En principio, la cosa suena bastante desagradable: los seguidores de la tendencia "no-poo" no usan champú. Tampoco acondicionadores y mascarillas para el cabello. A primera vista, parece algo bastante contrario a las costumbres extendidas. Sin embargo, sus seguidores tienen buenos motivos para renunciar a estos productos.

El pelo se ha vuelto muy importante en estos días. La gente se lo corta, se lo tiñe de colores, se hace mechas, lo alisa, lo enrula, le coloca gel, spray, mousse... Como consecuencia, el cabello se lava casi a diario.

Estos rituales modernos de cuidado del cabello pueden, sin embargo, ocasionar algunos problemas. Los champús convencionales contienen muchos ingredientes artificiales que irritan el cuero cabelludo o lo pueden dañar a largo plazo. Los perfumes sintéticos que contienen pueden, además, desatar alergias. Los tensoactivos, por otra parte, influyen a veces en el PH del cuero cabelludo. Por otra parte, cuanto más seguido se lava el cabello, más rápido se engrasa.

La tendencia "no-poo" surge justamente de esto. La idea es que, al renunciar conscientemente a los productos de limpieza habituales para el cabello, éste vuelve a su estado natural. Esto puede tener efectos inesperados: mejoran la calidad del cabello y el estado del cuero cabelludo, el pelo fino adquiere más volumen y el grueso de vuelve más suave.

Sin embargo, la tendencia "no-poo" no significa la renuncia total a los cuidados. Hay que cepillar el pelo con un cepillo de cerdas naturales, como jabalí, lo que limpia el cuero cabelludo y el pelo y evita que se depositen suciedad y polvo.

Pero más allá del cepillado, tampoco hay que renunciar del todo a la limpieza si no se quiere usar champú. Para quienes quieren sumarse a esta tendencia, un tip: después de unos días de lavar el pelo solo con agua, se puede usar polvo de hornear, que limpia el cuero cabelludo naturalmente gracias al bicarbonato de sodio que contiene. El enjuague se puede reemplazar por vinagre de manzana, que vuelve el cabello más blando y sedoso. Solo hay que diluir un poco el vinagre. Pero cuidado, porque el vinagre tiene un olor fuerte. Por eso, es importante usarlo bien diluido.

Sumarse a la tendencia "no-poo" es, entonces, bastante simple. Pero no del todo fácil, sobre todo en las primeras semanas, que son una verdadera prueba. No sólo porque se extraña el ritual de lavar el cabello, sino porque primero el pelo debe acostumbrarse. El cuero cabelludo suele producir más sebo, lo que hace que el cabello se vea grasoso. Además, se forman escamas. Esta etapa puede durar de un mes a medio año.

La tendencia "no-poo" no es para cualquiera. Hay personas que suelen tener caspa o cuero cabelludo irritable y que necesitan usar sí o sí champús medicinales. Si se renuncia al tratamiento en casos de eczema seborreico, por ejemplo, se puede formar una costra que pica mucho y que finalmente deriva en caída del cabello.

FUENTE: Andrea Abrell / dpa

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