LONDRES.- El jamaiquino Usain Bolt sufrió este sábado su primera derrota de los últimos diez años al concluir tercero en la final de los 100 metros de los Mundiales de atletismo de Londres, que conquistó el estadounidense Justin Gatlin.

La sorpresa fue monumental en el Estadio Olímpico de la capital londinense que, en el adiós del mejor velocista de la historia a las pistas, esperaba otro oro para la amplia colección de Bolt.

Habría sido el número 12 en una justa mundial en su extraordinaria carrera. Pero el "Rayo" fue este sábado menos veloz que nunca. Salió fatal de los tacos que tanto había criticado -0,183 fue su tiempo de reacción-; demoró muchísimo en alcanzar su punta de velocidad y, cuando quiso darse cuenta, Gatlin y el también estadounidense Christian Coleman ya habían franqueado la meta con una ventaja mínima.

"La salida me mató. Normalmente mejoro con el pasar de las rondas, pero eso no llegó. Y el hecho de no tenerla (una buena salida), explica por qué perdí" "La salida me mató. Normalmente mejoro con el pasar de las rondas, pero eso no llegó. Y el hecho de no tenerla (una buena salida), explica por qué perdí", asumió Bolt su derrota.

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Gatlin, abucheado por el público incluso en la victoria máxima, registró 9,92 segundos, su mejor marca de esta temporada. Coleman, 9,94. Bolt, 9,95, también su mejor tiempo en lo que va de campaña.

Esta vez no le alcanzó. Se frustó así el sueño del astro jamaiquino de abandonar las pistas, a sus 30 años, en lo más alto del podio. Aunque Bolt tenga aún el próximo sábado otra oportunidad de subir al primer cajón en el relevo 4x100.

En la prueba individual, la misma que llegó a correr en unos estratoféricos 9,58, el rey de la velocidad falló como no lo había hecho desde el Mundial de Osaka 2007, la última vez que había sido derrotado en un gran campeonato.

Entonces, lo hizo otro estadounidense, Tyson Gay, y en los 200 metros, la prueba fetiche de Bolt y que no correrá en estos campeonatos porque el jamaiquino ya había dicho que le suponía demasiado esfuerzo.

Aunque frustrante para él y para los millones de aficionados de todo el mundo que esperaban su triunfo, la derrota de este sábado no impidió que Bolt igualara las 14 medallas en justas mundialistas de su compatriota Merlene Ottey. El "Rayo" sumó este sábado a sus 11 oros y dos platas, las del 200 y el 4x100 de Mundial de Osaka 2007, el primer bronce de su carrera.

Era el único metal que le falta e, irónicamente, lo logró en el momento menos deseado.

La inesperada derrota, aunque sus marcas de la presente temporada habían hecho pensar a algunos especialistas que Bolt podía caer esta vez, no impidió que, tras cruzar la meta y después de que los resultados que brillaron en las pantalla del estadio sorprendieran a toda la hinchada, el hombre más rápido del planeta fuera aclamado, coreado y aplaudido como si hubiera salido campeón.

"Agradezco el apoyo, ha sido espectacular, la pasé realmente bien; es una pena que no haya podido ganar", dijo el jamaiquino algo menos sonriente de lo habitual al micrófono del speaker que lo abordó sobre el tartán, mientras daba la vuelta a la pista.

"Muchas gracias, lo aprecio de verdad", añadió cuando el comentarista le transmitió: "Siempre serás nuestro favorito y el mejor atleta de la historia".

Mientras, Gatlin, que había recibido un abrazo de felicitación de Bolt, festajaba su sorprendente triunfo entre lágrimas y solo.

A sus 35 años, el estadounidense, que había sido campeón del mundo en los 100 y los 200 metros de Helsinki 2005 y suspendido después varias veces por dopaje, conquistó su victoria más inesperada y la más repudiada por los fans.

Los honores siguieron siendo para el mejor velocista de la historia, el plusmarquista mundial de los 100 y los 200 metros, el hombre que tuvo que volver a saltar a la pista 15 minutos después de su derrota para saludar a los hinchas que aún esperaban su icónico gesto del arquero triunfante sobre la línea de meta.

Bolt, amable y solícito como siempre, no tuvo problemas en hacerlo para los fotógrafos y los hinchas más perseverantes.

Aunque el oro se lo llevó Gatlin, el mundo entero seguirá considerando que el inigualable jamaiquino es el verdadero campeón.

En el resto de finales del día, la etiope Amaz Ayana se proclamó campeona del mundo de los 10.000 metros con una exhibición tan imponente que ridiculizó a sus compañeras de podio sacándoles más de media vuelta de ventaja.

Ayana, que corrió sola en cabeza desde el 4.000 y fue ampliando su ventaja progresivamente, completó los diez kilómetros en 30:16,32, casi un minuto menos de lo que registraron su compatriota Tirunesh Dibaba, plata con 31:02,69, y la keniana Agnes Tirop, que se colgó el bronce en 31:03,50. Era, además, su primera carrera del año, según dijo, tras una enfermedad que la mantuvo parada durante meses.

Por su parte, el lituano Andrius Gudzius dio la sorpresa al proclamarse nuevo campeón del mundo de disco con un lanzamiento de 69,21 metros, su plusmarca personal. La plata se la llevó el sueco Daniel Stahl (69,19), mientras que el estadounidense Mason Finley (68,03) se colgó el bronce.

En el salto largo, el sudafricano y vigente subcampeón olímpico Luvo Manyonga se colocó su primera corona mundial con un salto de 8,48 metros. La plata fue para el estadounidense Jarrion Lawson (8,44) y el bronce, para el también sudafricano Ruswhal Samaai (8,32).

FUENTE: dpa

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