sería turnarse, y que otros colegas también salgan con el perro a dar un pequeño paseo.

Pero una vez que las bases están aclaradas, la mascota puede enriquecer enormemente una oficina. Muchas veces nuclea a todo el equipo, es un punto de encuentro de los caracteres, y refuerza el sentimiento de comunidad.

FUENTE: DPA

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