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MIAMI.- Cuando en el espectro radial de Miami en la 95.7 de la frecuencia modulada se comenzaron a escuchar las desafiantes letras y los sonidos percutivos del reguetón cubano, quizás algunos escépticos dudaron de que este género rebelde, alejado de convencionalismo y las más estrictas normas musicales, encontrara tantos adeptos en la Ciudad del Sol.

Lo cierto es que a la vuelta de unos meses, después de que estos acordes se fueron abriendo espacio entre los jóvenes y no tan jóvenes del sur de la Florida podría haber parecido impensable que algunos de los más notables exponentes de este género tuvieran tanto poder de convocatoria.

La edición de un concierto de dos días, celebrado este fin de semana en el Seminole Hard Rock Hotel & Casino de Hollywood, bajo el nombre de Cubatonazo, así lo demuestra.

Ni siquiera con artistas consagrados de reconocida trayectoria internacional se había visto en los últimos tiempos tal afluencia de público que acudió masivamente para ver actuar, tararear de memoria casi todas las letras y bailar al compás de los estridentes ritmos.

Varias cosas saltan a la vista para quienes acudieron al aclamado concierto como espectadores: la forma convencional del público interactuar con los músicos desde un escenario ya quedó atrás; la música que se hace popular no conoce diferencia de nacionalidades ni escalas sociales; una nación emigrante como la cubana, junto a las oleadas que abandonan el país, va llevando por el mundo su idiosincrasia y esa cultura de sobrevivir a las adversidades a como dé lugar, que hasta en la música se hace presente.

El espectáculo del sábado 19 y domingo 20 de noviembre sirvió de contexto para el dibujo de una realidad que no podemos ignorar: el reguetón más que un género es una corriente cultural que se ha hecho expansiva, condiciona al vestuario, la gestualidad, el carácter, el temperamento y todo un código de costumbres.

Las letras de las canciones interpretadas por lo general, recrean el común de una realidad social donde se transgreden límites y la irreverencia se hace práctica cotidiana.

Un elemento presente en la mayoría de los talentos que desfilaron estas dos noches por el escenario del Hard Rock sí resulta plausible, y es que más allá de la competitividad artística entre unos y otros y el afán de demostrar originalidad, el llamado a la unidad para preservar ese espacio que ha ido ganando la nueva oleada de músicos cubanos que emigran, se escuchó con fuerza.

El Cubatonazo reunió en un mismo escenario a algunos consagrados como Orishas, Charanga Habanera, Gente de Zona, Don Omar, Jacob Forever, Eddy K, Clan 537, entre otros, en lo que sin dudas, y para mérito de sus organizadores, desde el punto de vista de poder de convocatoria de un espectáculo, tendrá que mencionarse como un evento de referencia.

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