Practicando deportes, debido a un accidente, una golpiza o jugando de niño: a veces se puede perder un pedazo de diente o el diente entero. Se estima de uno de cada dos niños sufren alguna rotura de diente antes de los 16 años, y en el 70 por ciento de los casos, se ven afectados los incisivos medios de la mandíbula superior.

En el caso de los niños es más frecuente perder todo el diente con la raíz, ya que sus huesos aún son bastante blandos, lo que hace que la pieza se salga más fácilmente. En cualquier caso, es imprescindible acudir al dentista con los restos de diente, ya que muchas veces se pueden volver a pegar. Incluso es posible volver a insertar los dientes salidos en la mandíbula. Sin embargo, para que esto sea posible, los dientes tienen que ser transportados de forma apropiada.

Es importante no limpiar bajo ninguna circunstancia los trozos de diente, ni con agua, ni con alcohol. Tampoco deben secarse, ya que de esa forma se conservan peor y pierden color con el tiempo. Si el diente aún tiene la raíz, hay que tomarlo por la corona, ya que en la raíz hay células sensibles que se mueren en contacto con el aire seco en tres a cinco minutos. Tammpoco es conveniente envolverlos en un pañuelo, ya que se secan.

Lo ideal es colocar el diente caído en una pequeña cajita o recipiente de "rescate dental" que se puede comprar en la farmacia. Esas cajitas tienen una solución que mantiene los tejidos de la raíz. De esa forma, el diente puede ser colocado de nuevo en la mandíbula y las células conservadas de la raíz permitirán que se fije.

Pero claro, no siempre se tiene una farmacia a la vuelta de la esquina. Más de uno podría pensar que, en esos casos, lo mejor es transportar los trocitos o el diente en la boca, en su ámbito natural. Sin embargo, eso no es lo ideal, ya que de camino al dentista se pueden tragar sin querer las partes o inhalarlas. Por eso, aunque no sea lo mejor, es preferible colocar en esos casos el diente en una bolsa de plástico o folio plástico o en leche UHT (ultrapasteurizada), que no contiene bacterias. Debe estar fría y ser descremada.

Una vez en el consultorio, el dentista analizará la lesión. El médico decidirá si cubre el nervio con un medicamento especial o si es necesario un tratamiento de conducto. Si la fractura fue complicada o se rompió la raíz de determinada forma, será imposible salvar la pieza.

En los días posteriores a la rotura, el paciente deberá volver al dentista para realizarse varios controles, ya que algunos daños se pueden percibir sólo semanas después, como por ejemplo si el nervio muere semanas después porque ingresaron bacterias. Las complicaciones pueden aparecer incluso años después del accidente. Por eso, el dentista va docum

FUENTE: DPA

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