Uno no se imagina Aspen llena de hippies en suéteres. En invierno, esta pequeña y exclusiva ciudad de Colorado es un popular centro de esparcimiento para las estrellas del cine y los multimillonarios. Pero el dinero no protege contra el cambio climático.

En Aspen, con sus exclusivos hoteles, tiendas de piel, joyerías y restaurantes, en los que solo una botella de vino cuesta un par de miles de dólares, la temporada de nieve ya dura un mes menos que en 1977. La superficie de esquí, de 22 kilómetros cuadrados y con más de 300 pistas, se reparte entre cuatro montañas. Aspen tiene mucho que perder. Por eso, este lujoso destino de esquí ya ha puesto manos a la obra.

Hace 20 años, la empresa Aspen Skiing Company se convirtió en una pionera en el sector al crear un departamento de protección del medio ambiente.

Reducir las emisiones de Dióxido de Carbono es "bueno para la conciencia y bueno para el negocio", apunta Matt Hamilton, director de sostenibilidad. Su empresa se estableció el objetivo de emitir en 2020 un cuarto menos de CO2 que en 2000. Precisamente Aspen se descubrió como una ciudad precursora de la ecología en la industria del esquí. ¿Pero cómo se salva el invierno?

En los techos de las cabinas de la Silver Queen Gondola hay pequeños paneles solares que proporcionan energía verde a los reproductores de mp3 durante la subida hasta la cima de 3.400 metros de altura de Aspen Mountain. Las laderas son empinadas y la exigente zona de esquí es estrecha. Como la mayoría de las cabañas modernas en las pistas de esquí, el restaurante en la cumbre está construido con madera y roca natural. Además, cuenta con la certificación requerida para edificios sostenibles.

La mayoría de las cabañas modernas en las pistas de esquí están construidas con madera y roca natural.
<p>La mayoría de las cabañas modernas en las pistas de esquí están construidas con madera y roca natural.</p> <p></p>

La mayoría de las cabañas modernas en las pistas de esquí están construidas con madera y roca natural.

Protect Our Winters (Protege nuestros inviernos) es la asociación que Aspen Skiing Company apoya presionando en Washington por la protección del clima. En Aspen, donde casi un tercio de los 6.000 ciudadanos son demócratas, no hace falta convencer a nadie.

La empresa de esquí no quiere obligar a los clientes a entrar en ningún debate, pero los turistas también son votantes y los famosos a menudo también son muy influyentes.

"La marca Aspen es una herramienta didáctica y política", explica Hamilton. Aunque los esquiadores no ven la instalación fotovoltaica de 147 kilovatios propia de la empresa. Y tampoco se enteran del proyecto de gas metano financiado por la firma en Somerset, donde se transforman en energía los gases de efecto invernadero que salen de las minas de carbón y que cubre la demanda anual de energía de la empresa.

El recorrido en el teleférico ofrece una vista panorámica.
<p>El recorrido en el teleférico ofrece una vista panorámica.</p> <p></p>

El recorrido en el teleférico ofrece una vista panorámica.

Sin embargo, quien se fije con atención encontrará en muchos lugares del complejo de esquí pruebas sutiles de la protección del medio ambiente, también en Buttermilk. Así es como se llama la montaña más pequeña y fácil del cuarteto, muy popular entre las familias y los colegiales y que solo cuenta con 44 bajadas. Aquí se pueden ver pegatinas en los teleféricos que apuestan por la energía solar, la eólica, por el ahorro y la acción.

Con más de 13 kilómetros cuadrados de superficie y 20 telesillas, Snowmass es la zona de esquí más grande y variada. Entre sus varias cumbres se reparten pistas por el bosque, suaves pendientes para motos de nieve. The Cirque es la cumbre más alta, con 3.813 metros, y el último tramo de la cresta hay que recorrerlo a pie.

En Snowmass Mountain se encuentra una microcentral hidráulica que funciona en primavera con el agua del deshielo. Se espera que en el futuro haya más, también en Aspen Highland, la favorita de los autóctonos. Allí ya hay una central solar.

Los clientes disfrutan de la buena gastronomía y el champán.
Los clientes disfrutan de la buena gastronomía y el champán.
Los clientes disfrutan de la buena gastronomía y el champán.

Los esquiadores disfrutan del queso Raclette, de una fondue o de una tarta de manzana en Cloud 9. Se trata de un lugar en el que se respira un auténtico ambiente alpino. Y cuando los clientes toman suficiente champán, incluso bailan sobre la mesa. Abundancia y afán de notoriedad, ¿cómo encaja eso?

"No somos perfectos", admite Hamilton. Algunos clientes no quieren para nada ser molestados con política climática. Otros, por el contrario, se quejan de las aceras con calefacción y los aviones privados para dos personas y un caniche. Si todos se quedaran en casa, el clima estaría mucho más protegido.

"Pero la demanda está ahí", dice Hamilton. Si Aspen cerrara, los esquiadores se marcharían a cualquier otro lugar y allí puede que la nieve no sea tan ecológica.

FUENTE: REDACCIÓN

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