LEYENDA DEL BÉISBOL CUBANO

Minnie Miñoso cumple 88 años con la gentileza de siempre

El cubano celebra hoy su cumpleaños, disfruta la vida y todo lo que el béisbol le ha dado, mientras deja colar sabiduría y agradecimiento, aunque la inmortalidad no le ha llegado

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Miñoso desea que José Dariel Abreu alargue la tradición cubana del béisbol. (AP)

IVÁN GONZÁLEZ ROMERO

igonzalez@diariolasamericas.com

@IvanGonzRom

Ni los amigos ni los aficionados al béisbol dejarán que el cumpleaños de Orestes Miñoso pase por debajo de la mesa. "Minnie", uno de los peloteros cubanos de más impacto, ha sido un caballero de fino trato con sus semejantes y con una elevada condición humana.

Miñoso, quien nació el 29 de noviembre de 1925, disfruta contar sus hazañas de 17 años de carrera con los Medias Blancas de Chicago, Indios de Cleveland, Cardenales de San Luis y Senadores de Washington. En 1976 y 1980 volvió a la gran carpa, pero sólo como un gesto de reconocimiento. No le hacía falta porque había hecho méritos para ganarse el recuerdo de los amantes del béisbol, aunque parece que el Salón de la Fama todavía le resulta esquivo.

“La gente me pregunta cuándo entraré a Cooperstown. Yo sólo respondo que eso será cuando ustedes lo decidan. Yo espero ese momento, pero eso se va a lograr mientras no me olviden. Ese sí que sería el último gran batazo de mi carrera”, decía este habanero, en su casa de Chicago, donde vive y trabaja como parte de las Relaciones Públicas de esa organización.

Pero sabe que el asunto del ingreso a Cooperstown escapa de sus manos. “¿Qué más puedo hacer yo para estar allí? Otras personas han chequeado los números de otros peloteros y hay muchos con récords debajo de los míos que están en Cooperstown. Yo no puedo hacer nada sino seguir mi vida. No me gustaría que eso pase cuando yo no lo pueda disfrutar”.

En tiempo presente

Miñoso no ha caído en la trampa de comparar el tiempo pasado con el presente. No olvida sus amigos de sus años de activo, como el venezolano Alfonso “Chico” Carrasquel, a quien menciona como su hermano. Eso sí: no pierde tiempo en relacionarse con los jugadores latinos, particularmente con los cubanos Alexei Ramírez y Dayan Viciedo, además del jardinero dominicano Alejandro De Aza, con quienes conversa cada vez que va al clubhouse de los patiblancos. “Con ellos tres converso mucho, aunque le he brindado mi amistad a todos, incluyendo a los americanos”.

“No puedo compararme con estos tiempos ni con sus rutinas. Yo no doy motivos para que nadie hable mal de mí. Si veo algo que alguno esté haciendo mal, les doy consejos, pero sin cambiarle la manera de pensar en su juego. Para eso están los instructores, pero suelo decirle pequeñas cosas, sin interferir”.

Si se le pregunta por el béisbol cubano y por sus peloteros, celebra que lleguen cada día más. "Yo, como cubano y como ciudadano americano, estoy orgulloso de esto que pasa. Las puertas del béisbol están abiertas para quienes vengan a jugar con honestidad. ¿A quiénes admiro? Al Duke Hernández y a Alexei Ramírez. Ojalá todos tengan la misma profesionalidad de ellos. Y a José Dariel Abreu le deseo que tenga una vida limpia y elegante".