WASHINGTON.- Colin Kaepernick, el astro rebelde de la NFL, no solo tuvo que enfrentarse el domingo a la derrota de los 49ers de San Francisco después de que uno de los jugadores de los Dolphins lo frenara en la yarda dos a solo dos segundos del final del partido, cuando un touchdown hubiera dado un empate.

Durante todo el encuentro disputado en Miami, capital del exilio cubano, el quarterback recibió el abucheo de los gradas por la defensa de Fidel Castro que hizo pocos días antes de su muerte y, después, tuvo que dar explicaciones a la prensa estadounidense.

"Intentar impulsar la falsa narrativa de que soy un defensor de la opresión que llevó a cabo (Castro) simplemente no es cierto", manifestó el mariscal de campo de los 49ers de San Francisco .

Una semana antes de la muerte del líder de la revolución cubana el viernes por la noche en La Habana, Kaepernick defendió en rueda de prensa la política de alfabetización de Fidel Castro tras haber aparecido con una camiseta con la foto de Malcom X junto al expresidente cubano.

"Lo que dije fue que estoy de acuerdo con la inversión en educación. También estoy de acuerdo con la inversión en sanidad gratuita universal como con su implicación en ayudar a poner fin al apartheid en Sudáfrica. Esperaría que todo el mundo estuviera de acuerdo en que estas cosas son cosas buenas" "Lo que dije fue que estoy de acuerdo con la inversión en educación. También estoy de acuerdo con la inversión en sanidad gratuita universal como con su implicación en ayudar a poner fin al apartheid en Sudáfrica. Esperaría que todo el mundo estuviera de acuerdo en que estas cosas son cosas buenas", puntualizó el domingo el hombre que en 2013 llevó a San Francisco al Súper Bowl, tras los abucheos recibidos en el campo.

Habitual en los titulares de la prensa por sus hazañas deportivas de los fines de semana, cuando parte de Estados Unidos sigue el fútbol americano delante de la pantalla de televisión, su nombre aparece en los últimos meses también en la sección de política.

Todo comenzó cuando en agosto hincó la rodilla en el suelo, negándose a ponerse de pie mientras sonaba el himno nacional antes de un partido de pretemporada.

Se convirtió así en el líder de una protesta contra el racismo en la NFL, donde cerca de dos tercios de los jugadores son negros, y también en una figura criticada por parte de la opinión pública de Estados Unidos, un país profundamente patriótico en el que no honrar la bandera y el himno es prácticamente un sacrilegio.

"No voy a levantarme para mostrar orgullo por una bandera de un país que oprime a la gente negra y a la gente de color", dijo entonces el jugador de 28 años. Kaepernick es mestizo, de padre negro y madre blanca.

En campaña electoral, calificó de "racista" a Donald Trump y el entonces candidato y ahora presidente electo lo invitó a buscar un país para vivir en el que encaje mejor. Barack Obama, por su parte, defendió que su protesta quedaba amparada por la libertad de expresión.

La polémica había perdido ya intensidad pero la muerte de Fidel Castro ha devuelto ahora al mariscal de campo a los titulares políticos.

Kiko Alonso, linebacker de los Dolphins y de origen cubano, celebró la victoria frente a los 49ers de San Francisco tuiteando una foto de la acción que impidió a Kaepernick llegar el domingo al empate con su equipo. La acompañó con dos banderas de Cuba, una frase -"Vamos Coño!!!!"- y el hashtag #CubaLibre.

FUENTE: dpa

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