MADRID.- La colección permanente del Museo Reina Sofía de Madrid cumple veinticinco años, un período en el que ha crecido en tamaño y contenido para albergar 21.000 obras que lo convierten en uno de los centros contemporáneos más importantes, con su mirada puesta en la modernidad.

El 10 de septiembre de 1992, los reyes Juan Carlos y Sofía inauguraron la Colección Permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que hasta ese momento había acogido únicamente exposiciones de carácter temporal.

Desde entonces quedó constituido como un auténtico museo.

Con el impulso al Reina Sofía la ciudad de Madrid consolidó su condición de una de las grandes capitales mundiales del arte, porque en unos centenares de metros se concentran ese museo, el de El Prado y el Museo Thyssen-Bornemisza, que fue inaugurado en octubre de 1992, por lo que también está próximo su vigésimo quinto aniversario.

En su andadura a lo largo de estos 25 años, el Reina Sofía ha ampliado sus instalaciones en más de un 60 por ciento, cuenta con una ley propia y ha decidido dar el salto a otros puntos del país, en concreto a la ciudad de Santander (norte), a través de un centro asociado.

Este aniversario coincide con otros dos destacados: la conmemoración de los ochenta años del "Guernica" de Pablo Picasso y los veinticinco de la llegada del simbólico mural al Museo Reina Sofía, motivos por los que se puso en marcha la exposición "Piedad y terror en Picasso".

Una exposición por la que han pasado más de 661.000 personas, en un museo con público creciente y que el pasado año ya superó los tres millones de visitas.

Pero el Museo Reina Sofía no es solo el "Guernica" y la colección en la que se incluye este mural, que comienza a finales del XIX, acoge obras de arte de la vanguardia de principios de siglo XX, el surrealismo de Salvador Dalí, la revisión del realismo, el cubismo o el noucentisme.

Otra de las grandes colecciones del museo abarca el arte surgido tras la Segunda Guerra Mundial en sus múltiples vertientes, la recuperación de la vanguardia, el clasicismo de los años 50 del pasado siglo, la abstracción geométrica, los nuevos realismos y la cultura cotidiana del arte americano de los años 60, entre otras muchas.

"De la revuelta a la posmodernidad" es otra colección que abarca de los años 60 a los 80 con la explosión de la cultura popular y la eclosión de modernidades periféricas.

Picasso, Miró, Duchamp, Cage, Saura y Millares, Tápies o Eduardo Arroyo comparten protagonismo con Still, Kline, Rauschenberg, Christo y Tomlin en las salas de este museo.

La incorporación de colecciones como la del Archivo Lafuente ha hecho posible el proyecto de expansión del Reina Sofía fuera del territorio de Madrid, con la próxima puesta en marcha de un centro asociado en Santander que acogerá unas 3.000 obras de arte.

Pero este museo, veinticinco años después, es también mucho más que exposiciones y apuesta por propuestas "diferentes". Prueba de ello es el avance para el otoño, con "performance", conferencias y conciertos con la vocación, según su director, Manuel Borja Villel, de "ocupar el lugar de contar otras historias, las de la modernidad en una época global, en un mundo que se ha hecho pequeño".

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