Como un templo que protege un gran tesoro del acecho de los infieles, el palacete que alberga la Real Academia Española (RAE), que rige con gran vara la suerte de la lengua, figura entre los edificios más importantes y menos conocidos de Madrid.

Y es que tras más de 100 años de existencia, la edificación que fue construida en 1894 y acoge a la institución que fue responsable del primer diccionario de la lengua en 1726, abre sus puertas por medio de citas previas, que son solicitadas a la institución académica u organizaciones acreditadas. En el portal Rae.es encontrará toda la información que necesita.

Templo de la lengua

Situada a pocos pasos del Museo del Prado, el palacete muestra su aspecto neoclásico, diseñado por el arquitecto Miguel Aguado de la Sierra (1842-1896), y cuyo acceso plantea un claro pórtico de influencia griega con cuatro columnas dóricas y paredes de ladrillos rojizos.

En su interior, destacado por un salón central y una escalinata de mármol blanco, que está coronada por una estatua del poeta y escritor Francisco de Quevedo, sobresalen las salas más representativas, entre las que se encuentra la biblioteca que dispone de unos 250.000 volúmenes entre libros y revistas.

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La colección cuenta con manuscritos y primeras ediciones de obras de los principales escritores españoles como Cervantes o Lope de Vega, así como tomos de referencia, entre los que resalta el Diccionario de Autoridades, que fue el primer libro que dictó las normas de gramática y ortografía, y tuvo por objeto "cultivar y fijar la pureza y la elegancia de la lengua".

Otra de las salas esenciales de la RAE es la muy ilustre e impresionante de los plenos, donde se encuentran las 46 butacas de los académicos seleccionados que adoptan reglas y deciden la suerte de las palabras. Aquí, cada jueves, un selecto grupo de lingüistas y escritores, entre los que destacan Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez Reverte y Carmen Iglesias, se reúne para tomarle el pulso al idioma que denota un constante cambio.

Respeto

Hoy, luego de 300 años de existencia, la RAE trata de dejar a un lado el fundamento de su creación, “limpia, fija y da esplendor”, que aún preside su gran salón de actos, y opta por aceptar ciertas voces populares que se imponen en el transcurso de los siglos, los años y los días, sobre todo aquellas que surgen con las voces de más de 500 hablantes en el mundo, incluyendo los territorios de Las Américas, donde el español es hablado a diario por más de 380 millones de personas.

Por ello, la RAE acepta hoy determinadas palabras que forman parte del vocabulario popular de los pueblos, como es el caso de amigovio, una voz coloquial, fruto de la fusión de amigo y novio, usada mayormente en Argentina, México, Paraguay y Uruguay, que se refiere a la "persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo".

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En su interior, una impresionante escalinata de mármol blanco, coronada por una estatua del poeta y escritor Francisco de Quevedo, conduce a la segunda planta, donde se<strong> </strong>encuentran la biblioteca y los despachos dedicados a la administración de la institución.
En su interior, una impresionante escalinata de mármol blanco, coronada por una estatua del poeta y escritor Francisco de Quevedo, conduce a la segunda planta, donde se encuentran la biblioteca y los despachos dedicados a la administración de la institución.

“Las lenguas están siempre en contacto con otras, y el español, sobre todo en los Estados Unidos, donde hay una gran población hispanohablante que está en contacto con el inglés, hay una implicación que conlleva a un beneficio mutuo, de la que tendremos nuevas creaciones”, manifestó a DIARIO LAS AMÉRICAS el secretario general de la Asociación de Academias de la lengua Española (ASALE), Francisco Javier Pérez, que gentilmente acogió la visita de este medio al palacete en Madrid, que está ubicado a pocos pasos del Museo del Prado.


La visita

El secretario general de ASALE, que atiende a las academias regionales en Las Américas, incluyendo la dependencia que se ocupa del idioma español en los Estados Unidos, recalcó “la realidad” que afecta a la lengua con el uso de las palabras que son “incorporadas”, tras “un minucioso proceso” que es fijado por los especialistas asignados en “cada país”, donde se practica la palabra que provino de la región de Castilla y hoy llamamos español.

De esta manera, surgen “nuevas” palabras, fruto de la modernidad, como béisbol, jipi, kétchup, tuitear y pantis, pero otras como reporte, yin y marketing, también aceptadas por la muy respetada RAE, no son bien vistas por muchos.

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<p>La biblioteca<b> </b>dispone de unos 250.000 volúmenes entre libros y revistas, entre los que destacan manuscritos y primeras ediciones de obras de los principales escritores españoles como Cervantes o Lope de Vega. </p><p></p>

La biblioteca dispone de unos 250.000 volúmenes entre libros y revistas, entre los que destacan manuscritos y primeras ediciones de obras de los principales escritores españoles como Cervantes o Lope de Vega.

De hecho, algunos de los académicos que ocupan las 46 preciadas butacas de la RAE y otros que apoyan sus gestiones en diferentes frentes rechazan algunas de las “nuevas palabras”.

Por ejemplo, don X, que pidió mantener su nombre en anonimato, por razones obvias o inexplicables, planteó que “la exposición del idioma a las realidades sociales conlleva “a esta situación de aceptación, pero eso no significa que debamos aceptar una palabra foránea porque sea utilizada por muchos”.

Don X defendió la idea de que cuando existe “una voz en español, que signifique lo mismo”, como “reporte”, que conocemos de toda la vida por informe, “yin”, por pantalón vaquero, o “marketing”, que responde a mercadeo, “no hay necesidad de emplear vocablos importados”.

Y dijo más: “No se trata sólo de dictar dónde va una coma, ni de conjugar un verbo o colocar una tilde, sino de proteger lo que ya existe y no necesita ser reemplazado”.

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El espanglish

Respecto al español que hablamos en los Estados Unidos, Gerardo Piña-Rosales, director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), considera que el llamado espanglish es un fenómeno social antes que lingüístico.

“Creo que el español está muy bien en los Estados Unidos”, declaró el director de ANLE durante una reciente conferencia en Nueva York. “Una clase media cada vez más pujante y educada en el español provoca que el nivel del idioma mejore. Los números también hacen que sea optimista. Somos más de 50 millones de hispanohablantes y eso nos conviene, pero lo que nos interesa no es tanto la cantidad, sino la calidad del español que se habla”, resaltó.

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El impresionante salón de plenos con sus 46 butacas.
El impresionante salón de plenos con sus 46 butacas.

Luego lo definió como “un español internacional con influencia del inglés, no solamente en el léxico, sino también en la sintaxis”.

Piña-Rosales se refirió a determinadas expresiones o palabras que “nos pueden parecer aberrantes (como sistema roto, alterar la firma o tipear), pero creo que con el tiempo ese español de EEUU se irá afianzando. Será un español con estadounidismos, con palabras y expresiones que han nacido aquí”.

No hay duda que el espanglish afecta la calidad de la lengua española en EEUU pero la ANLE sólo le “presta atención porque es un fenómeno interesante”, aunque ello conlleve a su uso sistemático en los medios de comunicación y por ende sea adoptado por la población.

“No nos preocupa porque no se trata tanto de una cuestión lingüística como social. Son las personas que no dominan la lengua española las que tienen que acudir al espanglish, lo cual supone una manera de automarginarse”, recalcó.

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