VENECIA.- Si Pablo Escobar levantase la cabeza, su vanidad estaría por las nubes al ver cómo uno de los mejores actores de su generación, el español Javier Bardem, narra su vertiginoso ascenso y su angustiosa caída en "Loving Pablo", el biopic que dirige Fernando León de Aranoa.

Y Bardem se luce, no sólo porque como productor ha invertido su dinero en la película, sino porque encarnar al capo de la droga más famoso ha sido un papel que ha rechazado en varias ocasiones a pesar de haber esperado durante años para hacerlo. Según contó hoy en la rueda de prensa del Festival de Venecia, no le ofrecían nada que contemplase toda la complejidad del narcotraficante colombiano, tan odiado como venerado incluso hoy en día, cuando ya han pasado casi 25 años de su muerte, acribillado por la policía en un tejado.

"Todo lo que me llegaba estaba vacío de esa complejidad. He esperado muchos años para conseguir una lectura del personaje que tuviera esa contradicción y esos colores que le hacen ser humano. Humanizarle para entenderlo mejor y entender nuestra responsabilidad", explicó el actor.

"Pablo Escobar, como Adolfo Hitler no vino de un planeta extraño y aterrizó en la Tierra en una nave espacial. Era un niño, fue criado por unos padres y algo sucedió que le convirtió en ese monstruo y esa es la labor del arte: traer a la luz esa contradicción y ese momento en el que un ser humano se convierte en monstruo para que entendamos un poquito más sobre nosotros mismos", agregó.

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"Loving Pablo", que se rodó en Colombia aunque los personajes hablen en inglés con modismos locales para llegar a un público internacional, está basada en las memorias de la periodista Virgina Vallejo ("Amando a Pablo, odiando a Escobar"), con la que el narcotraficante mantuvo una relación sentimental durante años.

"Una de las causas por las que quisimos hacer esta película es para explicar qué sucede cuando a un nivel personal alguien se enamora de un tipo así y cuando a un nivel más social hay gente que admira y emula a un tipo así. Acaban destruidos. Incluso cuando se consume lo que un tipo así vende, se está financiando a tipos así. Y es importante reconocer eso. Eso desgraciadamente no ha pasado de moda y México desgraciadamente hoy está peor que Colombia en aquella época. Es importante reconocer eso y denunciarlo", explicó Bardem.

Penélope Cruz pone rostro en la pantalla a la mujer que conoció a Escobar en la intimidad. Aunque no conoció personalmente a Vallejo, que huyó de Colombia y se trasladó a vivir a Estados Unidos, sí preparó su personaje con horas y horas de entrevistas que ella realizaba en la televisión colombiana y que le hicieron. "Las opiniones que yo tenga (de ella) dan igual", dijo la actriz que subrayó que el narcotráfico es un tema delicado.

"El cine no está hecho para cambiar el mundo, pero sí conlleva una responsabilidad, sobre todo cuando tocas un tema tan serio", dijo. "Para mí era muy importante que no fuera una violencia gratuita, violencia del videojuego, que no se contara el mundo de narco como algo atractivo o glamuroso", agregó la actriz, quien comentó además que le daba miedo ver a su marido, Bardem, convertido en el personaje por la energía "tan fea, tan agresiva" que desprendía.

Tras cuatro semanas de rodaje, sólo quería que se acabase, "no porque fuese feo, sino porque veía al personaje", agregó.

"Loving Pablo", que se rodó en Colombia, en lugares reales como la cárcel en la que estuvo Escobar o su casa en Medellín, cuenta con un reparto completamente colombiano a excepción de Cruz, Bardem y un pequeño papel que interpreta su compatriota Oscar Jaenada.

La cinta, que narra de forma un tanto esquemática el rápido enriquecimiento de Escobar, sus años en la política y el terror que sembró para mantenerse en el poder, ha sido acogida con tibieza en Venecia, donde se presenta fuera de concurso.

Sin embargo la osada idea de rodar un musical sobre la mafia en Nápoles ha sido aplaudida.

"Ammore e malavita", de Marco y Antonio Manetti, alias los Manetti Bros., homenajean su Nápoles y la tradición musical de la ciudad con dos horas de mafia, amor y mala vida, toda una serie de clichés mezclado con un híbrido de diversos géneros musicales.

La cinta sublima la tradición musical y la riqueza cultural de la ciudad, conocida en los últimos años por su lado más oscuro que se mostraba en el libro, la película y la serie de televisión hómonima "Gomorra".

"Nápoles es la capital italiana de la cultura, el teatro, la música, el cine, la arquitectura", aseguró Antonio Manetti, quien junto a su hermano rinde sobre todo un tributo a la "scenaggiata napoletana", un teatro cantado típico de esta ciudad del sur de Italia en el que siempre hay un tirano.

"Ammore e malavita" es como su título indica amor y mala vida, la esencia de Nápoles, pero ha divertido durante dos horas al público. La película concurre por el León de Oro al igual que el western "Sweet Country", en el que el director australiano Warwick Thornton construye un western sobre su Australia natal para relatar el maltrato y la esclavitud a la que estuvieron sometidos los aborígenes.

Thornton, que cuenta con dos icónicos actores del cine autraliano Sam Neill ("The Piano"), Bryan Brown ("Gorilas en la niebla"), habló de la necesidad de mirar al pasado para poder tomar mejores decisiones en el futuro, un planteamiento que también acompañó a Javier Bardem, Penélope Cruz y Fernando León de Aranoa mirar al pasado para entender el presente.

FUENTE: dpa
 

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