MADRID.- Acostumbrado a vivir montado en la ola del éxito y el halago, el entrenador del Atlético de Madrid, Diego Simeone, convive ahora con la crítica y el desconcierto cuando su equipo encara una probable eliminación de la Liga de Campeones en la fase de grupos.

Próximo a cumplir seis años como técnico rojiblanco, el argentino pasa por su peor momento desde que llegó al banquillo atlético. El empate 1-1 del martes ante el Qarabag lo dejó pendiente de un milagro para pasar a octavos de la Champions y, lo que es casi peor, lo entregó a la depresión. Todo son dudas en el equipo español.

Embed

"Hay que seguir insistiendo de la misma manera y seguir creyendo en este equipo", pidió el martes por la noche Simeone. Desde que devolvió al Atlético a los primeros planos de Europa, se popularizó un lema entre los hinchas rojiblancos: "Nunca dejes de creer".

Pero ahora su clasificación pasa por una quimera. "Hace falta más que un milagro", tituló Marca en su portada. El Atlético debe ganar a Roma y Chelsea y esperar a que alguno de estos dos equipos ceda algún punto ante el Qarabag. Está al borde de firmar su eliminación en la fase de grupos después de visitar las eliminatorias ininterrumpidamente desde 2013.

En los últimos cuatro años jugó unos cuartos de final, una semifinal y dos finales de la máxima competición del fútbol europeo, además de conquistar una Liga española y una Copa Rey. Es decir, llegó a tres semifinales como mínimo en las últimas cuatro temporadas. Por eso se ganó el papel de candidato al título. Ahora es candidato al adiós.

Embed

Es difícil pensar en merecer un pase cuando apenas sumó dos goles en cuatro partidos y no consiguió ganar ninguno de los dos partidos al Qarabag, un debutante en la Liga de Campeones que celebra cada gol como si fuera una epopeya. Y en Madrid festejó nada menos que un empate.

La realidad es que en este Atlético queda poco de aquel admirado y temido en toda Europa hasta no hace mucho, sólo cinco meses, cuando disputó la semifinal de la Liga de Campeones ante el Real Madrid, que sudó para ganar su pase.

Si el conjunto de Simeone fue siempre reconocido por su solidez, ahora no queda ni rastro de ésta. Es un equipo larguísimo y expuesto a que su rival lo zarandee tocando el balón en el centro del campo.

Tampoco quedan huellas de su espectacular dominio de antaño en las dos áreas. Ahora concede ocasiones inesperadas y no sólo le cuesta hacer goles, sino generar oportunidades.

Un dato habla por sí solo: siete de los diez tantos recibidos por el Atlético esta temporada fueron de cabeza, incluido el del martes con el Qarabag. Algo impensable para un equipo que con Diego Godín y Stefan Savic dominó el juego aéreo como pocos.

Luego está el caso de los delanteros. Antoine Griezmann sólo anotó tres goles esta temporada y lleva cinco partidos sin marcar, su segunda peor racha desde que está en el Atlético. Y de los otros tres delanteros, Kevin Gameiro apenas hizo un tanto y tanto Fernando Torres como Luciano Vietto todavía no se estrenaron.

"Sin juego y sin gol", resumió Marca el "desastroso" partido ante el Qarabag. "El Atlético pierde su ADN", apuntó por su parte As a la hora de analizar las causas de la crisis rojiblanca.

A ocho puntos del Barcelona en la Liga española y con la Liga Europa como destino probable del Atlético -el tercero de cada grupo tiene el consuelo de jugar la segunda competición continental-, la temporada se antoja muy complicada.

El mediocampista Gabi ya se atrevió a asegurar el martes tras el empate ante el Qarabag que "la Europa League es una mierda". Es duro pensar en la segunda competición europea después de llevar tantos años de éxitos en la Liga de Campeones y aspirando al título.

No sólo eso, sino que las consecuencias pueden ir más allá del aspecto deportivo si se confirma su eliminación. Los equipos que juegan octavos de Champions ganan seis millones de euros, los cuartos valen seis y medio, las semifinales dan 7,5 millones y la final se va hasta los 11. Más luego los patrocinadores.

Ahora queda por ver si el discurso motivador de Simeone todavía funciona con un grupo cuyo rendimiento está muy alejado de lo que pretende su entrenador.

"Todo lo que se explique son excusas. Hay que seguir trabajando. Soy el primer responsable de lo que genera el equipo", fue la autocrítica de Simeone tras la decepción del martes.

FUENTE: DPA

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cuáles creen que deben ser las prioridades para el nuevo alcalde de la ciudad de Miami?

Transporte
Seguridad
Vivienda asequible
Infraestructura para enfrentar inundaciones
Control de la construcción
ver resultados

Las Más Leídas