MIAMI.- Hace diez años que el periodista y crítico de cine Alejandro Ríos presenta cada semana “La mirada indiscreta”, un espacio televisivo, único en su tipo en la televisión hispana del sur de la Florida, que a través de producciones audiovisuales muestra y analiza en la libertad que sólo es capaz de propiciar el exilio, la vida de los cubanos, de los que salieron a la diáspora y los que permanecen inmersos en ese limbo de supervivencia que es Cuba.

Quizás por ello en un inicio, el proyecto gestor de este programa se llamó “La pantalla de azogue”, un proyecto que abrazó el Dr. Eduardo Padrón en Miami Dade College, el primer lugar de esta ciudad donde le abrieron las puertas a Alejandro Ríos. Y sí, el azogue es una metáfora muy atinada. Pues siempre será necesario un espejo. Una gran pantalla donde la verdad sea expuesta, sin temores ni cortapisas ideológicos, siquiera sin autocensura, que de manera inconsciente y a fuerza de vivir con las libertades coartadas, se ha integrado a la genética de varias generaciones de cubanos.

La pretensión del programa de Ríos es y será mostrar, a través de obras de diferentes géneros audiovisuales, lo que ocurrió y lo que ocurre en Cuba. El régimen cubano, dueño y censor de todos los medios de comunicación masiva de la Isla, conoce perfectamente el poder de la imagen en movimiento. Le temen a su exposición. Saben que cuando la verdad se exhibe, los muros se derriban sin necesidad de cañones. Y la verdad, negada a los cubanos, es lo que cada semana nos regala este espacio.

Gracias a “La mirada indiscreta”, los televidentes en EEUU pueden acceder a una realidad que no es común en los medios de difusión y que, en muchos casos, el régimen cubano no se atreve, se niega rotadamente, a mostrarles a los propios cubanos. Por ello, además de indiscreta y necesaria, la de Ríos es también una mirada incómoda para el castrismo. Otro tipo de mirada es prácticamente imposible brindarle a la realidad de ese país. Y Ríos lo sabe. Lo siente. Esa es su meta y la cumple a cabalidad cada semana.

Vale mencionar que en este programa no sólo se comparten producciones realizadas por cubanos, que viven dentro y fuera de Cuba, sino también se exhiben piezas realizadas por cineastas de otras nacionalidades, que abordan de manera transparente la espinosa realidad de la Isla. No sólo se trata del cine cubano. Se trata de Cuba y su gente, vistos a través de un lente sincero. Ese es uno de los grandes aciertos y valores de este programa, de su presentador y de su equipo de producción.

Durante una década “La mirada indiscreta” se transmitió todos los domingos a las 8 p.m. por América TeVé. Pero a partir de este sábado, comenzará a emitirse los sábados a las 9 p.m. por ese mismo canal de Miami, conocido popularmente como el Canal 41. Valga este artículo para que sus miles de seguidores conozcan el cambio de día y horario. Somos muchos los que no queremos perdernos la complicidad de esta mirada indiscreta.

Diversos temas protagonizarán los próximos programas que ha preparado Ríos. Este sábado 21 de octubre, a las 9 p.m., podremos reencontrarnos (y no pocos descubrir) las imágenes y testimonios del documental “La nueva escuela”, el primer testimonio sobre las llamadas “escuelas en el campo”, producido en 1973 por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) bajo la dirección de Jorge Fraga, quien fuera uno de los realizadores más militantes y consecuentes con el régimen, y sin embargo terminó los últimos años de su vida -como otros de sus colegas de generación y empeño- lejos de su tierra.

Más adelante se mostrarán, por primera vez en Miami, piezas de la joven cineasta Sisy Gómez, que reside en la Isla. El documental “La virgen del Cobre”, un acercamiento a la patrona de Cuba, dirigido en los años noventa por Félix de la Nuez. Un documental de la realizadora Lizette Vila sobre las cubanas y el “cuentapropismo”. Y no faltará una mirada a las contradicciones de la realidad cubana actual a través de fragmentos de obras de diferentes autores. Todas estas obras, vale repetir, comentadas en libertad, algo imposible en el país que las inspiró y donde fueron producidas. Después de diez años, “La mirada indiscreta”, además del exquisito programa que es, se ha convertido en un elocuente archivo audiovisual del cubano contemporáneo.

El cine del ayer, las producciones oficialistas, lo que hacen los jóvenes independientes (o quiénes intentan hacer un cine independiente), la actualidad, la historia, la arqueología, la nostalgia, son todas imágenes permanentes en este programa. Un regalo que llegará por estos días a las 500 emisiones. Un récord que no sólo los amantes del audiovisual cubano, sino los cubanos todos, los que creemos en el poder liberador de la imagen, debemos celebrar. Gracias una vez más por esta mirada, por este espejo, querido Alejandro.

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