MIAMI.-Las grandes boleristas cubanas han inspirado la carrera de Lourdes Nuviola, pero su vena artística y amor por la música la han acompañado desde su infancia “cuando la buena música reinaba” y los trabajos discográficos se materializaban con más frecuencia.

La intérprete, que cantaba junto a su hermana La Sonora del Mundo, Aymée Nuviola, repasó sus inicios, de los que floreció su pasión por el género que ha defendido hasta hoy convirtiéndose en su sello artístico.

“Nosotras, mi hermana y yo, nos criamos en el seno de una familia musical, escuchando boleros y baladas. Mi mamá era compositora de música infantil y de baladas. Fue a través de ella que conocimos a Portillo de la Luz y José Antonio Méndez. Escuchábamos a figuras como Elena Burke y Moraima Secada, tuvimos esa base”, recordó Nuviola durante una entrevista que concedió a DIARIO LAS AMÉRICAS.

Corrían los años 80 en Cuba cuando Las Hermanas Nuviola se adueñaban de la escena musical de la isla. Pero antes de recorrer los escenarios, dieron sus primeros pasos en un show cazatalentos que cumplió su objetivo.

“Empezamos en un concurso de canto y ganamos con el tema Libre de pecado, que es dificilísimo”, dijo.

Y a ese triunfo se sumó la disposición de aventurarse a otros rumbos.

“Después de eso incursionamos en otros géneros como la guaracha, el son, el merengue. Cantábamos de todo, pero realmente siempre me he identificado más con el bolero”, afirmó.

Sobre su recorrido profesional, que arrancó “desde jovencita”, asegura que ambas han sido muy afortunadas por las bases obtenidas en el hogar, la instrucción musical y las enseñanzas adquiridas en el camino.

“Tuvimos la bendición de ser integrantes de la orquesta de Pachito Alonso por muchos años, que fue una escuela para nosotros para desarrollar la improvisación, como ha hecho Aymée, el género del son, la guaracha”, expresó.

Pero lo suyo siempre ha sido la música que enamora, la que hace soñar y llega como bálsamo acústico. Si el nuevo álbum de su hermana, Como anillo al dedo, se fusiona con las nuevas sonoridades que imponen los tiempos, el suyo, Añorado encuentro (2015), logra, con éxito, alejarse de los ritmos urbanos apelando al buen gusto.

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De hecho, el bolero está impregnado en su ADN y de esa nostalgia que alberga de la época dorada de la música cubana, surgió el disco que tardo varios años para ver la luz.

Se trata de una recopilación de temas que la intérprete cataloga como joyas del género que conquistaron su sensibilidad y que, por su naturaleza al hablar del amor, nunca pasarán de moda.

“Son boleros que han sido muy cantados en diferentes versiones por excelentes cantantes y compositores, cuyos arreglos se llevaron al jazz, tango, incluso tiene un poco de pop”, indicó.

“Es un disco hecho con mucho amor, por eso lo titulamos así, porque es un encuentro con el bolero llevado a la actualidad. Me gustó el resultado, me parece que ha sido magnifico y quisiera que la gente lo escuche y disfrute”, añadió.

Entre los seleccionados figuran clásicos del repertorio internacional del bolero como Contigo aprendí, del maestro Armando Manzanero y el tema de Piloto y Vera que da título al álbum.

Más que ser una producción que la remonta a sus inicios, con Añorado encuentro Lourdes Nuviola lanzó una reflexión que hasta podría parecer un acto de rebeldía contra los sonidos actuales que dominan las emisoras de radio.

“Es muy relajante, una fusión, para sentarse en casa a tomar un traguito y enamorarse. Ojalá se entienda que no se trata solamente de este disco, sino que haya posibilidad de que la gente escuche otros géneros y otras cosas lindas que se están haciendo, y que surjan artistas que defiendan otros sonidos”, manifestó.

En cuanto al rol de la música, afirma que debe ser empleada como herramienta fructífera para formar seres pensantes y conscientes que contribuyan a la sociedad. Por tanto, se deben cuidar las letras de las canciones para que insten a la buena conducta, algo que, según recalcó, se aleja cada vez más de la realidad.

“Creo que el deterioro social que estamos viendo expuesto a través de la música ocurre en todas partes, no solamente son los reguetoneros cubanos. Por ejemplo, las cosas que Maluma dice para mí son horribles. Es una pena que un muchacho bonito y que canta bien haya caído en eso. El tema de Chocolate se quedó chiquito ante el de las 4 ‘babies’ de Maluma”, declaró.

“Entonces eso es lo que se le está enseñando a la juventud, imagínate, hasta Felices los 4 se convirtió en un tema de salsa”.

Precisamente, de su preocupación por formar buenos cantantes que nutran a los jóvenes de buenos valores nace su otra faceta como maestra de canto, que inició hace años atrás durante su paso por Costa Rica.

Desde la academia Estrellas del Futuro, Nuviola realiza una de las funciones que más le apasiona: enseñar a cantar. También se da a la tarea de orquestar dos shows de talento durante el año para que sus alumnos aprendan a proyectarse en el escenario y venzan el miedo escénico.

Entre los principios que intenta inculcarles a sus estudiantes destaca la disciplina y la perseverancia, que son esenciales en la vida de un cantante.

“Lo principal es tener paciencia, porque la música requiere de mucho trabajo. Hay que estudiar todos los días y perseverar, no se trata de un momentico. Hay veces que uno quiere tirar la toalla, pero tu propio yo no te deja porque es tu talento, es lo tuyo. Y si Dios te lo dio, hay que luchar y seguir adelante”, señaló.

Asimismo, los exhorta a escuchar a buenos cantantes y a alimentarse de la buena melodía, pues insiste en que la música debe nutrir el alma.

“Traten de dar algo positivo a la juventud, porque con un mensaje negativo no vamos para ninguna parte, que intenten ellos, como jóvenes, dejar un legado lindo”, dijo.

“Creo que la lírica es importante. El ritmo, sea pegajoso o no, por supuesto que influye, pero la lírica es lo que la gente está escuchando. Y llega un momento que inconscientemente la repiten, que es lo que sucede con los niños que están oyendo las malas palabras”, agregó.

Sin embargo, la música urbana también puede llevar un mensaje positivo, solo es cuestión de reflexionar y hacer un llamado de conciencia a quienes la componen.

“No es que el reguetón sea malo, la música urbana puede expresar el sentir del pueblo, los dicharachos de la gente, pero sin caer en la vulgaridad, sin llegar a describir cosas innecesarias en una canción”, puntualizó.

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