Tanto lo pidió que el deseo se le cumplió a Guillermo Rigondeaux.

El pugilista cubano enfrentará el 9 de diciembre en Nueva York a Vasyl Lomachenko, confirmó Top Rank, la compañía que maneja la carrera del ucraniano.

La refriega, que será televisada por ESPN, se celebrará en el Madison Square Garden y será realizada en las 130 libras, un peso al que jamás ha accedido el antillano en un cuadrilátero.

“Quiero agradecerle a Lomachenko y Bob Arum de Top Rank. Ellos no estaban obligados a tomar esta pelea pero aun así lo hicieron”, dijo Rigondeaux a través de su cuenta de Twitter. “Quiero pelear con Lomachenko no porque el tipo sea malo. No lo es. En mi opinión merecidamente es uno de los mejores del mundo. Yo quiero pelear con gente así”.

Precisamente las redes sociales le sirvieron a Rigondeaux (17-0, 11 nocáuts, uno sin decisión) como un vehículo de presión para tratar de concretar un combate que tanto había anhelado. Al igual que lo hiciera Erislandy Lara en su momento con Saúl “Canelo” Álvarez -a quien azuzó a través del Twitter hasta lograr enfrentarlo- el santiaguero inició una batalla que terminó siendo una caja de resonancia importante entre los aficionados hasta que finalmente se llegó a un acuerdo en la mesa de negociación entre Top Rank y Roc Nation Sports.

“Le estamos dando a los aficionados lo que ellos quieren”, dijo Lomachenko, quien estará defendiendo su título súper pluma de la Organización Mundial de Boxeo.

Sin problemas

Pedro Luis Díaz, entrenador de Rigondeaux, el peso no será ningún inconveniente para Rigondeaux el 9 de diciembre.

“No tenemos ningún problema con el peso. Eso es normal en el boxeo profesional”, dijo Diaz a DIARIO LAS AMÉRICAS. “Amir Khan subió dos divisiones. Kell Brook también. Nonito Donaire, por ejemplo, tiene los brazos más largos que Lomachenko, y Rigondeaux no tuvo problemas para ganarle”.

“El Chacal” superó fácilmente a Donaire, entonces considerado uno de los mejores pugilistas del planeta en 2013 en lo que ha sido el triunfo más resonante en la trayectoria profesional para Rigondeaux. Según BoxingScene, el filipino tiene un alcance de 68 pulgadas, mientras que el de Lomachenko es de 65.5.

Será el primer combate de Rigondeaux desde junio pasado cuando superó por nocáut en el primer asalto a Moisés Flores, un resultado que luego fue revertido a sin decisión después de que la Comisión Atlética de Nevada determinara que el golpe se produjo luego de que sonara la campana. Se espera que en algún momento de 2018 se produzca la revancha, que fue ordenada por la Asociación Mundial de Boxeo.

Lomachenko (9-1, siete nocáuts), entretanto, enfrentó por última vez a Miguel Marriaga, a quien venció por nocáut técnico en el séptimo asalto en agosto pasado en Los Angeles.

Lucha pareja

Más allá de la diferencia del peso, Lomachenko presenta sin dudas uno de los retos más complicados en la carrera de Rigondeaux. El ucraniano no sólo tiene fortaleza en los puños, sino también una técnica bastante depurada, una suerte de espejo para el cubano.

Para Díaz, el reto no será tanto para su pupilo, sino para el europeo.

“No hablemos de que será la pelea más difícil para Rigo, será la más complicada para Lomachenko. Ahora sí va a enfrentar a un boxeador de verdad, a un campeón”, enfatizó. “Nosotros queríamos esta pelea. El que parecía que no la quería tomar era Lomachenko y su equipo”.

Según Díaz, el resultado será similar a lo que sucedió con Donaire.

“De Nonito decían mucho, que si era el mejor boxeador, que si la mejor esquina, y ¿cómo terminó esto? Ya todos saben. Vamos a ganar. Ese es mi pronóstico”, sentenció.

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