MIAMI.- Dotado de una gran sensibilidad para convertir el humor en un arma de irreverencia, el comediante cubano Alejandro García, conocido como Virulo, posee una trayectoria digna de admirar. Durante más de tres décadas se ha reinventado para no dejar morir lo que él considera una de las fuentes de energía más importantes para las personas.

DIARIO LAS AMÉRICAS entrevistó al autor de espectáculos teatrales y musicales como La esclava contra el árabe, De cuba con humor y El que ríe último piensa más lento, por mencionar algunos.

“El humor es una forma de expresión al igual que la danza o la música. Es una vía para decir lo que se piensa de una manera enrevesada y loca, como decimos los humoristas, que somos personas que básicamente tratamos de hablar en serio y de hacerlo bien, y ese es justo el problema que tenemos, que no nos toman en serio”, dijo.

Según explicó, a lo largo de su vida ha tenido que lidiar con el hecho de que el objetivo principal de la comedia sea llevar a la sociedad las cuestiones que la afectan.

“Eso es algo que me sucede desde niño, mientras más en serio trato de hablar, más la gente se ríe de mí. Creo que es por la manera que tengo para decir las cosas. Así ha sido siempre y creo que el humorismo ha servido para exponer temas difíciles. Y por otro lado su propio carácter, anárquico, que no está ni con el capitalismo ni el socialismo, le da la oportunidad de hablar igual para todo el mundo”, aseguró.

Desde su perspectiva, tener la posibilidad de ser una voz para denunciar ciertas cuestiones, es una de las tareas principales de los humoristas, sin importar qué tanto pueda ofender.

“El humor no tiene paz con nadie y es subversivo, porque siempre trata de convencer de algo que muchas veces ni el humorista tiene claro lo que es. Él trata de convencer de algo que está más allá de las reglas establecidas, y eso siempre está fuera de la ley y el orden. Por eso resulta muy aburrido un tipo que haga humor desde una sola línea”, resaltó.

Es por eso que resalta que “el humorista tiene que sentirse libre de hablar mal de todos, hay que ser parejo. El buen humorista siempre deja una reflexión en todo lo que dice, nunca se queda en lo hueco o vacío”, expresó.

La isla

Haber nacido en medio del Caribe en un país marcado por diferentes situaciones, también ha sido una fuente de trabajo para Virulo, quien a través del humor ha tratado de aliviar el día a día de tantas personas.

“En Cuba, con tantas contradicciones que tiene la gente con lo que sucede, el humor es una válvula de escape. Uno dice, si no puedo transformar la realidad, por lo menos me puedo reír de ella y con eso te alivias un poco. El humorismo se agradece mucho por lo mismo”, agregó.

Alejandro García, más conocido como Virulo.
Alejandro García, más conocido como Virulo.
Alejandro García, más conocido como Virulo.

Desde su experiencia, Virulo, quien se graduó de Arquitectura en 1972, pero dejó la carrera para seguir sus sueños, aprendió que muchas veces el humor nacía de los contextos menos imaginados.

“Las situaciones más dramáticas generan mucho humor. Por ejemplo, los más grandes humoristas del mundo como Chaplin en la época del cine mudo, surgieron después de la Primera Guerra Mundial, en medio del desastre en que se encontraba la humanidad”, recordó.

Aunque se estableció en México desde el año 2008, gran parte de su vida artística transcurrió en Cuba, lugar en el que no dudó en hacer reír desde la inteligencia y la sutileza.

“Siempre hacíamos un humor crítico. Decía José Martí que el humor y la sátira tenían que ir detrás de los hombres como un látigo con cascabeles en la punta, tiene que doler y molestar, es por eso que el humor no da garantías de risa a lo tonto. Eso fue lo que hice cuando trabajaba en mi país, a través de las canciones de crítica social y a todo lo que sucedía”, dijo.

Pero no solo hacer reír y aliviar un poco la vida de cada cual es lo que se ha propuesto Virulo, también ha sido importante poder burlar los círculos de poder y demostrar que muchas veces la salida está en decir la cosas de una manera astuta.

“Creo que todo el mundo en Cuba se autocensura antes de que lleguen a censurarlo. De repente uno va tanteando hasta dónde se puede llegar y qué tanto se puede decir, y considero que esos límites últimamente se han corrido un poco y los humoristas siguen probando, porque el humor no debe tener límites”, aseguró.

Es de esta manea que opina sobre la situación actual de los humoristas cubanos que residen en la isla.

“Hay humor crítico fuerte, pero lo que pienso en general es que hay poca profundidad, se dicen las cosas muy superficialmente. Nadie quiere “quemarse” y por eso no están buscando una manera inteligente de darle la vuelta para llegar”, añadió.

Actualmente Virulo acaba de sellar su más reciente producción discográfica, que se suma a otras tantas como El bueno, el malo y el cubano, Sexo, luego existo y Cuba sí, Yanquis ¿Qué?!, por citar algunas.

“Acabo de hacer un disco que se llama Por la izquierda, porque me parece una de las cosas más disparatadas del mundo que en Cuba, que se dice un país de izquierdas, todo lo ilegal, robo o corrupción, se diga que es por la izquierda”, contó.

Amor por el humor

Para Virulo, quien fungió como director del Conjunto Nacional de Espectáculos de Cuba y fue fundador del Centro Nacional de Promoción del Humor, hay varios elementos que definen qué tan buena es la comedia.

“Si las cosas se dicen directamente dejan de ser humor. El arte de hacer humor es decir las cosas, hacer reír y dejar un sabor de reflexión”, afirmó.

Tras varias décadas en la escena, Virulo definió qué ha sido para él haber estado cara a cara con el público y haber hallado una manera diferente de expresar su sentir.

“El humor ha sido una forma de vida que me ha ayudado a sobrellevar aquello que no entiendo, a aceptar y comprender lo que no puedo cambiar”, puntualizó.

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