JOSÉ J. BLANCO H. 

jjblanco@diariolasamericas.com

Es inevitable, sino imposible, caer en comparaciones cuando un titulo del tamaño de Norma se presenta en el escenario. Todos esperan encontrar esos sonidos con los que la grandes cantantes han hecho historia y que han alcanzado un nivel de misticismo que raya en lo mitológico.

La Florida Grand Opera, ha emprendido la titánica tarea de presentar Norma para un público que lleva 26 años esperando para verla de nuevo. Dicen que el tiempo de Dios es perfecto  y la FGO logró juntar la escenografía, la orquesta, el coro y el elenco necesarios para presentar una obra de este calibre, en conclusión, meses de trabajo intenso.

La FGO logró un montaje maravillosamente llevado a escena con una producción impecable que todo amante de la ópera y curiosos del género deben ver.

Las historias desarrolladas alrededor de la sacerdotisa druida son incontables, la versión de Miami no es la excepción. Dos sopranos de cierta talla ponen pie en escena y comienza la función. Madla Khudoley es la primera en abrir.

Su Norma comienza un poco tímida, quizás los nervios, llega la hora decisiva las primera nota de Casta Diva comienza a sonar y su aproximación es distante, comienza la carrera de los 100 metros planos, los latinos tenemos un encanto por el drama, nos encanta vivirlo, sentirlo y verlo –quizás las telenovelas son las culpables– pero Khudoley se queda a mitad de camino, quizás está demasiado concentrada en lograr los registros sin contemplar los sentimientos.

Norma es fría, pero no tanto. Su final es impresionante se nota que estaba guardándose para ese momento decisivo, sin duda a un personaje de este calibre hay que dejarlo madurar.

Tullio Serafin decía que la mayoría de las sopranos te hacen llorar al final, pero Callas lo lograba a los primero diez minutos de aparecer en escena. Dana Beth Miller cumple esa una fusión casi celestial como Aldagisa emocionalmente es perfecta.

Miller es capaz de profundizar con una sonoridad y fuerza en escena indiscutible. Giancarlo Monsalve hace lo propio como Pollione, su voz bien timbrada le da el carácter perfecto a un padre amoroso y celosos de sus hijos.

En cuanto al coro, cuenta con la potencia necesaria y un equilibrio perfecto entre cada una de la cuerdas, otorgando la intensidad necesaria y justa al momento de atacar durante sus intervenciones.

Las presentaciones de "Norma" continúan en Miami en el Adrienne Arsht Center este fin de semana y continúa en Fort Lauderdale en el Broward Center los días 11 y 13 de febrero. 

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