MADRID.-  

AP/EFE

Mario Vargas Llosa inauguró el lunes una biblioteca que lleva su nombre en el centro de Madrid, a la que asistió un grupo de alumnos de 11 años de una escuela cercana.
"Ahora tengo en Madrid una casa a la que espero venir muchas veces", dijo el Nobel de Literatura peruano. "Los libros han sido para para mí lo más importante que me ha pasado en la vida".

El nuevo centro, de unos 2.000 metros cuadrados, está decorado con frases célebres del autor en sus paredes. La biblioteca cuenta con 126 puestos de lectura y consulta, 16 puestos en sala de actividades, 43 puestos de internet, un fondo documental de 24.046 ejemplares y 6.529 títulos multimedia.

"Una sociedad libre y democrática tiene que ser una sociedad de lectores… la lectura es fundamental para la formación del ciudadano libre y democrático”, expresó el premio nobel de literatura tras inaugurar la biblioteca. 

Vargas Llosa recordó que la capital española es la ciudad en la que decidió consagrarse por completo a la literatura. El escritor, que estuvo acompañado por la alcaldesa Ana Botella, reside buena parte del año en Madrid y posee la nacionalidad española.
La literatura, aseguró, "hace vivir experiencias que jamás alcanzaría una vida humana", hace "viajar en el espacio y en el tiempo", introduce al ser humano "en las interioridades de la persona" y lo "proyecta hacia los otros".

"Nada como la lectura nos hace conocer la diversidad de la vida", manifestó Vargas Llosa, que además recordó las "muchas cosas que le debe a Madrid" desde que llegó a esta ciudad como estudiante en 1958.

"Me siento un madrileño no solo de adopción sino de corazón", proclamó el Nobel hispanoperuano, que propuso además: "Todos los madrileños de nacimiento o adopción deberíamos sentirnos muy orgullosos por ese espíritu madrileño" que, entre otras cosas, apuntó, rechaza esa "visión estrecha y prejuiciosa del nacionalismo".

Madrid, recordó, fue la ciudad en la que tomó la decisión de "no ser un escritor de domingos y días feriados sino un escritor de verdad".

El autor de La ciudad y los perros, su primera novela, que comenzó a escribir apenas llegado a Madrid, recordó lo "fría" que era hace cincuenta años la Biblioteca Nacional donde leía novelas de caballería, de Baroja y de Galdós y en la que escribía y valoró el esfuerzo de Madrid por abrir nuevas bibliotecas y que en ellas, como en esta, cree espacios para los niños y los jóvenes.

 

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