Los derechos humanos y su situación en Venezuela

La represión y el caos se apoderan de la nación, mientras el presidente sigue sin hacerse responsable de lo que está ocurriendo

Iván Simonovis
Iván Simonovis
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El 10 de diciembre de 1948, después de haber vivido dos guerras increíblemente atroces, la Organización de las Naciones Unidas decidió hacer una declaración de derechos universales que deben ser garantizados a los ciudadanos por parte de los gobiernos del mundo.

Son tan sólo 30 principios básicos que el Estado debe garantizar. Todos los seres humanos poseen estos derechos desde su nacimiento, sin importar su raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

La Declaración de los Derechos Humanos fue firmada y ratificada por Venezuela. Sin embargo, antes por omisión y ahora por acción estos no se cumplen. Venezuela atraviesa una fuerte crisis social que se ha ido asentando con los años. En 2013 murieron aproximadamente 25.000 personas a manos de la violencia y la inseguridad.

A los ciudadanos venezolanos no se les garantizan el derecho humano número tres, a saber: derecho a la vida, la libertad y la seguridad ciudadana, pues las políticas de seguridad ciudadana del Estado son nulas.

Los médicos venezolanos denuncian la gran crisis hospitalaria por la falta de insumo para prestar el debido servicio y atención a los pacientes. La Maternidad Concepción Palacios, en Caracas, pasó dos meses sin agua. Los reactivos químicos necesarios para tratamientos de pacientes con cáncer ya casi no existen en el país y por ahora no se han aprobado mayores cantidades de divisas para la compra de medicinas.

El derecho humano número 25 garantiza, en su primer punto “la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”; en su segundo punto indica que “la maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales”. Estos derechos también se violan por omisión.

En la última semana, en Venezuela se han registrado protestas en casi todos los estados del país. Protestas que han sido el clamor de unos estudiantes que comenzaron exigiendo seguridad en los recintos universitarios y que hoy ya se ha transformado en casi una guerra civil.

A lo largo de Venezuela, las protestas pacíficas de los estudiantes son reprimidas, en muchos casos por la Guardia Nacional Bolivariana, en otros casos por grupo parapoliciales sin ningún tipo de control. El canal de televisión colombiano NTN24 fue sacado del aire. Los medios de comunicación nacional se censuran ante los eventos violentos ocurridos en una semana en todo el país.

La represión y el caos se apoderan de la nación, mientras el presidente sigue sin hacerse responsable de lo que está ocurriendo. Estudiantes detenidos sin órdenes de captura, pasan la noche en la cárcel sin pruebas, son enjuiciados en procesos viciados donde los jueces dictan condena y privan de libertad a los muchachos.

Violaciones de derechos humanos fundamentales

Por otro lado, la orden de captura emitida de manera ilegal contra el coordinador nacional del partido político Voluntad Popular Leopoldo López, evidencia, nuevamente, la falta de justicia en el país. A López se le quiere acusar de haber generado la violencia del día 12 de febrero de 2014 en Caracas, en la cual murió un estudiante llamado Bassil Da Costa y el miembro de un colectivo Juan Montoya. Así como de la muerte de otro manifestante, Robert Redman. Nuevamente, el Estado venezolano viola varios derechos humanos. Otro preso político que me toca recibir, en este caso en la cárcel militar de Ramo Verde, estado Miranda.

Venezuela vive hoy una de las mayores crisis de gobernabilidad, no sólo por la crisis social y económica que no se resuelve reprimiendo manifestaciones, sino por el poco control de los cuerpos policiales y parapoliciales que tiene el Gobierno.

Ha quedado evidenciado, en tan sólo una semana, que el diálogo no es y nunca será una opción para Nicolás Maduro. Hay un sector dispuesto a sentarse con el presidente para resolver los problemas de todos los venezolanos, pero es evidente que Maduro está más pendiente de los supuestos ataques en su contra y de la crisis social que ya no puede tapar.