CIUDAD DE MÉXICO.-El cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu presentó hoy en Ciudad de México su instalación de realidad virtual "Carne y Arena", en la que emula el calvario de los migrantes ilegales al tratar de llegar a Estados Unidos.

"Este proyecto nunca lo concebí como una respuesta ni subordinado a una propaganda política. Nació hace cuatro, casi cinco años, antes de la realidad que vivimos ahora", aclaró ante la prensa en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, donde se presentará la obra desde el lunes hasta abril de 2018.

El realizador se refería a las duras políticas antimigrantes impuestas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entre ellas la reciente cancelación del programa DACA, que amenaza con deportar a unos 600.000 jóvenes mexicanos que residen en ese país.

"Para mí era un intento de explorar la condición humana, una obra artística que hablara de una realidad, una crisis a nivel mundial, no solo geográfica y nacionalista. Yo me considero un inmigrante, todos somos inmigrantes", agregó Iñarritu, quien vive hace más de 16 años en Los Ángeles, California.

Mediante la realidad virtual, "Carne y Arena (virtualmente presente, físicamente invisible)" permite al espectador recrear sensorialmente el recorrido de los migrantes mexicanos y centroamericanos por el desierto de Sonora, fronterizo con Arizona, con toda su dureza: frío, miedo, persecuciones, hambre, sed y otras condiciones infrahumanas.

Pero esa puede ser la vivencia de cualquiera en Europa, África, Medio Oriente o América, dijo el director de "Amores Perros" y "Babel", quien entrevistó a migrantes ilegales en Italia o Estados Unidos.

A lo largo de 15 minutos los visitantes no solo caminan y conviven con otros ilegales, hombres, mujeres y niños, sino que se convierten en uno de ellos e incluso pueden hacerlo en un guardia fronterizo.

La primera vez que se presentó "Carne y Arena" fue en el Festival de Cine de Cannes, en mayo pasado. También fue mostrada en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles y en la Fundación Prada de Milán.

Para el realizador, la diferencia entre este proyecto y el cine es que la tecnología de la realidad virtual hace posible ponerse en los zapatos del otro, en tanto que en el cine el visitante observa de forma pasiva.

"Hay gente que se esconde tras un policía o que se sumerge en la arena y que agarra a los niños y grita. Depende mucho de tu estado emocional y tiene mucho que ver con la identidad de cada quién", detalló.

El proyecto fue hecho conjuntamente con el fotógrafo mexicano Emmanuel Lubezki, ganador consecutivo de tres Premios Oscar por mejor dirección de fotografía (2014, 2015 y 2016) y colaborador frecuente de Iñarritu, también ganador del Oscar.

Con planes para mostrarla el próximo año en Atenas, París y quizás en Estados Unidos, el objetivo es sensibilizar a todos aquellos que estén dispuestos a presenciar esta terrible experiencia, que a diario padecen miles de personas.

Por ello, esta obra es la respuesta de Iñárritu: "Ante la retórica racista y la ignorancia, solo desde esta plataforma de historias, humanismo y tecnología es que yo puedo hablar. Esta batalla no nos la gana nadie".

FUENTE: dpa

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